Mi media Fanega

Jorge Jaramillo


Soplos de aire fresco en la troje

02/11/2020

Un ligero soplo de aire fresco cimbrea las ramas del olivo cargadas de aceitunas verdes, amoratadas, enverando sin prisas, sin hielos ni fríos, para ganar grasa hasta llegar a la báscula. Amarradas con fuerza para evitar caer al vacío de los bajos precios del último año, divisan la vara mecánica del socio que, algo más adelantado, peina las fincas en busca de esos aceites verdes que aportan el apreciado virgen extra con muy buen precio en el mercado.
En realidad no quedan partidas de AOVE y de ahí la demanda para las primeras prensas tan bien pagadas en origen, a más de 3 euros ya en el mercado de futuro y con posibilidades de rozar los 3,4 por kilo en pocas semanas (para la mejores calidades). De hecho, alguno de los principales analistas de mercado como Juan Vilar, adivinan un efecto contagio para el resto de categorías que irán revalorizando su horquilla, al menos hasta primeros de año. Cierto es que a medida que se concentren las molturaciones, de diciembre en adelante, irán aminorándose hasta encontrar un precio cómodo que se aleje de la ruina del último ejercicio.
Y es que, por primera vez en la serie histórica olivarera, la previsión de cosecha mundial estará por debajo de la estimación de consumo que se calcula en 3,1 millones de toneladas. Los aforos de países como Italia, Grecia, Túnez, Turquía o incluso Portugal, son finalmente más bajos y aquí está por ver si la ausencia de lluvias merma a poco más de 1,5 millones de toneladas el que esperamos en nuestro país; una cosecha media alta.
Sin embargo, apunta este consultor un dato revelador: «habiendo aquí una producción por encima de la media española, los precios previsiblemente subirán», y ahí advierte de la gran oportunidad que tiene el sector -que recoge el 66 por ciento de la cosecha del mundo- de liderar el abastecimiento en los 184 países que consumen aceite de oliva, esta vez con menos presión supuestamente de la competencia internacional. Ya en la última campaña, los envasadores y las almazaras han logrado batir récord de exportación superando el millón cien mil toneladas a pesar de los aranceles de Trump.
Precisamente en esa plaza, en Estados Unidos, el consumo de aceite de oliva ha aumentado notablemente por encima de las 400.000 toneladas, y en dicho resultado el papel de nuestras empresas ha sido determinante al poder burlar la injusta tasa arancelaria comprando aceites en otros mercados terceros. El objetivo era no perder posiciones.
   Con estos mimbres, arrancan los vareos de noviembre que irán cogiendo intensidad a medida que el precio reaccione. Y en estos primeros compases es donde, al calor de la subida, veremos cómo algunas almazaras y cooperativas interiorizan el consejo del propio Ministerio de Agricultura de ir adelantando la recolección en la medida de las posibilidades para conseguir más valor. Sabemos que la calidad tiene un precio y esta vez también premio por llegar a tiempo al mercado, máxime en unas circunstancias de pandemia como las actuales.