La científica Alicia del Prado gana un programa del CSIC

Leticia G. Colao
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La talaverana, investigadora del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, ha creado junto a su compañera María Martínez un sistema de detección temprana de contaminación alimentaria

Las científicas Alicia del Prado (1d) y María Martínez, junto a la presidenta del CSIC, Eloísa del Pino, y tres vicepresidentes. / l.t. - Foto: L.T.

La científica talaverana Alicia delPrado ha sido una de las premiadas por el programa EBTon del CSIC, que reconoce la búsqueda de soluciones científicas a grandes retos de la actualidad. Su proyecto, Phage-Phi, realizado junto a la científica María Isabel Martínez, es  un sistema orientado a la detección de la contaminación en procesos de fermentación en la industria alimentaria, que busca evitar las pérdidas económicas en la producción mediante la detección temprana de dichas infecciones.

Del Prado yMartínez, ambas del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM-CSIC-UAM), firman uno de los cuatro proyectos ganadores, de un total de 22 presentados, en el concurso de ideas del proyecto CSIC EBTon, iniciativa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) cuyo objetivo es catalizar la creación de nuevas empresas basadas en conocimiento (EBC o spin-offs) a partir de tecnologías del CSIC. El acto de entrega de premios, cada uno de ellos dotado con una financiación de 20.000 euros para poner en marcha el proyecto, se celebró el pasado lunes, 17 de julio, en la Delegación del CSIC en Cataluña.

La repercusión de este método puede ser clave en la industria láctea,y así se ha reconocido a nivel nacional en este programa, al que se presentan por primera vez. «Es la primera vez que participamos, y que lo valoren pues ha sido muy bonito», explica la talaverana, que ya fue reconocida con el Premio Ciudad de Talavera a la Ciencia, Tecnología e Innovación en su edición de 2020.

El método Phage-Phi ha sido creado para la detección y amplificación de ácidos nucleicos, con lo que las científicas comenzaron la patente, específicamente para detectar coronavirus, pero que han transformado como idea de negocio para esta iniciativa en el ámbito de la industria alimentaria. Según explica Alicia del Prado, «por lo que nos han concedido este premio es para la detección de bacteriófagos, que son fagos que infectan bacterias y que pueden estar infectando a las que se utilizan en las empresas lácticas para la producción de quesos o yogures».

A los productos lácteos les ponen unas bacterias que son las que producen esta fermentación láctica y dan lugar al producto final, pero esta producción puede estropearse si se contaminan las bacterias con bacteriófagos, lo que supone grandes pérdidas económicas.

Con este nuevo sistema, intentan hacer una detección temprana de estos bacteriófagos para poder salvar la producción. La intención de las científicas es que lo puedan utilizar directamente en fábricas o sitios de producción más pequeños sin necesidad de enviar las muestras a un laboratorio o tener un laboratorio propio.

Se da la circunstancia, además que en el proyecto se utilizan varias enzimas o proteínas, para que esto funcione y una de ellas es una versión mejorada de la polimerasa Phi29, que es con la que ha trabajado siempre Margarita Salas, con quien inició su carrera la talaverana. «Todavía seguimos trabajando con esta polimerasa y mejorándola más para que nuestro método funcione mejor, a pesar de que ya era súper buena», explica.

Trayectoria. La carrera de estas científicas, ambas castellano-manchegas, ha escrito un nuevo capítulo en su ya exitoso currículum.La talaverana es Doctora en Bioquímica, Biología Molecular, Biomedicina y Biotecnología, investigadora en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa; su compañera, María Martínez, natural de Albacete, es igualmente Doctora en Ciencias Biológicas.

Su método ha sido reconocido entre los 22 proyectos iniciales y los nueve que se seleccionaron en una segunda fase, todos de una elevada calidad, indican. Así, algunos reconocían los posibles riesgos naturales como terremotos o de cualquier otra anomalía en un terreno antes de proceder a una construcción o el desarrollo de supercondensadores con mayor capacidad de almacenamiento, entre otros.