Nuevo discurso, nuevos espacios

Javier Guayerbas
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Pintura, orfebrería y escultura. El Cabildo Catedral acierta y reabre la Sacristía y las salas anexas con un nuevo discurso expositivo y un marcado sentido catequético.

En la imagen, el canónigo responsable de Patrimonio, Juan Pedro Sánchez Gamero, en la segunda sala dedicada a pinacoteca en la Catedral Primada. - Foto: Yolanda Lancha

La construcción de la Catedral Primada, la imagen mariana de mayor antigüedad que se conserva en la Seo, la reliquia de San Ildefonso, Martínez Montañés, Goya o El Greco. Estos son sólo algunos de los detalles del amplio catálogo de obras de arte que atesora y expone el Cabildo Catedral en los muros de la Sacristía Mayor y la del Arzobispo, así como en las dos salas contiguas reconvertidas en pinacoteca de primer nivel y que en los próximos años contará con un tercer espacio para otros lienzos y tablas que aguardan en el silencio del almacén catedralicio.
Juan Pedro Sánchez Gamero, canónigo responsable de Patrimonio, ha acompañado a La Tribuna en una visita cargada de detalles y siempre de sentido catequético, ya que esta es la clave del nuevo discurso museístico de la Sacristía: acercar el Evangelio a través del arte.

San Juan Bautista es el centro de la primera sala de la pinacoteca catedralicia.San Juan Bautista es el centro de la primera sala de la pinacoteca catedralicia. - Foto: Yolanda Lancha Ante Sacristía, los inicios de la Catedral

El visitante podrá conocer el origen de la Santa Iglesia Catedral Primada de Toledo en la ante Sacristía. En este pequeño espacio los responsables del proyecto museístico, entre los que se encuentra Sánchez Gamero, han apostado por los grandes lienzos de Francisco Rizzi en los que representó la colocación de la primera piedra en 1226 por el rey Fernando III el Santo, así como la bendición del templo. ‘La Anunciación’ y ‘El sueño de San José’ completan las pinturas de esta primera sala, junto a ‘San Andrés’ de Vicente Carducho y ‘San Pedro’ de Eugenio Cajés, ambos de los siglos XVI-XVII.

Asimismo, en esta zona se expone la imagen mariana de mayor antigüedad de la Catedral. Se trata de una virgen románica ‘trono de sabiduría’ datada en el siglo XIII y realizada en plata en su color y sobredorada, madera policromada y piedras preciosas. Esta representación se conoce entre los toledanos como la Virgen del Tesoro.

Junto a esta efigie, otra de gran valor. La escultura de San Francisco en éxtasis de Pedro de Mena (1628-1688) que por su valía ha viajado a varios países como una de las piezas clave del barroco español. Destaca el rostro, incluso con la dentadura tallada al detalle con dientes mellados, y la policromía del hábito.

Sacristía Mayor, el Greco y Lucas Giordano

‘El Expolio’ del Greco es la obra central de la visita. Tras la restauración realizada en el Museo del Prado por el conservador y especialista Rafael Alonso, la paleta cromática del cretense ha recuperado la luz y la fuerza perdida por el paso del tiempo. Junto a esta obra pictórica destaca el Apostolado dispuesto a una altura superior a la de los últimos tiempos recuperando así su ubicación histórica. ‘El Expolio’ está flanqueado por las firmas de Francisco de Goya y Francisco Javier Ramos. También sobresalen las pinturas ‘San José y el Niño’, ‘Cristo en la Cruz’ y ‘Santo Domingo’ del Greco, así como ‘San Francisco y el hermano León’ de la escuela del griego.

La orfebrería es otra de las claves de este espacio. Se han recuperado las cuatro esferas de plata labradas por Lorenzo Vaccaro que representan los continentes de Europa, América, África y Asia, con una cartografía «impresionantes», tal y como destacaba el canónigo de Patrimonio, además de incidir en la disposición del Apostolado, «todas las miradas de los apóstoles se dirigen al retablo de ‘El Expolio’», explicaba.

El relicario de San Ildefonso y la cartela tallada en madera por el Greco, que no policromada, en la que se narra la escena de la imposición de la casulla al Santo y patrón de la ciudad, completan esta gran sala con las pinturas murales de Lucas Giordano. La bóveda de cañón con lunetos decorada con la pintura al fresco del napolitano, también restaurada por el equipo de profesionales dirigido por el conservador y restaurador de la Catedral, Antonio Sánchez-Barriga, hacen que el visitante sienta la grandeza del arte recuperado.

Sacristía Arzobispal, el espacio de los cardenales

El rojo y carmín de la túnica que el Greco trazó para Jesús en el momento del prendimiento se mantiene vivo en la retina del espectador al cruzar el umbral de la Sacristía Arzobispal y conectar con el mismo color que su discípulo Tristán empleó para el cardenal Baltasar Moscoso de Sandoval en el retrato firmado en el primer tercio del siglo XVII. Junto al retrato de este purpurado se encuentran otros dos lienzos, el del cardenal Gaspar de Borja y Velasco, resultado de los pinceles de Velázquez, y el de Paolo III obra de Tiziano. El tríptico de Juan de Borgoña y el guión de Mendoza del siglo XV, son otras de las piezas que se pueden encontrar en la Sacristía del Arzobispo.

Pinacoteca. Sala I. Juan el Bautista y la Virgen María

La pinacoteca se divide en dos salas que siguen la línea catequética establecida por el Cabildo Catedral. En la primera de ellas el discurso va de San Juan el Bautista a la Virgen María. La escultura de Martínez Montañés acapara las miradas en el centro de este espacio que preside un lienzo del Bautista atribuido a Caravaggio. Sobre una piedra de pizarra Luis de Morales apodado ‘el divino’ plasmó el dolor de la Virgen en actitud dolorosa, siendo una de las pinturas con mayor fuerza de la sala. A través de cinco pinturas se recorre las interpretaciones que artistas de diferentes épocas realizaron sobre la Virgen María. Una tabla anónima flamenca da paso a los pinceles de Gerard David, Rafael, Van Dyck y Anthon Raphael Mengs. Con ellas, como explicaba Sánchez Gamero, se pretende recordar al visitante que la Catedral Primada fue consagrada a la Virgen María.

Pinacoteca. Sala II. Jesús

La pintura continúa hasta una segunda sala dedicada a Jesús. Una escultura en piedra de una Piedad, policromada, se encuentra en el centro de este espacio con obras de Bellini, Sebastiano del Piombo, Murillo o Bassano. La selección de lienzos y tablas hacen un recorrido por la infancia, la vida, la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Así, como avanzaba el canónigo responsable de Patrimonio, en un futura la pinacoteca se extenderá a una nueva sala que culminará esta catequesis con obras dedicadas a la Iglesia y los Santos.

Patio del Tesorero y Capilla de Reyes Nuevos

La visita finaliza en la Capilla de Reyes Nuevos previo paso por el Patio del Tesorero, donde se aprecia el estilo herreriano de El Escorial trasladado a los muros catedralicios. Los retablos neoclásicos de mármol y bronce trazados por Ventura Rodríguez en 1772 con pinturas de Mariano Salvador Maella, y el retablo mayor costeado por Carlos IV con un lienzo del mismo pintor valenciano, despiden al visitante de la recién remodelada Sacristía de la Catedral Primada de Toledo.