Aguas residuales sin tratar llegan al Tajo porque no funciona la depuradora

C. Fernández
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La obra civil está ejecutada al 100 %, pero la infraestructura aún no ha entrado en marcha, pese a que se informara al Gobierno local que iba a hacerlo en septiembre del año pasado

Aguas residuales sin tratar llegan al Tajo porque no funciona la depuradora

Las aguas residuales de la localidad toledana de Burujón se vierten al río Tajo sin tratar desde hace meses porque la nueva depuradora que debería haberse puesto en marcha hace ya más de un año, sigue sin estar en funcionamiento.

Así lo expresa el alcalde burujonero, el ‘socialista’ Juan José Torres, quien recuerda que la obra civil propiamente dicha está ejecutada, pero la infraestructura, por problemas de financiación, no se encuentra en activo y eso lleva a que no hay ningún método para poder verter las aguas ya limpias de los 1.500 habitantes y las empresas de la localidad.

Y es que la obra de la nueva depuradora vino dada hace ya tres años por las deficiencias de la antigua, una de decantación que tenía ya unos 40 años y que se «destruyó», con lo cual no hay otra infraestructura que pueda realizar esta tarea.

Esta problemática en materia de depuración ha sido puesta en conocimiento tanto a la Administración regional como a la Confederación Hidrográfica del Tajo por parte del Gobierno regional.

«Sabemos que no hay dinero», dice Torres, quien recuerda cómo en septiembre del año pasado se les comunicó que la nueva depuradora, construida a la entrada de la localidad por la carretera CM-4000, iba a ponerse en servicio. Algo que no se ha producido.

Y la imagen está presente para todos los visitantes que pasan por la carretera para ir a conocer la localidad y sus emblemáticas Barrancas. Unas obras concluidas rodeadas de vegetación, dando «sensación de dejadez y abandono» que incrementan el malestar del alcalde, como regidor y burujonero, porque afecta directamente a este espacio natural.

Un vado en las barrancas. Al no existir una depuradora, las aguas sucias han buscado su propio cauce, a través de los tubos de la vieja instalación de decantación que transitan por el antiguo cauce del arroyo que recorren las proximidades de la senda de acceso a Las Barrancas.

El Ayuntamiento ha tomado cartas en el asunto y hace unas semanas, en el mes de octubre, procedió a realizar en la zona de Dármola, un paso para facilitar el paso a este monumento nacional a peatones y coches.

Recuerda Torres que esta solución para poder vadear el antiguo arroyo convertido hoy en una ciénaga, es una medida «provisional» hasta que empiece a funcionar la nueva depuradora. En conversaciones con la Confederación Hidrográfica del Tajo, expresa, se les ha dejado claro por parte del Ayuntamiento, que la idea originaria de este equipo de Gobierno es dejar el arroyo (una vez que el agua salga limpia de una depuradora que funcione) en su cauce natural sin puentes ni pasos y dejar que el agua se acumule en la zona que ocupaba la antigua depuradora para poder construir allí una zona de esparcimiento con columpios, césped y árboles como zona previa al disfrute de Las  Barrancas.

Destaca el regidor burujonero que la visitas a este espacio natural son diarias y no se puede consentir la imagen que se está dando, con un acceso por el que discurren aguas residuales, con el correspondiente mal olor.

Así, lo único que esperan es que se adopten medidas y que la infraestructura de depuración se ponga en marcha para evitar estos males, tanto al Tajo, como a la zona natural.