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Alejandro Bermúdez

Con los pies en el suelo

Alejandro Bermúdez


Sánchez: el fenotipo socialista

21/01/2022

Por mucho que se quiera separar a Pedro Sánchez del fenotipo socialista para absolver a esta filosofía de las flaquezas que la caracterizan, la realidad es que Pedro Sánchez responde perfectamente al fenotipo del socialismo español –todos los socialismos no son iguales- solo que, como personaje destacado de esta doctrina, ha añadido nuevas y nefastas características a su fenotipo.
Si no estamos ciegos, el socialismo español ha tenido siempre unas características claves. La primera es llegar casi siempre a lo contrario de lo que predican. De esta forma, si una de sus prédicas preferidas es la de la igualdad, cuando tienen la oportunidad de gobernar, resulta que se acrecienta la desigualdad. Resulta que desde que nos gobierna el ínclito Sánchez, los ricos españoles son más ricos y los pobres son más pobres; los hombres son más ricos y las mujeres más pobres, etc., etc.
Otro de los genomas que conforman su fenotipo es erigirse en adalides de la libertad, que, obviamente incluye la de prensa. Pues bien, ni los socialistas españoles, ni Pedro Sánchez tampoco, han respetado jamás esta diversidad. Obviamente la han soportado porque no han tenido más remedio pero siempre la han usado, incluso los fondos públicos, para engordar a sus loadores y desgastar a sus críticos. Como muestra tienen el reparto de información sobre los fondos europeos, a cuyo acto solo han invitado a sus turiferarios, dejando fuera a los medios de otros credos.
La acción anterior pone de manifiesto otro genoma del fenotipo socialista, la arbitrariedad en el manejo de los fondos y bienes del Estado. Usan los palacios para invitar a sus amigos, usan los transportes públicos para actuaciones privadas, reparten los fondos de tal forma que los territorios por ellos gobernados, de diez se lleven nueve –ahí está lo que han hecho con los fondos europeos- y perdonan las deudas a los amigos. Ahí tienen su actuación retirando a la abogacía del Estado de la defensa de los intereses generales ante el Tribunal de Cuentas en el asunto del referéndum golpista de Cataluña. Obviamente esos fondos, con las acciones de este gobierno se recuperarán en los clásicos tres plazos: tarde, mal y nunca.
Y esta laxitud ética por la defensa de los fondos públicos la tienen por la creación de riqueza. Para ellos lo único importante es pillarla de donde la haya para usarla en su beneficio. Lo de la creación no es su especialidad. La mayoría de los países avanzados se están ocupando de la fabricación de baterías eléctricas, elementos que van a ser la base del transporte por carretera. Nuestro gobierno nada hace al respecto. Tampoco le importa a Sánchez que su ministro de Consumo apuñale a la ganadería e industria cárnica española. Mientras le dé sus votos puede quemar España.
Estas son las características de lo que Pedro Sánchez representa, porque si no lo representara no ocuparía ese puesto. Pero la principal cualidad del 'yerro' socialista es su amor al poder a toda costa. No les importa que España sea la última en recuperar su nivel económico, ni gobernar con filo-terroristas, ni con golpistas mientras sigan subidos 'en el machito', que ahora es un avión, al que le con alfombra roja como al Sah de Persia. Lo peor es el altísimo precio que pagamos por esta mentalidad anacrónica. Pero sarna con gusto no pica…