Jesús Fuentes

ÁNGULOS INVERTIDOS

Jesús Fuentes


Revolución energética

22/03/2024

Una revolución energética recorre el mundo. Sosegada, con vocación igualitaria. Es la realización de una antigua utopía: el acceso accesible a la energía. Y, además, limpia. Proviene del sol. Un regalo de Prometeo, aquel que entregó el fuego a los humanos. Puede facilitar la vida de las gentes, de las industrias, de la agricultura. Puede ser un instrumento eficaz contra la despoblación que amenaza, como un fantasma tozudo, a las zonas rurales. Como toda revolución tiene sus adversarios. Si la energía es barata, alguien tendrá que buscar otras formas de ganar dinero. Por eso emplearán su poder para que la revolución energética descarrile y se mantengan sus beneficios. Ya tuvimos el ejemplo patético del ministro Soria y su impuesto al sol. La decisión le está costando al Estado, es decir a nosotros, una cantidad escandalosa de euros en indemnizaciones.

La revolución industrial de finales del siglo XIX cambió el rumbo de la Historia. Pasamos del tiempo inmóvil de la antigüedad a una aceleración casi ilimitada. Surgieron otras formas de pensar, de vivir, de moverse. Se le llamó Progreso. Claro, que también acarreo males: la explotación laboral, las guerras modernas, el colonialismo despiadado, la destrucción de la naturaleza, cuyas consecuencias, en forma de contaminación y cambio climático, hoy padecemos. Aquella revolución implantó el Capitalismo que se fue desbordando hasta llegar al hipercapitalismo actual. Parte de esos males pueden ser superados por la nueva revolución en marcha. Por ejemplo, la disminución de la contaminación, el abaratamiento de los productos agrícolas e industriales, el calor o el frio para los hogares, sean de la condición que sean.

El Ayuntamiento de Toledo ha dicho que fomentará las Comunidades Energéticas, fórmula europea de acceso y gestión a las energías baratas por los particulares. Pero se necesitan más que anuncios. Hay que disponer de proyectos y de recursos para que esa energía limpia llegue a los barrios y al centro histórico, rehabilite el parque de viviendas, obsoleto e ineficiente, modernice los barrios empobrecidos, favorezca el comercio de los pequeños empresarios para que compitan con los grandes almacenes. Los poderes públicos deben realizar inversiones urgentes para que esa energía llegue a todos. La cuestión es si estarán al nivel que la transformación exige o se colocarán de espaldas a las oportunidades de la nueva revolución energética.