Pilar Gil Adrados

Entre Encinas

Pilar Gil Adrados


La especialización de agricultores y consumidores

14/03/2024

En la cadena alimentaria, los agricultores componen el primer eslabón y los consumidores el último. De los unos a los otros, hay una serie de operadores engarzados que procesan, transforman, distribuyen y sirven los alimentos que, junto con los anteriores, conforman el mercado alimentario y que, aunque en su dinámica influyen otros muchos factores, se van adaptando a la demanda final para satisfacer a los consumidores, ciudadanos europeos de una sociedad postindustrial. 
Eurostat, como cada año, ha publicado los datos más relevantes de la cadena alimentaria europea en 2023. Así, recoge que 9,1 millones de empresas estaban dedicadas a la producción primaria – agricultores y ganaderos- y 2,9 millones elaboran, venden al por mayor y por menor y sirven alimentos. Sin embargo, mientras la producción primaria ocupaba a 8,7 millones de personas, el resto de la cadena alimentaria empleaba a 20,3 millones. 
Además, si comparamos el valor añadido de las actividades en la cadena alimentaria europea, la agraria aporta 173,9 miles de millones de euros, el procesado de alimentos 226,8, la venta y distribución 293,8 y la restauración 107,2. Por tanto, el valor añadido de la producción primaria solo representa el 21,6% del total, lo que supuso el 1,4% del PIB en 2022.
 Considerando estas cifras, parece acertado intuir que la agricultura se ve forzada a especializarse y a tratar de incorporarse en el resto de eslabones donde la productividad y la rentabilidad de las empresas es mayor. Tendencia a la especialización agraria que examina Eurostat, clasificando las empresas agrarias por orientaciones técnicas económicas (OTE), según el margen bruto estándar del aprovechamiento económico dominante. 
En 2020, había tres millones menos de empresas agrarias que en 2010, una disminución del 24,8%. La gran mayoría de las que han desaparecido tenían menos de 5 hectáreas de superficie agraria útil y solo han aumentado, un 13,9%, las que cuentan con más de 100 hectáreas. Si la superficie dedicada a la producción agraria en la UE no ha variado, solo puede significar que las explotaciones agrarias tienden a aumentar su dimensión económica. De hecho, el 58% son empresas agrícolas especializadas bien en cultivos herbáceos, permanentes o en hortícolas, el 22% lo está en ganadería y el 19,2 % son mixtas. Solo el 0,8% no podría clasificarse como empresa especializada. 
Del lado del consumidor, la última encuesta de presupuestos familiares (EPF) del INE nos dice que en 2022 el gasto medio por hogar en España creció un 7,9% respecto al año anterior. De los grupos en que se distribuyó el presupuesto de los hogares españoles el gasto en restaurantes fue el que mayor incremento experimentó, un 29%, frente a solo un 5 % en alimentos. Parte de ese aumento puede explicarse por la recuperación tras la pandemia y por la inflación, aunque lo cierto es que, eliminando el efecto de la inflación, el gasto medio aumentó un 2% en los hogares, pero estos disminuyeron un 5,8% su gasto en alimentos y aumentaron un 20,6% de su presupuesto en restauración.