"El personaje que interpreto fue el hombre de confianza de Dalí"

Juana Samanes
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Discreto. Confiesa que, por su carácter, no se prodiga demasiado en actos sociales en los que muchas veces se consiguen buenos contactos o trabajo

Actor en ‘esperando a Dalí’.

José Ángel Egido forma parte de esa lista de actores secundarios españoles, también llamados de reparto, que dan brillo a cualquier película o serie donde intervienen. Vuelve a demostrarlo en el filme Esperando a Dalí, de David Pujol, donde encarna al asistente y hombre de confianza del famoso y excéntrico artista de Figueras y de su esposa Gala.

¿Arturo, el personaje que encarna en esta película, existió realmente o es una invención del director?
Existió y era el hombre de confianza de Dalí y Gala. Hacía de todo, lo mismo arreglaba un motor que iba a un recado, era el mayordomo, pero también el consejero y amigo. Una persona muy ligada a Salvador Dalí, de hecho cuando falleció, al poco tiempo también murió. Existe un vídeo de TVE que muestra a este hombre ante el cadáver de Dalí, donde se le ve que tuvo la delicadeza de cubrirle el rostro con un paño porque estaba muy deteriorado, luego salió conmovido del velatorio. Un hombre discreto y sencillo, con una carga de humanidad muy fuerte. A pesar de que hay muy poco material sobre él, el director, David Pujol, y yo, convenimos en orientar mi personaje por esa faceta de su gran humanidad.

Es curioso porque su personaje sale poco tiempo, pero tiene mucha importancia dentro de la trama.
La tiene porque es realmente el puente entre Dalí y Jules, ese propietario del chiringuito que quiere, a toda costa, que el famoso pintor visite su restaurante. En este caso, no es solo interesante el personaje, cuando leí el guion me pareció que tenía mucha calidad, estaba muy bien estructurado y con mucho sentido del humor y poesía. Después, tanto el rodaje como los acontecimientos que han ocurrido, me han hecho ver que he estado en un proyecto de los que me gusta estar, con gente con la que me he entendido muy bien, como el productor o el director.

Este largometraje gira sobre el arte en mayúsculas, sobre Dalí, pero también sobre los orígenes de ese restaurante, el Bulli… Supongo que ambas facetas le interesaban…
El arte es sinónimo de libertad, que no es poca cosa. Ha librado muchos combates desde que el hombre está sobre la tierra, pero es necesario para la existencia del ser humano, para su evolución, no podemos vivir sin arte, puede recibir ataques e imposiciones, pero forma parte de la evolución del ser humano y eso es más fuerte que una imposición política. En ese sentido, esta película es más que ese personaje, es Jules (el propietario del restaurante) que tiene una locura maravillosa, porque es muy creativo y esa soltura entronca con esos dos cocineros capaces de crear algo nuevo.

Porque esos cocineros están inspirados, libremente, en Ferrán Adrià y su hermano Albert y en su restaurante, el Bulli.
Efectivamente, porque estos dos hermanos han contribuido a cambiar el mundo de la cocina. La película habla sobre arte, ensoñación, ilusión y muchas otras cosas.