Querencias

Miguel Ángel Sánchez


Primavera

19/02/2021

Busco un vuelo a Estocolmo para esta primavera. Si se puede salir. Las grullas no piden permiso y se van yendo con urgencia, sin mirar hacia atrás, nerviosas, porque saben que en el norte aún es invierno. Ayer bajaron por cientos en la ribera el Tajo en Portusa, a reponer fuerzas entre los rastrojos. Aquí ya ha pasado el invierno. Las aguanieves aguantan, pero se mueven, van subiendo, cruzan las siembras de verde nuevo. Y los milanos reales ya han dejado de sobrevolar las cunetas, y van camino del norte. Vuelven los milanos reales, los primillas y las águilas del viento. No quedan vacíos.
La libertad es el viento. Bajan los cormoranes por el Tajo hasta el Atlántico. Cantan los verdecillos en las ramas cimeras de los almeces. Y los álamos dejan caer una lluvia fina de amentos. Pronto brotarán. El sol, sucio de polvo, dibuja negro su esqueleto a contraluz. Huele a primavera. El Tajo cae por La Presilla de Los Sifones con ganas, agua zarca y veloz. Me paro y me la quedo mirando un buen rato. Leo a Junichiro Tanizaki, su alabanza a la sombra, a lo velado, a la patina que el tiempo va dejando. Luz tamizada, perfilada, profunda y pulida. Eso veo en el Tajo saltando la azuda esta tarde de primavera avanzada. La isla espera su tiempo.
Mañana iré al Tiétar. Tiétar como frontera. Traerá agua. Buscará maderas pulidas que la corriente haya dejado varadas en la orilla. Buscaré a la calzada de La Solana, y cruzarán las cigüeñas negras. Será un día de águilas y agua. Los ríos traen agua este invierno. Es un consuelo. Quizá la primavera también sea de aguas. Quiero ir a Gredos. Pero no se puede. Buscaré junto a la corriente del Tiétar maderas pulidas, arrastradas por las gargantas. Cogeré piedras pequeñas y suaves de granito, y pedazos de piedras de colores que brillan bajo las aguas más someras.
Busco un vuelo al norte. Salir. A Atenas, la Acrópolis nevada. Cruzar bosques. Mirada de lejanías perdida en la corriente del Tajo, del Alberche, del Tiétar, de las grullas que se van, de los milanos del invierno, de las estelas de los aviones, de los libros que hablan de distancias, de los paisajes, de las ciudades amables que esperan. Todo está ahí. Llega la primavera. Volar.