Miguel Ángel Dionisio

El torreón de San Martín

Miguel Ángel Dionisio


Mariana

21/02/2024

En varias ocasiones he recordado, desde las almenas de este Torreón junto al que el Tajo fluye moribundo, que somos bastante mezquinos en el recuerdo de muchos de los hombres y mujeres que han ido entretejiendo la historia toledana. Faltan estatuas, placas conmemorativas, lugares de memoria, que nos ayuden a no olvidar a quienes nos precedieron. Figuras que de haber nacido –o muerto, como el caso que nos ocupa- en otros países, serían conocidos y reconocidos mundialmente. Sin embargo, con demasiada frecuencia, su recuerdo –y su tumba- están sumidos en el desconocimiento o la ignorancia, o, si son más afortunados, son protagonistas de algún párrafo en libros de Historia.
Podrán decirme que no es lo que ocurre con nuestro protagonista. Y en parte tienen razón. Juan de Mariana forma parte del recuerdo y la vida de su ciudad natal, Talavera de la Reina, y cuenta, en el lugar de su fallecimiento, Toledo, con una plaza. Pero si pasamos a su obra, así como a la de la corriente de pensamiento en la que se inscribe, la Escuela de Salamanca, ya es otra cosa. Y de este olvido es muestra palpable la discreción con la que está celebrándose el cuarto centenario de su fallecimiento, que tuvo lugar el 17 de febrero de 1624. Un olvido que se extiende al lugar de su sepultura, pues ¿cuántos conocen que el gran historiador jesuita yace en el ochavo de la antigua iglesia de la Compañía de Jesús en la Ciudad Imperial? Eso sí, en buena compañía, ya que comparte tumba con otro famoso jesuita, el padre Jerónimo Ripalda, autor del catecismo que lleva su nombre.
Recordar al hilo de su centenario al padre Mariana supone evocar una de las figuras más importantes de la cultura española del Siglo de Oro. Su dimensión como historiador es quizá la más popular –así aparece en su epitafio-, pero aquel hijo natural de un canónigo, de carácter tímido y retraído, fue también un gran provocador con sus ideas, una figura de amplia libertad de pensamiento que se inserta en esa extraordinaria floración que desde comienzos del siglo XVI se dio en España y que conocemos con el nombre de Escuela de Salamanca.
Mariana, de su Talavera natal pasó a estudiar a Alcalá, ingresó en la Compañía de Jesús, fue profesor en Roma, Loreto, Mesina y París, volviendo a España por motivos de salud, y residiendo medio siglo en Toledo, con el breve paréntesis de los quince meses que pasó en prisión en Madrid, a causa de las ideas expuestas en su obra Tratado y discurso sobre la moneda de vellón, en la que criticaba la política monetaria del duque de Lerma. Otra de sus ideas polémicas fue la defensa del tiranicidio. Para Mariana el poder civil debía ser limitado, por lo que ha sido (y es) fuente de inspiración para muchos liberales españoles.
Juan de Mariana. Un gran pensador. Talaverano. Y toledano.