Javier Santamarina

LA LÍNEA GRIS

Javier Santamarina


Vencer o morir

27/10/2023

No es fácil saber las causas últimas de la satisfacción occidental en ciertos foros por la desaceleración económica china. Lo que sí está claro es que su economía se ha gripado y sería un error conceptual pensar que tiene algo que ver Estados Unidos en ello. El tema se pone más interesante cuando se analiza las causas, porque sus problemas son internos y muy semejantes a los de Europa, aunque Estados Unidos va camino de sufrirlos en un par de décadas.

Los gurús que hace poco ensalzaban las virtudes de la élite política china están muy callados y los halcones libertarios están exultantes. Una dictadura o sistema de partido único no ayuda a obtener la prosperidad, pero facilita poner en movimiento la maquinaria productiva. Tras cierto crecimiento, se necesita algo más y China simplemente no lo tiene.

Una pirámide poblacional invertida por decisión política ha provocado un envejecimiento acelerado antes de ser próspero. Una descomunal deuda municipal y privada van a acompañar la lenta agonía futura porque se ha apostado por la satisfacción momentánea sobre el futuro incierto. Y, considerar la exportación como eje productivo tiene un recorrido temporal limitado con sus dimensiones continentales.

Este sencillo párrafo es aplicable a todos los miembros de la Unión Europea, salvo en dos aspectos: a mayores, tenemos una brutal deuda del Estado y hemos desmantelado la industria. Estos dos detalles otorgan un margen al gobierno chino que nosotros no tenemos. Lo comento para que se nos quite la sonrisilla.

Poseer tiempo para reaccionar no significa que se vaya a utilizar inteligentemente, como Europa ha demostrado en las últimas décadas. Si fuera Taiwán meditaría las peligrosas semejanzas con Ucrania porque la cohesión occidental sería dudosa si hubiese un ataque a la isla y descubrirían que solo Estados Unidos es un aliado honesto. Bueno, en este punto, puede que los afganos no coincidan.

Los próximos meses van a ser críticos porque Estados Unidos estará en campaña electoral y Europa empezará a notar el impacto de sus prejuicios ideológicos, los cuales provocan un daño económico absurdo.

La libertad política es importante, pero es una ilusión creer que en Europa existe libertad individual, empresarial o de expresión. Todas ellas están de retirada. Creer que un salario mínimo alto aporta riqueza confirma la ignorancia económica de la élite, ya que solo aboca al paro a los jóvenes, a los carentes de experiencia previa e impide a los territorios pobres ser competitivos.