El milagro chino de Antonio Gómez-Carreño

J. M. Loeches
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El técnico madridejense logró salvar al Qingdao Hainiu, uno de los presupuestos más bajos de la Superliga China, y llegó a semifinales de la Copa

El milagro chino de Antonio Gómez-Carreño

Tiene 43 años, es de Madridejos y parece que ha logrado consagrarse en los banquillos de la Superliga China. Está de vuelta en España, y se encuentra en negociaciones para retomar un año más el mando del Qingdao Hainiu, uno de los presupuestos más bajos de la última temporada, y al que logró salvar a falta de tres jornadas. Además, llegó hasta semifinales de la Copa.

Un auténtico milagro, aunque a Antonio Gómez-Carreño no le guste usar esa palabra. Desde su punto de visto, ha sido «cumplir los objetivos planteados para un recién ascendido». Quizás la motivación vino por la trayectoria copera. «Empezamos a pasar rondas hasta que llegamos a semifinales y perdimos por la mínima contra uno de los históricos, el Shanghai Shenhua», cuenta el entrenador toledano.

Pero para llegar a la primera línea, Gómez-Carreño ha tenido que vivir experiencias de todo tipo. Comenzó en las categorías inferiores del Atlético de Madrid en 2004, para pasar después, en 2007, al cuerpo técnico de la AD Ceuta, en Segunda B, como preparador físico y asistente. Se mantuvo tres temporadas. A continuación tomó las riendas del CD Toledo Juvenil en División de Honor, donde estuvo de noviembre de 2010 a mayo de 2011.

El milagro chino de Antonio Gómez-CarreñoEl milagro chino de Antonio Gómez-CarreñoPor entonces, ya se había especializado en el análisis a través de la tecnología, y trabajó para Frank Rijkaard, por entonces en la selección de Arabia Saudí, y para José Antonio Camacho, que dirigía a China. Sin embargo, todavía le faltaba adquirir más experiencia. Lo hizo en el Rayo Vallecano, trabajando para José Ramón Sandoval, y en la temporada 2012/13 en el Sporting de Gijón.

Pero el salto internacional del madridejense llegó justo después, cuando viajó a Catar para trabajar para la liga del país asiático, y, más en concreto, para el Al Arabi. Allí conoció a técnicos famosos como Uli Stielike, Dan Petrescu o el uruguayo Daniel Carreño, quien lo llamó para formar parte de su cuerpo técnico al frente de la selección catarí. Permaneció casi dos años.

Gómez-Carreño volvió a España en 2016 como jefe de 'scouting' del Sporting de Gijón y como mano derecha del director deportivo, Nico Rodríguez, con el cuadro asturiano en Primera. Pero, tras el descenso, pasó a ejercer estas funciones en el Albacete Balompié, en Segunda División.

En noviembre de 2017 le llega la llamada de Stielike para que sea su ayudante en el Tianjin Teda. Ahí comienza su aventura china. Y allí le pilla la pandemia. En marzo de 2021 firma como segundo entrenador de Javier Pereira en el Henan Songshan Longmen, mientras que en marzo toma las riendas de su filial.

La alternativa como primer entrenador le viene finalmente en octubre de ese año, tras la marcha de Pereira al Levante UD, por lo que toma las riendas del Henan Songshan Longmen hasta enero de 2022.  

Desde su punto de vista, el fútbol en China está «volviendo a mejorar» después de la burbuja en la que permaneció durante la pandemia de COVID-19. «Antes ya había bastante competitividad, pero en estos años, no podían salir a jugar la Liga de Campeones de Asia, y eso frenó la llegada de jugadores, además de que la inversión no fue tan grande», explica el toledano.

Por todo esto, Gómez-Carreño reconoce que fue «un reto» asumir el recién ascendido Qingdao Hainiu. «Había que formar un equipo competitivo para una liga dura que tiene desplazamientos muy largos», apunta. Es verdad que admite que los jugadores son «disciplinados» y que los extranjeros «le dan ese punto de competitividad que se necesita».

El entrenador de Madridejos explica que el ambiente en los partidos es «espectacular», con campos «que se llenan». Por eso, ahora mismo la primera opción es la de regresar al equipo chino porque «se dan las condiciones y hay un proyecto iniciado».

Con él ha tenido a un preparador físico que también es toledano, de Madridejos, Roberto Tendero. Además, ha contado con un analista coreano y cuatro asistentes chinos. Es un grupo de trabajo «muy heterogéneo» que se complica aún más con la plantilla, ya que, tras el grueso de futbolistas chinos, tuvo a sus órdenes a un bosnio, a dos serbios, a un costarricense, a un camerunés y a un zambiano.

Antonio confiesa haber aprendido palabras sueltas en chino, «sobre todo muletillas y frases hechas», pues, en el día a día, contaba con dos traductores para trabajar, uno de inglés a chino y otro de español a chino.