Editorial

Las conversaciones entre el PSOE y Junts y ERC deben ser transparentes

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aseguró ayer que en las negociaciones con ERChabrá un negociador distinto al empleado con Junts -el diplomático salvadoreño Francisco Galindo Vélez-. Así lo declaró en una entrevista concedida a la Cadena Ser. El presidente y secretario general de los socialistas normalizó las reuniones mantenidas con los independentistas y hasta justificó que se produjesen en Ginebra, ya que había alguno de los intervinientes que no residía en España, obviando que a quien se refería era a Carles Puigdemont, con una orden en vigor de busca y captura por parte de la Justicia española.

Además, Pedro Sánchez dijo que las negociaciones con los secesionistas catalanes no eran tan distintas que las que habían mantenido otros presidentes del Gobierno, como el popular José María Aznar con miembros de ETA, también en Suiza. «Me llama mucho la atención que la derecha haya puesto el grito en el cielo y se haya dado golpes en el pecho (por la reunión con Junts). Si uno mira hacia atrás, en circunstancias mucho más difíciles, en negociaciones muchísimo más complejas que afectaban a la violencia y el fin del terrorismo, recuerdo al Gobierno de Aznar reunirse en Suiza con una banda terrorista, en este caso ETA», ha dicho.

Poco ha trascendido de la temática de la reunión, pero el presidente del Gobierno se escudó en que «lo importante es diferenciar el secretismo de la obligada discreción, es la primera reunión de otras muchas reuniones que vamos a tener, la política necesita espacios de discreción».

Estas negociaciones entre el partido que sustenta al Ejecutivo y las dos formaciones independentistas catalanes deben producirse con luz y taquígrafos, porque en juego no está sólo el futuro de una región, sino que se pone sobre la mesa el futuro de España. Por esta razón, el resto de comunidades autónomas y el resto de la ciudadanía debe conocer los pormenores de los encuentros celebrados en Suiza. Si el resto del país debe hacerse cargo de la condonación de la deuda catalana las cartas deben estar sobre la mesa para saber los movimientos que el presidente del Gobierno, y no el PSOE, va a llevar a cabo que condicionan al resto de la ciudadanía.

Pedro Sánchez empezó mal la legislatura, con sus «cambios de opinión» en temas trascendentales para el país que durante la campaña electoral ni se mencionaron y prosigue con la discreción, un verdadero eufemismo del secretismo que trae entre manos para conseguir las adhesiones de los sececionistas. Seguro que pronto la opinión pública española comenzará a enterarse de las otras negociaciones con otros socios del Gobierno de coalición, que Sánchez lleva entre manos... con mucha discreción.