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Alejandro Bermúdez

Con los pies en el suelo

Alejandro Bermúdez


La era del chiquilicuatre declina

10/06/2022

La moción que los conservadores británicos han planteado al primer ministro de su propio partido –cosa imposible de momento en España- junto con los resultados que se vienen produciendo en las elecciones autonómicas de España, que vaticinan el declive del Sanchismo y su tropa y la defenestración del propio Donald Trump en las elecciones estadounidenses, pone de manifiesto que poco a poco vamos superando esa filosofía de lo cutre, de los chiquilicuatres.
La denuncia de esta filosofía vana, sin contenido ni peso, la realizó magistralmente el actor español David Fernández Ortiz a través del personaje que encarnó, Roberto Chikilicuatre, con el que incluso llegó a participar en el festival de la canción de Eurovisión del año 2008.
¿Se imaginan quién gobernaba en España en el año 2008? Creo que recordando el personaje Chikilicuatre es imposible que no se venga a la memoria quién era el presidente de nuestro gobierno. Era, ni más ni menos que la sonrisa estúpida de los funerales, el lúgubre José Luis Rodríguez Zapatero. Después de derrochar a manos llenas terminó por bajar a los funcionarios un 5% del sueldo, congeló las pensiones y redujo las ayudas a dependientes. No obstante, como ocurre siempre, cuando otro partido tuvo que tomar las riendas del gobierno, los mismos socialistas que habían apoyado el derroche y después las reducciones, no les dio vergüenza reprochar los recortes que tuvieron que acordar.
Todos estos personajes sin fuste alguno, sin principios y sin ningún conocimiento sólido ni de lo que es la economía ni de lo que es el Estado, parece que van desapareciendo del mapa político poco a poco. Yo creo que tanto Boris Johnson como Pedro Sánchez están en la recta final de sus mandatos, porque, aunque aparentemente representan opciones políticas muy distintas, la realidad es que les une algo muy importante: ambos son de la cofradía del chiquilicuatre, amén de su afición a las fiestas en los palacios de los estados que gobiernan.
Curiosamente ha tenido que ser un cómico de profesión el que ha cogido la bandera para defender los valores democráticos de verdad, no los sucedáneos que nos han estado vendiendo personajes como estos de que les hablo. Han tenido que invadir un país soberano y hacerlo por dos veces, para que Occidente empiece a madurar con el ejemplo de este cómico con madera de héroe que es Volodímir Zelenski y de todo su pueblo. Quizá porque tienen detrás una historia de sacrificio.
Hay ejemplos palpables de lo que es la política sin enjundia. Espero que nuestro actual presidente del gobierno sea el último ejemplo de niño en cuerpo de adulto, caprichoso, malcriado e ignorante. Su actuación con respecto al Sahara habla a gritos. En contra de todas las fuerzas políticas españolas, incluidos sus socios de gobierno y cuando la energía es más escasa, toma una postura que amenaza una de las fuentes principales de suministro de gas. El resultado de esta 'genial' acción es que Argelia ha suspendido el tratado de cooperación y amistad con España mientras Marruecos, en cuyos brazos se ha echado, no encuentra sitio para construir las aduanas con España.
Seguramente es imposible una maduración más acelerada, pero cada acción con aroma a chiquilicuatre es un peligro para los valores que tanto costó a Occidente implantar como norma de vida. Ojalá no sea ya demasiado tarde.