La provincia acumula 740.000 habitantes, su dato más alto

Á. de la Paz
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El censo toledano incorpora a 30.000 vecinos en los tres últimos años y a más de 200.000 en el siglo actual

La provincia ha sumado más de 9.000 habitantes durante 2023. - Foto: David Pérez

La población de la provincia a 1 de enero de 2024 asciende hasta los 740.639 habitantes, la cifra más alta de la serie histórica. El último dato del padrón continuo conocido incrementa en más de 9.000 personas el registro correspondiente a la misma fecha del año anterior, con un total de 731.112 vecinos censados en el territorio. El importante incremento constatado durante 2023 confirma una trayectoria expansiva de gran calado en los ejercicios más recientes. Desde 2021, los municipios toledanos han añadido 30.000 nuevos residentes; a principios de aquel año, la cifra se situaba en las 710.400 personas. 

El crecimiento poblacional en Toledo acelera gracias a la llegada de nuevos moradores, dado que el saldo vegetativo; esto es, la diferencia entre el número de nacimientos y el de fallecimientos, se mantiene en números negativos. La provincia reúne a un volumen creciente de habitantes, una evolución alcista que solo detuvo el impacto de la crisis económica. Desde el 1 de enero de 2001, fecha que se considera la del inicio de siglo, el padrón ha crecido en más de 200.000 habitantes (se contaban, entonces, 536.946 vecinos).

Aunque la última revisión publicada por el Instituto Nacional de Estadística no incluye desglose municipal, la tendencia demográfica de la provincia ha consolidado al norte del territorio como el espacio que ha recogido el gran aluvión migratorio procedente de distintas provincias españolas y terceros países. Buena parte de los municipios de la comarca de Torrijos y la Mesa de Ocaña reproducen un patrón que en la Sagra alcanza unos volúmenes más cuantiosos. Por el contrario, las zonas peor comunicadas de la provincia, las más alejadas tanto de la capital regional como de la zona de influencia de la vecina Comunidad de Madrid, han perdido residentes. Tal es el caso de la Jara, los Montes, la Campana de Oropesa o la Sierra de San Vicente.

ENVEJECIDOS Y LONGEVOS. Hay un cierto sesgo masculino en la población de la provincia: el censo cuenta 372.457 hombres y 368.182 mujeres. Más alla de la pequeña brecha por sexo, cabe reseñar la presencia progresiva de personas con más edad. El 1 de enero, había 297 centenarios, de los que 243 (casi el 82% del total) eran mujeres.

La población menor de 16 años roza los 120.000 vecinos; sin embargo, la cohorte con 65 y más años  suma algo más de 137.000 personas. El crecimiento observado en Toledo alivia un envejecimiento que se torna dramático en otras provincias españolas, pero no permite a la población infantil y adolescente ser más numerosa que la que se corresponde con la tercera edad, etapa vinculada al retiro profesional.

En 2002, con casi 200.000 habitantes menos que ahora, había 94.565 toledanos con entre cero y quince años. Por su parte, la cifra de mayores de 64 años se aproximaba a las 104.000 personas, un dato que tenderá a crecer.