Los diez sindicalistas a los que miró el mundo

M.G
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El escritor Daniel Bernabé, uno de los cinco autores, presentará el libro '1001. La lucha que alumbró la democracia' esta tarde, a las 18,30 horas en la sede de Comisiones Obreras de Toledo

Daniel Bernabé, uno de los cinco autores de este libro - Foto: LT

La llegada a la cárcel de Carabanchel de los diez sindicalistas fue dura. Tras la detención y su paso por la Dirección General de Seguridad, en la sede de Correos en Sol, los miembros de la Coordinadora General de Comisiones Obreras se vieron en una situación insólita. Los funcionarios les ordenaron que se desnudasen por seguridad, aunque el mandato era más bien una maniobra de sometimiento y humillación, y se negaron. 

«Marcelino Camacho dijo que no se iban a desnudar porque no eran unos delincuentes y los funcionarios tuvieron que llamar a un alto cargo del franquismo, pero al final lo consiguieron», relata el escritor Daniel Bernabé, uno de los cinco autores del libro '1001. La lucha que alumbró la democracia', de la editorial Catarata, un volumen que alumbra la memoria de un complejo episodio histórico contra el sindicalismo con diez protagonistas envueltos en un proceso judicial durante el franquismo de los año 70 que se convirtieron en ejemplo de lucha por la democracia y las libertades y transcendió fronteras.

Con la negativa a desnudarse, los diez detenidos -Marcelino Camacho, Nicolás Sartorius, Francisco García Salve, Juan Muñiz Zapico, Francisco Acosta, Fernando Soto, Eduardo Saborido, Miguel Ángel Zamora, Pedro Santiesteban y Luis Fernández Costilla- mostraron «un gesto de resistencia» y pusieron en evidencia que el franquismo quiso utilizarlos «como cabeza de turco» para perpetuar el régimen dictatorial en una década, la de los 70, envuelta en protestas y huelgas «que consiguieron alterar el proyecto que tenía el franquismo para España». Aun así, también hubo, al menos, una decena de asesinatos a manos «de policías y pistoleros», sin contar con el atentado a los abogados de Atocha, distintas pruebas de unos años convulsos. 

Bernabé ha compartido trabajo e investigación con el resto de autores del libro -Elvira Lindo, Natalia Junquera, Pablo Ordaz y Alberto Sabio- para dar forma a este proceso judicial que cumplió 50 años en 2023, a través de la voz de los protagonistas y de sus familiares «con la finalidad de recordar de nuevo aquel momento y sacar conclusiones». Y desde Comisiones Obreras se propuso rescatar esta historia «no del todo conocida» a pesar de que la solidaridad internacional fue llamativa y clave en este caso. 

El escritor estará esta tarde en Toledo invitado por Comisiones Obreras para presentar este libro junto a Bruno Estrada, economista  y coordinador de la obra, y el secretario general de CCOO en Castilla-La Mancha, Paco de la Rosa. El acto se celebrará en la sede del sindicato a las 18,30 horas.

La cárcel y el juicio. Los diez sindicalistas a los que detuvieron durante una reunión clandestina en el convento de Los Oblatos, en Pozuelo de Alarcón, en junio de 1972, estuvieron encerrados en la  cárcel de Carabanchel, el penal de los presos políticos, durante año y medio esperando juicio. La intención del gobierno franquista era que se dictara una «condena ejemplarizante» contra el sindicalismo y «la oposición democrática». 

Sin embargo, el altavoz sindical fue tan potente «que consiguió dar la vuelta a la situación, contar con la solidaridad internacional y con grandes apoyos». Bernabé detalla a modo de ejemplo «que estuvo a punto de venir al juicio el actor Marlon Brando», ya que este proceso saltó también al New YorkTimes.

El 20 de diciembre de 1973, los diez sindicalistas acudieron a la sala del Tribunal Supremo. El mismo día que se produjo el atentado de Carrero Blanco por la banda terrorista ETA. La noticia corrió en pocos minutos y el asesinato provocó tal conmoción política y social que el juicio se pospuso y «casi termina con tintes trágicos» porque el juez no solo no estaba dispuesto a posponer la vista sino que dejó caer que si fuera por él los fusilaba. Las penas fueron «desmesuradas», veinte años de cárcel para algunos y doce para otros, por reunirse bajo las siglas de CCOO, un hecho que en otros países se consideraba un derecho democrático.