VERDADES ARRIESGADAS

Víctor Arribas

Periodista


El peaje

29/11/2020

Se nos dijo no hace mucho lo que era cabalgar contradicciones. Venía a significar que de nada vale lo que un dirigente político haya dicho o defendido en su vida, porque siempre tiene la opción de decir lo contrario en el presente o con el paso del tiempo. Y la relatividad moral en que está inmerso este mundo se ocupó de hacer el resto. Las rectificaciones, los desmentidos a uno mismo, no pasan en estos tiempos factura a quienes se han subido a lomos de la contradicción, son como las mentiras en el siglo XXI. Hemos entrado en una fase de nuestras vidas en la que la verdad no vale nada, en la que da lo mismo haber sido víctima de una falsedad por parte de los que mandan porque a nadie parece importarle.

Viene todo ello a cuento de una nueva contradicción del poder. El PSOE ha pasado de combatir y denunciar los peajes en las carreteras en la oposición a estudiar la imposición del pago por usar cualquier carretera nacional una vez ha llegado al gobierno. De condenar sin juicio a quienes pusieron en pie una estrategia de carreteras de pago sólo en recorridos donde había una alternativa gratuita, a recurrir al impuestazo igual para todos (la esencia de su ideología), sean multimillonarios o becarios pagados a cien euros mensuales. Y ya sabemos lo que significa “estudiar”, es la antesala del proyecto legislativo que será incluido de tapadillo en cualquier reforma como podría ser la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos, o la nueva normativa para subir las sanciones por usar el móvil al volante. Y si la tormenta que se monta en la sociedad llegara a ser tan fuerte como el reciente huracán Theta, siempre se está a tiempo de rectificar otra vez aunque eso cree confusión en la ciudadanía. Rectifica, que algo queda.

Se estudia desde hace algunos meses que los conductores españoles se vean obligados a pasar por una cabina de peaje siempre que utilicen las vías terrestres construidas con su propio dinero. De esa forma pagaremos dos veces por lo mismo: al construirse la autovía o la vía interurbana, y al utilizarla. Por pagar que no quede, porque la sangría de gasto público que tenemos encima tiene que salir de los bolsillos de los contribuyentes. La explicación del ministro Ábalos viene a ser como la regañina a los niños que no se han comido la sopa: si pagáis al utilizar los aeropuertos y en las estaciones de tren, ¿por qué no hacerlo también en las carreteras?. Y así el peaje entrará al fin en el sacrosanto catálogo de impuestazos y dejará de ser una afrenta de las derechas contra la clase trabajadora.