El milagro vivo del Cristo del Consuelo

J. M. / Toledo
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Los vecinos de La Villa de Don Fadrique han celebrado el 91 aniversario de la rogativa de lluvia a la imagen • La procesión acabó en un aguacero que se recuerda por agradecimiento

El milagro vivo del Cristo del Consuelo - Foto: www.villadonfadrique.com

Fue un 17 de mayo de 1925, pero los vecinos de La Villa de Don Fadrique no lo olvidan. Muy pocos vivirían por aquella época, pero el acontecimiento, considerado un milagro, se ha transmitido de generación en generación. El pueblo, angustiado por una sequía que estaba asolando los campos, sacó a la calle al patrón, el Santísimo Cristo del Consuelo, pidiendo lluvia. Y cayó agua sobre los cultivos. Por ello, cada 17 de mayo se reserva una misa y una ofrenda floral en honor de esta venerada talla. «Se vive con mucho fervor», comentaba ayer a este diario la concejala de Cultura, Angelines Díaz-Maroto.

Hace unos días, los vecinos de este municipio de la comarca de La Mancha celebraron el aniversario en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. Fue el origen de esa procesión de hace 91 años que acabó en el pozo de los Caramelos, ubicado en la carretera que va en dirección a la localidad de Quero donde está ahora el Pozo del Agua (Depósito que abastece a los puntos más altos de la localidad).

«Se vive con mucho fervor y ha cogido mucho auge», resalta la concejala, quien apunta que cada vez resulta «más emotiva». Las ofrendas de flores de los vecinos, la participación de la Banda de Música de La Villa de Don Fadrique y los fuegos artificiales se han incorporado en los últimos años para dar más realce a esta fiesta religiosa que, aunque sin ser de carácter oficial, congregó a «todos los vecinos» que se encontraban el día 17 en el municipio de la comarca manchega. «Es fiesta, fiesta», enfatizaba.

Según la tradición oral narrada por dos vecinas fallecidas con más de 100 años, Benita Santos y Salustiana Aguado, la procesión empezó con una tarde soleada, pero paulatinamente empezaron a caer gotas de lluvia. Ya, al final, descargó un aguacero sobre el campo de La Villa de Don Fadrique, municipio que actualmente suma unos 4.000 habitantes. «Sin embargo, nadie sufrió un resfriado ni nada parecido», afirma la crónica publicada por la página de internet del Ayuntamiento manchego. El médico Juan Salva García-Molero compuso unos versos para narrar este milagro: «Y una lluvia fina y lenta/que a muchos les representa/el pan con que han de vivir/viene el campo a redimir/y por instantes aumenta».

La economía local se recuperó después de este chaparrón que quitó la sed a los maltrechos campos de la comarca manchega. «Hay un canto que cuenta lo que pasó aquel día: todos los ricos se querían volver, y los pobres dijeron arriba con él’». Además, según los recuerdos de las dos mujeres, una paloma blanca se posó encima del Cristo.

por el 75 aniversario. Desde aquel 17 de mayo de 1925, los vecinos de La Villa de Don Fadrique celebran esta misa de agradecimiento al Santísimo Cristo del Consuelo, cuya imagen original fue quemada en el año 1936. Y la creencia se ha extendido hasta la fecha, porque la talla ha salido también en rogativas en diferentes ocasiones, la última en el año 2000 por el 75 aniversario del considerado como un milagro. Así, los habitantes de este municipio de la comarca de La Mancha recurrían a la imagen para intentar paliar la sequía pertinaz.

El milagro tuvo otro gemelo en otra población del este de la provincia. Ese mismo día, aunque dos horas más tarde, los vecinos de Villatobas protagonizaron también una rogativa con el Cristo de la Humildad. Por supuesto, aquí también se obró el milagro.