«Intentan recaudar a toda costa, casi siempre del empresario»

Á. de la Paz
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Manuel Madruga, secretario general de la patronal toledana, desgrana su opinión sobre la subida del SMI, el intento de reducción de la jornada laboral y los diferentes proyectos y dificultades de la economía en la provincia

Manuel Madruga es el secretario general de Fedeto. - Foto: David Pérez

La provincia ha descontado unos 3.300 parados en el último año. Los datos, sin embargo, no incluyen a aquellos que están en situación de fijo discontinuo o a los que forman parte de un ERTE.

El empleo en la provincia y la región es el reflejo de lo que está pasando a nivel estatal. Nos parece muy grave porque nos dicen que hay 2,7 millones de parados cuando en el registro del SEPE existen 3,5 millones de demandantes de empleo. La diferencia entre parado y demandante de empleo es importante. Si se restan de los desempleados o demandantes de empleo a aquellos que ya están trabajando, pero que demandan un empleo nuevo, hay medio millón personas que buscan un trabajo y no lo encuentran. Eso no se tiene en cuenta para las políticas activas de empleo. Y es uno de los factores que sí consideran para subir el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), aunque sean medio millón de personas.

Nos dicen, además, que estamos muy próximos a los 21 millones de personas afiliadas a la Seguridad Social y que en el último año medio millón de personas se han afiliado. Lo que no nos dicen es que las horas que se trabajaron en 2023 fueron, en el cómputo global de todos los españoles, menos horas que en 2022. ¿Qué nos demuestra eso? Si hay más personas trabajando, pero se trabaja menos horas, todo o prácticamente todo lo que se está incorporando a la nueva afiliación son contratos a tiempo parcial o fijos discontinuos. 

Esto significa que nuestro mercado laboral está débil y no porque el empresario quiera, caprichosamente, hacer ese tipo de contratos para ahorrarse dinero. Si el mercado y la economía están mal, el empresario no contrata y reduce plantilla; si el mercado va bien, contrata, aumenta plantilla y hace contratos fijos en vez de fijos discontinuos o fijos a tiempo parcial.

También han criticado la pretensión de reducir la jornada laboral. 

Esto no plantearía problema si se dejara a elección de las empresas y de los sindicatos en la negociación colectiva, y si el Gobierno no adoptara una postura que viene a decir «vamos a hacer esto, pero lo va a pagar el empresario». El empleado deja de trabajar una hora y media, pero el empresario lo sigue pagando exactamente igual. No sé en qué clase de ciencia ficción se ha anclado el Gobierno para pensar que una hora y media no supone nada y la empresa puede adaptar su organización sin ningún problema. En el sector de las nuevas tecnologías es evidente que puede ser así, porque existe el teletrabajo y capacidad de adaptación porque disfruta de un horario pautado y que puede aprovechar distintas horas al día. Sin embargo, aquellos sectores que están más apegados al consumo a pie de calle, como la hostelería o el comercio, se verán asfixiadas. Es una auténtica quimera que va a provocar fraude, economía sumergida y, en el mejor de los casos, contratos de horas, con lo que habrá gente trabajando hora y media, dos horas o tres horas. No tiene sentido. 

La subida del SMI es otra de las causas de malestar. El tejido productivo está formado, sobre todo, por pymes y micropymes.

Es tanto por el montante económico que supone como por la forma irracional de llevarlo a cabo. El artículo 27 del Estatuto de los trabajadores señala cuatro factores para incrementar el SMI [inflación, productividad media, aportación del trabajo en la renta nacional y coyuntura económica] y es una orden directa al Gobierno. No es posible que de la noche a la mañana y por un berrinche se suba un 5%. El Gobierno tiene que sentarse en una mesa y  explicar por qué aplica ese 5%. Lo que demuestran esos cuatro factores es que España no podía asumir en seis años una subida del SMI de un 54% por una cuestión puramente electoral. 

Las pymes y micropymes tienen convenios colectivos que están por encima del SMI, de manera que no les afecta directamente, salvo desde el punto de vista de la Seguridad Social porque la ley establece que las bases mínimas de cotización de todos los regímenes se incrementarán en el mismo porcentaje que suba el SMI, incrementadas en un sexto. Si se incrementa la base mínima por mantener una equidistancia con el resto de bases que hay por encima, estas tenderán a incrementarse. Realmente, se trata de una medida recaudatoria porque, entre otras cosas, tenemos 9,5 millones de pensionistas. La nómina de las pensiones ha subido a 192.000 millones de euros y no tenemos con qué pagarla. Se agarran a cualquier cosa para recaudar más, no por su efecto social.

Afecta realmente a las pymes que trabajan para la administración, que van a una licitación pública para quedarte con un contrato público. Pero la administración es muy cuca y no indexa la subida del SMI a los contratos y esto supone que si se ha negociado un precio, ese coste se le incrementa a la empresa como consecuencia de la subida del convenio colectivo o del SMI. Quien hace las reglas de los contratos públicos, es quien está imponiendo el SMI. Son juez y parte; si lo ponemos así, están cometiendo un fraude como administración. 

¿Esto cómo es posible? Pienso que las arcas del Estado están en una situación lo suficientemente comprometidas como para intentar, en la medida de lo posible, recaudar a costa de lo que sea y de quien sea. El problema es que es siempre a costa del mismo, que es el empresario. Y el empresario ya no puede más.

Respecto a la presión fiscal, da la sensación de que el Gobierno está intentando congraciarse con una parte de la sociedad que ha percibido muy mal el hecho de la amnistía o las cesiones a los grupos independentistas. Entonces, han decidido hacer lo que ellos llaman políticas sociales, pero nosotros entendemos como una fiesta que pagan los empresarios. Somos partidarios de que haya políticas progresistas, pero sobrecargar a quien sostiene la economía, que es la empresa, es muy complicado mantener.

Entonces, ¿no prevén que la carga impositiva sobre las empresas se reduzca?

La carga va a subir porque van a establecer el tipo mínimo del 15% en Sociedades porque consideran que, en todo caso, las empresas pagan menos que en Europa. Es una falacia absoluta, por no decir una mentira. Cuando el Gobierno habla de la comparación impositiva lo hace impuesto a impuesto. Entonces te dicen «es que se paga más impuesto de sociedades en Alemania que en España». Para empezar, el nivel de vida es distinto, pero a la hora de valorar los impuestos que paga una empresa son los impuestos que provienen de la Hacienda Pública y los impuestos que provienen de la Seguridad Social. La empresa paga por el trabajador es un 35% de la Seguridad Social y se calcula igual que el IVA. Si suman una cosa y la otra, estamos bastantes puntos por encima del resto de Europa. De esto ellos no quieren oír ni hablar, pero lo dice OCDE: que se está cargando a las empresas españolas con una cantidad de impuestos tan grande que restan su propia competitividad. 

La ampliación del aeródromo Casarrubios es una propuesta que ha sido bien recibida a ambos lados de la frontera autonómica.

Es un proyecto muy interesante para la provincia y para Castilla-La Mancha, que vería cómo la economía se transforma en su parte oeste. También es algo muy positivo para Madrid. Y algo necesario porque el aeropuerto de Barajas que está alcanzando el límite de capacidad de su espacio aéreo y llegará un momento en que no pueda soportar la cantidad de aviones y la multiplicación de millones de viajeros en millones que se va a producir en la próxima década. 

A Barajas, al llegar a ese límite, le conviene tener un segundo aeropuerto y todo apunta a que la mejor zona posible para hacerlo está en Casarrubios. Tanto CEIM, la patronal madrileña, como nosotros, patronal provincial, lo vemos bien. La Junta de Castilla-La Mancha y la Comunidad de Madrid también. Nos gustaría que el proyecto no se convierta en un arma política arrojadiza, de a ver quién da más fuerte con este tema. Tenemos que sentarnos a trabajar y no debemos engañarnos porque una infraestructura de ese tipo lleva mucho tiempo montarla. Cuanto antes se tome la decisión, mejor para todos. Además de ser positivo desde el punto de vista económico, sería fabuloso para el empleo. 

Nos parece diferente de otras infraestructuras, como el aeropuerto de Ciudad Real, que se crearon de aquella manera y que no han producido absolutamente nada. 

¿Cree que el proyecto de Meta en Talavera se convertirá en realidad?

Las empresas intentan radicarse en aquel lugar que les resulte más cómodo. Meta en Europa necesita de esta infraestructura en el sur del continente. Lo a que nosotros se nos traslada es que la decisión está más que tomada por la propia Meta: le interesa venir a esta zona y no se nos ha sugerido nada que ponga en peligro el proyecto.

La logística es el motor que impulsa el crecimiento en la Sagra, después de una profunda crisis de sus industrias tradicionales.

Es el paradigma de cómo una zona de la provincia en la que todos temíamos la ruina que podía provocar la caída del ladrillo encontró sustituto en empresas grandes, solventes y que precisamente no pagan salarios bajos. La población de Illescas se ha duplicado en cuestión. Encontrar una vivienda en la comarca y en los pueblos de alrededores es muy difícil por la cantidad de gente que eso está moviendo. Hay que felicitarse de que la iniciativa privada triunfara, de que un hombre y una empresa familiar hayan construido lo que para nosotros es un imperio logístico que era impensable pensar que pudiera competir con Guadalajara. Miguel Ángel González, que es el propietario de Urban CLM, ha creado un verdadero corredor, con un puerto seco, al que solo le faltan algunas infraestructuras públicas: ampliar a un tercer carril la A-42, la mejora del transporte urbano o que haya Cercanías. Nos parece que se ha hecho magia, pero es simplemente fruto de la búsqueda de márgenes, que es la base de la iniciativa empresarial. Ha rescatado a la Sagra.

La DANA del 3 de septiembre afectó a muchos negocios de la ciudad. ¿Qué hay de nuevo sobre las ayudas municipales?

Todavía no hemos tenido una reunión con el Ayuntamiento sobre esa cuestión, sí otras reuniones sectoriales. La tendremos el día 7 de febrero. Más que las ayudas, porque a los empresarios les interesa resarcirse de lo que perdieron, lo que todavía no sabemos y no nos han explicado es cómo se va a materializar. En cualquier caso, lo importante es que no se vuelva a producir lo que se produjo. Si esto llega a ocurrir a las 9 de la mañana, los trabajadores se hubieran metido en sus coches y en las naves, y hubieran muerto ahogados por decenas. Llevamos diciendo esto desde que pasó y varios meses después todavía no hemos visto que se haya hecho nada ni en Ramabujas ni en ninguno de los arroyos que son, en este caso, competencia de la CHT. Por eso vamos a demandarla, para que cumpla con su función. No le reclamamos dinero, pero si una actuación para que se corrija. Esa sería la mejor ayuda para todos. Si el año que viene o el siguiente se vuelve a producir una DANA, y nos encontramos con gente que muera como consecuencia de la misma, tendríamos fallecimientos por imprudencia grave o, incluso, negligencia.

¿Cómo es la relación con el área económica del equipo de Gobierno municipal? 

Es buena. Creo que todavía se está calibrando porque son muchos los sectores a los que afecta la política municipal y con los que se tiene que dialogar. Llevan relativamente poco tiempo y, de alguna manera, va cuajando poco a poco. En ese sentido, podemos decir que bien. Ahora, por ejemplo, con el tema de la carga y descarga quieren que demos nuestra opinión, que expliquemos qué pensamos. Como con cualquier otra administración, se está trabajando para hacer las cosas desde el diálogo y que sea lo mejor lo mejor posible. 

Si hablamos de ordenanzas fiscales, nos hubiera gustado que se hubieran producido una rebaja de tributos municipales o que hubieran establecido determinadas bonificaciones para la implantación de de nuevas empresas y también para las que llevan mucho tiempo en en la ciudad. Y, básicamente es por una cuestión de coherencia, porque el empresario se ve acorralado los impuestos que vienen de todos los sitios y uno de esos es el Ayuntamiento de Toledo. En ese sentido, se debería de ayudar más.

¿Hay alguna inversión o alguna actuación que demanden con más interés o urgencia? 

La primera y fundamental reclamación es que, de una vez por todas, se termine con el POM. Mientras eso no se produzca, la ciudad no tiene proyecto. El POM tiene que culminarse cuanto antes: sabemos que eso tiene un plazo, pero no se puede dejar que esto corra durante más tiempo. Me da la sensación de que en esta legislatura va a ser imposible el poder terminarlo, pero tienen que sentarse las mejores bases posibles para que se haga. Sin ello, no habrá ampliación de nada y tendremos modificaciones parciales que solucionan bastante poco.

Además, existen otra serie de proyectos como, por ejemplo, el comercio  Otros ayuntamientos están colaborando con el comercio de sus ciudades para que pueda prosperar. El comercio está siendo uno de los principales damnificados por el incremento de precios. Las campañas de Navidad o rebajas no están funcionando adecuadamente. Otros ayuntamientos están poniendo encima de la mesa ayudas para el comercio, ayudas para campañas comerciales y para hacerlo más atractivo.

También podemos ver cómo y de qué manera mejoramos el turismo. En esta legislatura tenemos que plantearnos qué queremos y pretendemos del Casco histórico: que tenga servicios o que no los tenga, que se dedique nada más que al turismo o si queremos vecinos. Estas cuestiones hay que ponerlas encima de la mesa, estudiarlas bien y buscar soluciones adecuadas.

La sensación de la ciudad durante la Navidad ha sido de lleno en calles y bares. Además, se ofrecieron varios mercadillos.

En otras ciudades en las que se establecen los mercadillos se hacen con empresarios de la ciudad; y cuando no son de la ciudad, se apuesta por mercados de productos específicamente navideños o productos cien por cien artesanos. Se nos compara con Pontevedra, que ha hecho una Navidad fabulosa, estableciendo una decoración navideña muy buena y estableciendo el casco histórico, que es muy pequeño, una serie de mercadillos. Pero ninguna vendía absolutamente nada de lo que vendían otras tiendas de la ciudad. No tenían nada que tuviera que ver con la restauración.

No sé si vamos a poder saber cómo han afectado los mercadillos. Pero las Navidades no han sido buenas: antes, suponía el 30% de la facturación, pero creemos que en esta ocasión ha quedado por debajo del 20% de la facturación global anual. Y estamos teniendo una campaña de rebajas muy descafeinada, también por que con la moda de Black Friday todo se adelanta.

¿Algún sector ha salido bien parado?

Ha habido muchísimo usuario de la hostelería, que ha estado muy bien respecto al comercio. La hostelería presta cada vez un mejor servicio, eso es indudable. Somos conscientes de que el comercio tendrá que variar determinadas cosas y del peso que tiene el comercio electrónico. Pero tener una ciudad llena de gente y que no esté comprando denota cómo está la economía y supone que no va bien y que no hay expectativa de ahorro. El cliente prefiere gastar en ese ocio que implica salir a tomar algo rodeado de su gente.

¿Ven urgente alguna infraestructura, referida a viales y conexiones, para la ciudad o para el conjunto de la provincia?

En el corredor logístico que va de Madrid a Illescas hay momentos a lo largo del día, y cada vez con más frecuencia, donde el tráfico parece que se congela. Es evidente que ahí tenemos una carencia de infraestructura que se tiene que corregir cuanto antes. ¿Si hablamos de la ciudad, los accesos al Polígono con el hospital se tienen que mejorar también de la manera más rápida posible.

¿Y sobre la segunda estación de alta velocidad en Toledo?

Como usuario, me encantaría que la estuviera lo más cerca de mi casa. Pero en la mayor parte de las ciudades donde existe AVE, la estación está fuera de la ciudad. No creo que sea una cuestión del todo opinable. O sea, podemos desear una cosa u opinar algo como hace la Asociación de Usuarios, pero esto es un problema de ingeniería que requiere de una infraestructura de unas dimensiones que necesita una localización concreta. Si no, lo que estamos haciendo es que el tren se meta en un fondo de saco y vuelva a salir. Más allá de que nos gustaría mantener la estación actual, que va a seguir por el Avant, todo apunta a que desde un punto de vista de ingeniería, no queda más remedio que hacerlo de esa manera, guste más o guste menos. 

En Talavera se apela al soterramiento, que es algo que ha pedido la ciudad desde el minuto uno. Sabemos que se está estudiando para ver si es o no posible. En todo caso, se está luchando para que sea realidad.