Miguel Romero

CATHEDRA LIBRE

Miguel Romero


Uebos

25/03/2024

Hace unos años, si este término apareciese en un escrito, recibiría todos los vituperios de los entendidos, al observar que ni lleva H ni tampoco se escribe con V.
Sin embargo, lo que podría parecer una palabra de nuestro diccionario –tal cual «huevos»-, muy usada y aquí escrita mal, es ahora una palabra con otro significado.
Sin duda, es uno de los términos raros de nuestro diccionario, y como arcaísmo que es, en su rareza, significando «necesidad o cosa necesaria».
Lo cierto es que la frase «lo hago por mis huevos» es típica en el macho ibérico, ese que ahonda en el machismo como medida de compromiso o perseverancia, demostrando más voluntad de la que tiene; aún así, y recordando mis años de latín, me viene a la mente la existencia de una expresión común que consistía en la combinación de las palabras opus y el verbo sum (ser o estar), por ejemplo 'opus est', que traducido nos llevaba a ese significado esencial de "es necesario o hay necesidad".
Más tarde, durante la Edad Media, mientras se desarrollaba el castellano, la palabra latina evolucionó a 'uebos' y con esta evolución se demostraba los varios cambios fonéticos en la pronunciación cuando la 'o' inicial se convertiría en un diptongo "ue", y la 'p' intervocálica se sonorizaba, convirtiéndose en una 'b', mientras que la 'u' se abría en una 'o'.
Y por eso, reflexiono en tiempos de modernidad. Creo que ahora, no me atrevería a decir que palabra sería la más conveniente para definir a estos machos que abusan de la violencia de género o que se las dan de hombres y son bestias. Lo más acertado sería decir que no «tienen los huevos suficientes» para demostrar dignidad, respeto y honestidad; y sin embargo, podríamos decir que si «tienen los uebos suficientes» porque su mente está necesitada de razón, pues abusan de ser ruines, malévolos, hipócritas, descerebrados y bestias, cuya razón de ser, no es más que un paso directo hacia la cárcel o hacia el olvido, si con ello, pudiéramos llevarlos a una isla solitaria y maldita donde vivieran, solos, hasta fallecer. A esta gente le «faltan huevos» y le «sobran uebos» por razón y sentido de vida. Miserables sin hueco en nuestra sociedad.