Ignacio Ruiz

Cabalito

Ignacio Ruiz


Demasiado rápido, demasiado fácil

06/03/2024

Vivimos tan rápido, tan, como diría yo, sin darnos cuenta de nuestro entorno. No sólo por lo más visible que nos rodea. Si nos ponemos bucólicos hablaríamos de los paisajes, de las oportunidades culturales y artísticas que nos emocionan; si nos ponemos sensiblones, hablamos de nuestros seres queridos, de los sentimientos que nos afloran junto a nuestra pareja o nuestros hijos o nuestros padres. 
No vamos a hablar de lo fácil y rápido que resulta pertenecer a una trama corrupta que se lo lleva crudo desde un ministerio o con una pandemia de por medio y unas leyes de emergencia y control creadas para mayor abundamiento de la rapidez h la facilidad. 
Quisiera dar un toque de atención, porque nunca serán suficientes ante la grave lacra que nuestra sociedad vive. Vivimos demasiado solos en la sociedad mejor comunicada de la historia de la humanidad. Vivimos demasiado encerrados en nosotros mismos, cuando más se utilizan las palabras colaboración, equipo y solidaridad.
Estamos dejando pasar una ocasión de oro para fijarnos más en los que nos rodean. Todos tenemos problemas, pero no todos tienen mecanismos personales para poder sobrellevarlos. Algunos hacen de un grano de arena una montaña, mientras que otros ante un problema de carácter gigantesco, se remangan y buscan la forma de sortear el obstáculo. 
Qué está ocurriendo para que sea más fácil y más rápido coger la calle de en medio. La semana pasada coincidieron2 episodios de suicidios de personas que ante su titulación personal (desconozco ambas) su solución fue darse de baja de una vida que no les satisfacía. 
Tenemos que hacer algo, ya no a nivel institucional, que tendría que hacer mucho más, y se queda a medio camino y las soluciones no viene sólo de la prevención, que también. Estas personas no ven solución a sus problemas, ¿por qué? Estas personas no recurren a las ayudas que hay disponibles ¿por qué? 
En general hemos encanallado tanto nuestra forma de vida que queremos las cosas de manera inmediata, directa y sin esfuerzo. No valoramos el mérito, sino que intentamos medrar mezquinamente. Es cierto que el hombre es un lobo para el hombre. Somos cainitas y ahora con las redes sociales nos resulta aún más rápido y más fácil dañar al que menos fuerza tiene.

ARCHIVADO EN: Leyes, Pandemia, Suicidio