El dulzor más natural

SPC
-

La miel de la Alcarria, protegida por una denominación de origen y amparada por Campo y Alma, es una de las mejores de España gracias al entorno y a los exigentes controles a los que es sometida

El dulzor más natural - Foto: Pablo Lorente

La miel es un alimento que ha estado unido a la humanidad desde sus orígenes. Cuando las primeras comunidades de cazadores recolectores comenzaron a hollar la tierra, las abejas llevaban millones de años habitando el planeta y aquellos incipientes humanos aprendieron a aprovechar un alimento nutritivo y que posiblemente exigiera menos esfuerzo y conllevara menos peligro que cazar grandes herbívoros. En algunos países africanos se han encontrado pinturas rupestres, complicadas de datar pero que pueden rondar los 20.000 años de antigüedad, en las que se puede apreciar sin dificultad cómo aquellos hombres extraían miel de las colmenas. También en la Península Ibérica se han encontrado representaciones de este tipo (cuevas de La Araña en la localidad valenciana de Bicorp) realizadas unos 9.000 años atrás.

En el antiguo Egipto la miel era un alimento común en la dieta, pero también se le daba otros usos: conservante para la carne, producto cosmético o sustancia medicinal. Ya en la antigua Grecia, la miel era considerada como alimento de los dioses y los habitantes de aquella civilización pensaban que era imprescindible consumirla habitualmente para llevar una adecuada vida espiritual. Con la cera de los panales se fabricó Ícaro sus famosas alas, que se derritieron cuando quiso volar demasiado alto. Medio milenio antes de Cristo, Hipócrates, padre de la medicina, ya alababa las propiedades curativas de la miel y la usaba en sus remedios. Las primeras pruebas de colmenas con cuadros móviles parecen llegarnos de Aristóteles y su 'Historia Natural'.

Los romanos también hicieron uso de la miel, tanto para alimentarse como para conservar pescado o fruta, y uno de los principales abastecedores del Imperio era Hispania. Las legiones que conquistaron medio mundo conocido la consumían en forma de mulsum, un vino que se elaboraba fermentando el mosto con miel. Durante la edad media y antes de la llegada de la caña de azúcar a Europa, la miel era ampliamente consumida y constituía el único edulcorante conocido; además, la cera era utilizada para la fabricación de velas.

El dulzor más naturalEl dulzor más natural - Foto: Javier Ródenas PipóActualmente, España es el principal productor de miel de la Unión Europea, a pesar de que no ocurre lo mismo si se habla del consumo. En cualquier caso contamos con una miel de enorme calidad y cinco denominaciones de origen protegidas (DOP), una de la cuales está en Castilla-La Mancha. A caballo entre las provincias de Cuenca y Guadalajara, La Alcarria produce sin duda una de las mejores del país gracias al buen hacer de sus apicultores y a los estrictos controles de calidad, aparte de a las magníficas condiciones que encuentran las abejas en esta zona para elaborar la miel. No en vano, aparte de la DOP esta miel está amparada por la marca Campo y Alma (campoyalma.com).

De hecho, la calidad de la miel de La Alcarria es conocida desde el siglo XVII. Ya en 1985, se inician en el Centro Regional Apícola de Castilla-La Mancha los primeros estudios encaminados a conocer las características de la miel de La Alcarria y determinar su origen geográfico. Desde 1987 se edita la revista de 'Cuadernos de Apicultura', a cargo del Centro Regional Apícola, en la que se recogen los diferentes aspectos relativos a la calidad de la miel y al desarrollo de la apicultura en la comarca de La Alcarria.

Esta zona esta constituida por una meseta situada entre los 900 y 1.000 metros de altitud, marcada por ríos de pequeño caudal que han dado lugar a vegas y gargantas en cuyas laderas abundan las plantas aromáticas y los matorrales cuyas flores sirven de alimento a las abejas. La altitud sobre el nivel del mar en las vegas oscila entre 700 y 800 metros y la más importante es la del río Tajuña, que divide en dos la comarca.

El suelo de La Alcarria es básico, de naturaleza margo-yesífera. La flora silvestre es rica en plantas de la familia de las labiadas, como el romero, el tomillo, el espliego, la ajedrea, el hisopo o la mejorana, además de en otras especies como la gayuba y la aliaga. Las tierras de cultivo de esta comarca se dedican a herbáceos con rotaciones protagonizadas principalmente por el cereal y el girasol, aparte de una pequeña proporción de cultivos leñosos, siendo los principales la vid y el olivo. También existen cultivos de plantas aromáticas, principalmente de lavandín. En mayor proporción encontramos diferentes especies forestales a destacar por su importancia en la apicultura como son los encinares, robledales, pinares y sabinares. El clima es mediterráneo templado-fresco. La temperatura media esta comprendida entre 8 y 12 grados, con largos periodos de frío en los que las temperaturas oscilan entre los 0 y 4 grados y con periodos cálidos con temperaturas entre 18 y 22 grados.

La miel de esta zona presenta unas características específicas que la relacionan con el medio en el que se produce. Pero además de estas características, la miel de La Alcarria con DOP está avalada por diversos controles y certificaciones realizados por el Organismo de Control. El envasado ha de llevarse a cabo en la misma zona de producción y solo a cargo de industrias que reúnan las condiciones establecidas y que previamente hayan sido inscritas en el Consejo Regulador. La miel se somete a todos aquellos análisis que sean necesarios para garantizar el cumplimiento del pliego de condiciones de la DOP.

Para el trasvase, decantación y envasado se permite la licuación a temperaturas máximas de 45 grados centígrados, pero está prohibida la pasteurización. Además, los sistemas de licuación empleados deberán garantizar que no se produce sobrecalentamiento para que la miel no pierda las propiedades nutricionales y organolépticas que la diferencian.

Para evitar confusiones por parte de los consumidores, la miel que vaya a ser comercializada como Denominación de Origen Miel de La Alcarria deberá ir identificada con una contraetiqueta numerada, expedida por el Consejo Regulador y controlada por el organismo de control; asimismo llevará un precinto de garantía y una etiqueta comercial con una leyenda que contenga, al menos, la siguiente frase en lugar preferente: Denominación de Origen Miel de La Alcarria o Denominación de Origen Protegida Miel de La Alcarria; además debe especificar de cuál de los tres tipos de miel permitidos se trata: romero, espliego o multifloral.

La miel de La Alcarria es exclusivamente de néctar floral y su consistencia puede ser fluida, viscosa o cristalizada. La cristalización, que es el cambio natural del estado físico de la miel, es la garantía de su autenticidad y está estrechamente relacionada con su origen botánico que, en el caso de esta DOP, produce una cristalización fina, de aspecto cremoso y suave al paladar. En cuanto a su valor alimenticio, la miel es una excelente fuente de energía al poder ser asimilados sus componentes directamente por el organismo. Además contiene una serie de sustancias indispensables para todo ser vivo, lo cual convierte a la miel de La Alcarria en un producto excepcional ideal para consumir todos los días.

 

La Fundación.

La Fundación Consejo Regulador de la Denominación de Origen Miel de La Alcarria es el Organismo de Gestión y Promoción de este extraordinario alimento. Esta entidad tiene por objeto prestigiar en todo el mundo la miel producida en la comarca natural de La Alcarria y para la consecución de sus fines desarrolla una serie de actuaciones, como son investigar sobre los sistemas de producción y de comercialización de la DOP Miel de La Alcarria; velar por el prestigio de la DOP en el mercado nacional e internacional y perseguir el uso fraudulento de la certificación; difundir entre los consumidores la información sobre las características físico-químicas, sensoriales y nutricionales de la Miel de La Alcarria, al igual que el conocimiento sobre su historia y los vínculos culturales y antropológicos que lo ligan a su zona de producción; o cooperar con las autoridades competentes en la promoción, defensa y representación de la denominación de origen, en el mantenimiento de los registros oficiales y en la elaboración de las estadísticas de producción y comercialización, colaborando con los organismos de certificación autorizados en la verificación del cumplimiento de lo dispuesto en el Pliego de Condiciones por parte de los operadores.