Un laberinto patrimonial en las entrañas del Casco

Galán
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Ante la llegada a Toledo del Congreso Internacional de Conventos, la Orden de las Jerónimas de San Pablo abre las puertas del suyo para mostrar su riqueza artística, natural e inmaterial. En él conviven actualmente 12 hermanas

Un laberinto patrimonial en las entrañas del Casco - Foto: Yolanda Lancha

Tan cerca y tan lejos. Pese a que muchos de los conventos que se ubican en Toledo están pegados a las viviendas o a las calles por las que transitan miles de toledanos en el día a día, resulta difícil ser consciente de lo que estos albergan en su interior. Una superficie inmensa de metros cuadrados que reúnen riqueza natural, artística, patrimonial y, sobre todo, tradicional, en honor a la orden religiosa que hace vida entre sus paredes. 

Bajo el contexto de la celebración en la ciudad del Congreso Internacional de Conventos que organiza el Consorcio de Toledo y que velará por la generación de propuestas para un futuro sostenible de los mismos, las Jerónimas de San Pablo abren las puertas de su convento a La Tribuna. 

Este enclave se ubica entre los rincones del Casco Histórico, por la zona de la Cornisa y más concretamente por las Carreras de San Sebastián. Entre sus instalaciones hacen vida actualmente12 hermanas que conviven por acto de fe con Dios. Una de las más longevas es Sor Teresa, supera los 90 años de edad y acumula más de 75 en el convento, coincidiendo allí con hasta tres hermanas y una tía en años anteriores .

Un laberinto patrimonial en las entrañas del Casco Un laberinto patrimonial en las entrañas del Casco - Foto: Yolanda LanchaA su alrededor encuentran diversos patios dedicados específicamente al rezo, como por ejemplo, el que recibe el nombre del Sagrado Corazón de Jesús, con una escultura que representa la habitual imagen de Cristo mostrando un corazón en el pecho. Sin embargo, más allá de esos elementos patrimoniales más enfocados al ámbito litúrgico, es destacable el número de espacios verdes o huertos que integran entre sus terrenos, pese a  la escasez de los mismos en el Casco Histórico de la ciudad.

Unos espacios que les sirven a las hermanas internas para su propio consumo. Por ello, plantan desde frutas como limones, naranjas, manzanas o granadas hasta hortalizas como pimientos y calabazas de grandes dimensiones. También cuentan con productos más concretos como judías de la India, al ser alguna de las hermanas originaria del país asiático. Al albergar diferentes huertos, las plantaciones varían, hallando también nogales, higueras o almendros, además de flores de todo tipo y color, como por ejemplo, dalias blancas.

Un convento que se podría describir como un auténtico espacio por descubrir, especialmente para el visitante que acude por primera vez, ya que su extensión en superficie se convierte en una especie de laberinto. Un lugar donde perderse, como se suele hacer en estos lugares de accesos o salidas confusas, que cuenta con numeros detalles para admirar mientras experiementas una desorientación entre sus instalaciones.

El archivo del convento reúne ejemplares con siglos de antigüedad.El archivo del convento reúne ejemplares con siglos de antigüedad. - Foto: Yolanda LanchaMás allá de la belleza propia de sus patios y los materiales propios de siglos anteriores que la componen, el convento de las Jerónimas de San Pablo está rodeado de obras de arte. En cuanto a las pictóricas, las hermanas que guiaron la visita destacaron la presencia de tres obras del pintor toledano Luis Tristán, considerado el gran discípulo de un tal Greco y que quizás les suene. Algunas de las obras mencionadas de Tristán reflejan precisamente a San Jerónimo, el Santo que otorga el nombre a la orden religiosa que representan, tratándose de 'San Jerónimo en su estudio' y 'San Jerónimo doctor'.

Uno de los aspectos más impactantes es el archivo que presentan en su interior. Las bibliotecas del mismo aguardan libros históricos desde el siglo XVII en adelante. Algunos, acogen las cartas que todas y cada una de las hermanas han ido realizando a mano sobre los ejemplares durante su estancia en el convento en los diferentes siglos. 

La Iglesia, de una sola nave, posee dos capillas laterales, enfrentadas, que forman un crucero de escaso desarrollo y que está cubierta con bóvedas de crucería. En la misma reluce un retablo que incluye la pintura de la Espada de San Pablo o Cuchillo de Nerón, el que la historia dictamina que decapitó al Santo. Allí también se ubica colgada entre sus paredes la réplica de la dichosa reliquia cedida por el periodista e investigador Francisco Rodríguez y fabricada por el artesano Antonio Arellano.

Un laberinto patrimonial en las entrañas del CascoUn laberinto patrimonial en las entrañas del Casco - Foto: Yolanda LanchaUn convento que también ha recibido ayudas para poder seguir subsistiendo. Una de las más recientes se la proporcionó precisamente el     Consorcio con una partida presupuestaria que fue dedicada al arreglo de uno de sus tejados, que se encontraba en malas condiciones y que Filomena potenció.

El caso es que estos conventos tan integrados en la ciudad cuentan en su interior con un nivel de patrimonio indescriptible y que, tan a menudo, sus paredes hacen que pase desapercibido. Sus hermanas son el alma para que ese espacio jamás dé lugar a otra cosa que no sea ese laberinto por el que da gusto perderse. Y encontrarse.