La suma decreciente de Díaz

G.F. (SPC)
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La vicepresidenta en funciones emergió bajo el estigma de un «dedazo», el de Pablo Iglesias, y ahora, voces críticas en sus propias filas le recriminan eso mismo porque aseguran que todas las decisiones se toman en función de su índice

La suma decreciente de Díaz

Y olanda Díaz ascendió en el panorama político bajo el estigma de un «dedazo», el de Pablo Iglesias cuando el exlíder de Podemos la designó como su sucesora, y ahora esa mácula vuelve a señalarla otra vez.

 Tanto es así que podría afirmarse que su marca, Sumar, ha entrado en una fase decreciente. Yolanda Díaz tuvo que armar a toda prisa este espacio para poder estar en la línea de salida en las elecciones generales del 23-J y esa premura opacó el debate sobre la organización interna, aunque entonces ya surgieron voces críticas que reclamaron (intensa e infructuosamente) unas primarias para que la militancia se pronunciase sobre el liderazgo. No fue posible. 

Díaz sujetó con firmeza el timón de mando que dirige a todos los partidos afines que confluyen en este espacio (hasta 15 se cobijan bajo su paraguas) y tras las generales ha ido imponiendo su modelo personal de organización, asumiendo el control total de todo el grupo en el Congreso.

Pero ese personalismo y protagonismo en todo el engranaje, empieza a ser visto como excesivo por alguno de los miembros que no han dudado en sacarle ya las uñas creando una marejada que...¿pudiera acabar en tsunami?

Primero fue la Federal de IU la que aprobó un informe de su coordinador, Alberto Garzón, donde planteó la necesidad de instaurar mecanismos «democráticos» como las primarias, potenciar la coordinación interna en la toma de decisiones y actuar en el futuro como una federación «estable» para que todos los partidos se sientan «representados».

Y no se quedó ahí. Demandó también que la formación que abandera la política gallega fuera un «partido más» dentro de esta confluencia y afeó que se hubiesen producido nombramientos de forma unilateral en el grupo.

Un día después, el fuego de la disensión registró un nuevo foco. En esta ocasión, lo atizó el coportavoz estatal de Podemos, Pablo Fernández, al criticar que Sumar «no ha sabido articular una unidad progresista» porque no ha habido primarias, «no tiene órganos donde se tomen las decisiones y todas estas se tomen por designación de Yolanda Díaz, a una suerte de dedazo».

Lamentó además que esta nueva marca no haya sabido «articular unos principios mínimos democráticos». Fernández, a modo de aviso a navegantes, recordó que Unidas Podemos ya era ese «frente amplio» de izquierdas antes de la llegada de Sumar y confesó que sigue sin entender «por qué se ha destruido ese espacio» y bajo que «intereses y voluntades». «Funcionaba bien, por lo que hay que preguntar a aquellos que han destruido Unidas Podemos porqué lo han hecho para crear en su lugar un espacio que no está funcionando», dijo en tono de reproche.

Llamada a la reflexión

Al igual que otros dirigentes, criticó la falta de democracia interna e instó a impulsar una mayor participación, con unas primarias o un consejo ciudadano. «Sumar debe reflexionar», sentenció

El coro de voces críticas se completó con la de Pablo Iglesias, gran valedor del ascenso de Yolanda Díaz y actualmente (¿encarnizado?) enemigo en la sombra.

Responsabilizó a la vicepresidenta segunda de «destruir Unidas Podemos» y de orillar a los partidos que lo conforman. «Ha ignorado las primarias y los mecanismos de democracia interna, ha despreciado a los partidos para constituir finalmente un partido y ha obtenido un mediocre resultado electoral», fue el demoledor diagnóstico del fundador de los morados.

Sumar y Podemos llevan inmersos en notorios desencuentros desde hace tiempo, que han llevado al partido morado a demandar de forma insistente que se respete su «autonomía política» dentro de la coalición y espacios de visibilidad en el Congreso. De hecho, ven «razonable y sensato» que una fuerza estatal como Podemos, que aporta cinco diputados al grupo, tenga una de las portavocías adjuntas.

Díaz, por otra parte, prefiere ponerse de perfil en este asunto. Fue su portavoz, Ernest Urtasun, el que se encargó de responder al rosario de críticas asegurando que todas las decisiones se han adoptado de manera consensuada y que verán «de forma coordinada y compartida» el mejor encaje para seguir funcionando en el futuro.