Un nuevo aliciente para el Cristo de la Luz

J. Guayerbas
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La antigua mezquita luce desde ayer una réplica del Cristo Gótico que se conserva en el Museo de Santa Cruz

El Cristo de la Luz queda suspendido en el ábside de la antigua mezquita. - Foto: Yolanda Lancha

El Cristo de la Luz ha vuelto a su ermita. La iniciativa de recuperar el crucificado gótico en este espacio, impulsada por el párroco de San Nicolás, José Luis Pérez de la Roza, es ya una realidad.

Desde ayer, jueves, la antigua mezquita cuenta con una réplica del crucificado gótico que se custodia en el Museo de Santa Cruz. Esta copia, fiel al original, se debe a los talleres madrileños ‘Arteaznarez’ que cuentan con siete décadas de experiencia ligada a la imaginería y al arte sacro.

El Cristo de la Luz se presenta suspendido en el ábside de esta ermita que antes fue mezquita. La nueva postal de este emblemático monumento toledano es más que interesante, pues además de enriquecer y aportar información sobre el pasado del edificio, gracias a la última intervención el público puede disfrutar de las pinturas románicas que decoran la bóveda del ábside y en las que se representa al pantocrator, sentado en un trono sobre la esfera celeste rodeado de una mandorla que simboliza los dos mundos, el terrenal y el celeste.

En junio de 2014 el Arzobispado presentaba el resultado de esta intervención sobre las pinturas coordinada por Almudena Arbaiza y Ana Marichalar, un trabajo que contó con el apoyo del arqueólogo Arturo Ruiz Taboada, quien presentó una guía arqueológica de la que es autor y que ayuda a admirar y conocer este monumento incluido en la pulsera turística de ‘Toledo Monumental’.

El crucificado original es una talla en madera policromada que data de finales del siglo XIII y principios del XIV. La tradición cuenta que Alfonso VI al reconquistar Toledo en 1085 encontró este crucificado en la ermita. Una tradición que por corriente artística debe referirse a otra talla anterior.