Mejoras en la cimentación, no un vertido al Tajo

Á. de la Paz
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Los cantos rodados arrojados sobre el río desde el tablero del puente nuevo de Alcántara, mostrados por un vídeo viral, servirán para la construcción de una escollera de refuerzo

La cinta transportadora en el tablero del puente vierte piedras sobre la orilla del Tajo, una lengua visible. - Foto: David Pérez

Un vídeo de la obra de remodelación del puente nuevo de Alcántara publicado ayer en una red social generó polémica por el vertido de materiales realizado por una cinta transportadora sobre las aguas del Tajo. La máquina, ubicada encima del tablero que comunica las dos orillas y en cuya reparación se trabaja desde hace algunos meses, volcaba restos en el río, presumiblemente de origen pétreo. La alarma generada por las imágenes motivó la visita que los concejales de Planeamiento Urbanístico y Río Tajo y Medio Ambiente, Florentino Delgado y Rubén Lozano, respectivamente, realizaron a la zona por la tarde. Ambos ediles inspeccionaron el lugar y contactaron con la dirección facultativa de la obra. Los responsables de la actuación confirmaron que se trata de una medida para la construcción de una escollera para el realce del puente.

Los cantos rodados precipitados caen en las laderas del río y no sobre el agua, aunque en el vídeo viral parecía que lo hacían en un punto central de la lámina de agua. El depósito de piedras en la ribera cuenta, según explicaron los responsables de la obra al equipo de Gobierno, con la preceptiva autorización de la Confederación Hidrográfica del Tajo.

La precipitación de materiales sobre el río, por tanto, deviene en una actuación cuyo fin es el de estabilizar la estructura del puente que se está reparando. El proyecto preveía el reforzamiento de los pilares afectados por la erosión y la fuerza del agua. Los restos que se han asentado en las orillas obedecen a una precisión técnica.

Las escolleras se emplean como medidas de protección contra la erosión que sufren los lechos y las orillas de los ríos. Se trata de una solución eficaz para soportar la fuerza del agua o el deslizamiento de tierras que provoca el arrastre del curso del Tajo a su paso por Toledo.

En el proyecto de obra, fechado en agosto del pasado año, la Confederación Hidrográfica del Tajo estimó como condición general de la resolución de otorgamiento que «no se podrán acumular residuos sólidos, escombros o sustancias de otra naturaleza que constituyan o puedan constituir un peligro de contaminación de las aguas o de degradación del dominio público hidráulico», aunque el material empleado para levantar la nueva escollera en el Tajo será piedra tratada procedentes de canteras.