«La sociedad española es abortista, tanto en un partido como en otro»

Javier Guayerbas
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El arzobispo incide en que no le es necesario recurrir a la fe para defender su oposición al aborto. - Foto: Yolanda Lancha

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Amicus Plato sed magis amica veritas, es decir,  ‘Amigo de Platón, pero más amigo de la verdad’. Así se presenta el arzobispo de Toledo y Primado de España, Braulio Rodríguez Plaza. A sus 70 años de edad, que cumple hoy 27 de enero, se muestra dialogante y sin tabúes. Directo y claro en sus respuestas, es consciente de que la Iglesia marcha por el buen camino, el de la nueva evangelización y en el que los fieles laicos tienen mucho que decir y que aportar. Desde su toma de posesión de la Sede de Toledo el 21 de junio de 2009 -es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la Archidiócesis Primada- no ha abordado en los medios cuestiones como la homosexualidad o el aborto. Satisfecho con el trabajo que se desarrolla en la Diócesis de Toledo, y crítico con las libertades que algunos políticos se toman para tratar temas que atañen a la jurisdicción eclesiástica, Monseñor Rodríguez Plaza comparte con La Tribuna una tarde de enero cuyo ritmo viene marcado por las campanas de la Catedral.

En alguna ocasión afirmaba que el Papa Francisco ha renovado las formas, pero no el mensaje. ¿Considera que estaba la Iglesia desconectada de la sociedad?

El factor humano en la Iglesia es importante. Los Papas no son intercambiables, como el resto de los humanos cada uno tiene su personalidad. Yo he querido subrayar siempre que el contenido de los mensajes del Papa es el mismo que los del Papa Benedicto XVI, de Juan Pablo II y su personalidad arrolladora, o el mismo que dijo Pablo VI. Lo que sí ocurre es que dicho por un antiguo arzobispo latinoamericano, en concreto, de Buenos Aires, con sus expresiones y su manera más directa de dirigirse a sus interlocutores es lo que sorprende, y también su manera de relacionarse con la gente, podría parecerse al Juan Pablo II joven. La forma es importante y puede influir en el contenido, no hay opiniones distintas u opuestas, sino dichas con otra intensidad. El mensaje es lo que está subrayando la Iglesia desde hace tiempo.

¿Es el Papa que necesitaba la Iglesia en este momento?

No hay que buscar condicionantes. Es el Papa que necesitaba la Iglesia porque es el que han elegido los cardenales electores. Los que tenemos fe en la Iglesia de Jesucristo pensamos que es el mejor, el que en estos momentos necesitamos y por tanto, encantados de la vida, porque además nos está ayudando con su manera de hacer las cosas a decir ‘¡venga!’, el Papa Francisco está diciendo: ‘Las cosas están claras, ahora vayan a las periferias, encuentren, hagan lío’, es decir, hagan ruido, y eso es muy agradable de escuchar.

En su escrito pastoral del 13 de enero afirmaba que el aborto no entiende de derechas ni de izquierdas, en referencia a la reforma planteada por el Gobierno a la Ley del Aborto aprobada por el PSOE en 2010. ¿Cuál es su postura al respecto?

La sociedad española es abortista, es clarísimo, tanto en un partido como en otro, a diferencia de matices. La llamada nueva ley, que no sé lo que saldrá, ya lo veremos, ha supuesto en seguida una reacción que implica una visión de como está la realidad de la vida, independientemente de que la Iglesia no va a cambiar de criterio sobre lo que es el aborto. La sociedad española debería considerar que es lo que va a pasar si empieza a bajar de esa manera tan drástica la natalidad, que muchas veces es producto de los abortos provocados o eufemísticamente por la interrupción voluntaria del embarazo.

¿Cuál cree que es la solución para evitar que una pareja o matrimonio no llegue al aborto?

El aborto siempre se trata de una manera ideológica. Yo me siento insultado por el jefe de la oposición cuando dice que soy de extrema derecha porque no admito el aborto. Mire usted, yo no soy de extrema derecha pero no admito el aborto. Para defender mi oposición al aborto no necesito apelar a mi fe, por supuesto que también, lo que hay que ver es como se vive la sexualidad y la oportunidad de tener una paternidad responsable, estén casados o no estén casados, la posibilidad médica de que los embarazos se puedan diferir de una manera que podríamos llamar natural o normal. Lo digo con toda la firmeza, la ley actual es una ley mala, mala, y el aborto no es un derecho de una mujer ni de un hombre, aunque lógicamente la mujer es la que está más afectada porque nosotros -los hombres- somos absolutamente irresponsables, quiero decir al menos muchos hombres, pero reafirmo que no puede ser un derecho de la mujer.

En la lista de nuevos cardenales creados por el Papa Francisco aparece el arzobispo Fernando Sebastián, de 85 años de edad. En sus primeras declaraciones tachaba la homosexualidad como una deficiencia que tiene tratamiento.

Decía que es una sexualidad no normalizada, no hacía juicios de valores sobre las personas. Conozco a Fernando Sebastián, entre otras cosas porque era el secretario de la Conferencia Episcopal Española (CEE) cuando yo comencé a ser obispo y en ese sentido no ha cambiado de parecer. Cuando hablamos de homosexuales no les estamos tachando de personas extrañas, sino que pensamos que lo normal no es que todas las personas sean homosexuales, lo normal es que haya heterosexualidad porque la humanidad necesita tener hijos, nada más. No creo que haya mucho más. Lo único que ha dicho es que igual que se entra en una homosexualidad se puede salir. Ni son mejores los homosexuales, ni son mejores los heterosexuales, porque hay cada heterosexual por ahí terrible (sonríe). No se trata de hacer juicios morales sobre las personas.

El regreso del cardenal Antonio Cañizares, su predecesor, a España tras regir durante un quinquenio la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos es uno de los temas de actualidad. ¿Ha comentado con él su vuelta al parecer como arzobispo madrileño?

Me he encontrado con él después de toda esa rumorología y el encuentro con el Papa a los cinco años de su nombramiento como prefecto. Mire, yo creo que probablemente el cardenal Antonio Cañizares quiera volver a España, eso es posible, pero nunca tenemos seguridad de que vaya a ser así, eso tiene que decidirlo el Papa, unos dicen que va a ser pronto, otros que va a ser tarde… Poco antes de que el Papa leyera la lista de los cardenales a mí me decían ‘tu seguro que eres’, pues muy bien, si yo no sé nada, y resulta que Fernando Sebastián tampoco sabía nada, se enteró en una celebración en la Catedral de Málaga. Nunca se sabe lo que puede hacer el Papa.

Le hace en Madrid al cardenal Cañizares.

Yo no se lo recomiendo (risas), como tampoco me lo recomiendo a mí mismo. Si él vuelve a España,  lógicamente es un obispo-cardenal que tiene ahora 68 años, no va a ir a una diócesis que sea casi de empezar. Lo raro es que vuelva a Toledo que también podría ser, no pasaba nada. Pienso que si vuelve a España una de las diócesis posibles es Madrid, o puede ser Valencia, es que no lo sé, a mí no me han consultado todavía.

Desde septiembre cuenta con un obispo auxiliar, Monseñor Fernández Collado, ¿es importante en una Archidiócesis como la de Toledo la figura de una autoridad eclesiástica que complemente al arzobispo?

Siempre en Toledo ha habido obispos auxiliares. Desde el año 55 para acá la Diócesis tiene la configuración geográfica actual, antes era más grande. Pasados casi cuatro años pedí al Santo Padre un obispo auxiliar, es un trabajo en conjunto, como cuando en una parroquia está el párroco y el vicario parroquial. Ya llevábamos trabajando juntos todo este tiempo, para mí es una ayuda grande y estamos perfectamente compenetrados.

¿Tiene algún encargo importante al obispo auxiliar?

Él es vicario general y por tanto tiene su jurisdicción que es toda la Diócesis, siendo además obispo no puede dejar de ser vicario general. Con el tiempo se podría nombrar un pro-vicario general que le ayude a él, pero en estos momentos funcionamos prácticamente igual que hasta el 15 de septiembre cuando fue su ordenación episcopal. Como es normal, mantenemos momentos de reunión y tratamos casos, problemas, la agenda, ‘vas tu, voy yo’, y eso se sigue haciendo así, estudiando las cosas que van surgiendo en el gobierno normal de la Diócesis.

En los últimos meses viene haciendo hincapié en el sacramento de la confesión, invitando a los fieles a acercarse a la reconciliación. ¿Ve que se han alejado de los confesionarios?

Hombre, hace mucho tiempo que se alejaron, ese no es un problema de ahora. Tenemos que intentar ver como ese sacramento tiene su vigencia y que también significa una ayuda muy grande para las personas. No se trata de juzgar a nadie como un reo sino hacer ver que se puede empezar y que uno puede encontrar el perdón. Hace unos días, e incluso lo entiendo, un familiar de una víctima del terrorismo decía lo que le costaba perdonar, sobre todo viendo que los asesinos no están arrepentidos o no piden perdón por las  muertes que han causado. Veo que esa categoría de perdón es una categoría muy difícil porque tendemos a la ley del talión, ojo por ojo y diente por diente, pero realmente así no se solucionan los problemas. El sacramento de la reconciliación necesita ser redescubierto y hacer ver la posibilidad de acoger a la gente que quiere hacerlo.

¿Puede que se alejaran de la confesión al encontrar sacerdotes jueces?

El factor humano es importante. En el confesionario uno está en nombre y en la persona de Jesucristo. Él nos puede decir la verdad, pero nunca rechaza violentamente. El hacer bien las cosas como sacerdotes en el confesionario es muy delicado y realmente es un encaje de bolillos. Significa tener una conversación, saber que yo no estoy juzgándote, sino que me presentas una situación y si estás arrepentido viene a ayudarte la Gracia del Señor, y eso es lo que se intenta hacer. Lo que aparece en el Evangelio cuando Jesús perdona es alegría. Es como cuando te está apretando un zapato y te lo quitas, sientes alivio, no es sólo unacuestión psicológica.

En la diócesis vecina de Madrid el arzobispo ampliaba a ocho el pasado mes de mayo el número de sacerdotes exorcistas. ¿Con cuántos exorcistas cuenta la Diócesis de Toledo?

Hay un sacerdote que cuenta con la ayuda de otros a la hora de rezar, no puedo dar el nombre porque es importante. Hay mucho repunte de gente que se siente (viene de la página anterior) con un cierto malestar y que piensan que están poseídos por el demonio, pero no siempre que lo dicen eso es así. Recuerdo estando en Salamanca que un psiquiatra me dijo que hace algunos años esto había desparecido de la sociedad, pero ahora ha vuelto. Fundamentalmente estamos hechos para el bien. Muchas veces las personas que se encuentran en situaciones muy difíciles y reaccionan de una manera violenta, hay que tratarles con mucho cuidado, precaución y prudencia. Como sabe un exorcismo es una oración especial, nada más, nosotros no hacemos magia. Si confías en el Señor, y les muestras sus palabras puede que tranquilicen.

¿Cree que ha influido en ese repunte que menciona la crisis económica y de valores?

Sobre todo la crisis de valores y la configuración de la sociedad. No es que le echemos la culpa a la sociedad, sino que si las personas se alejan de todo el ámbito que pueda significar la religión, no sólo el catolicismo, si esa referencia desaparece de sus vidas puede generar inconscientemente malestar. A ello se suman situaciones de presión, y otras causas, no sólo económicas, también situaciones en las que esas personas han sido maltratadas, por ejemplo, si hay falta de humanidad, si hay falta de acogida, pues puede aparecer el sentir ‘no soy comprendido o querido por nadie’.

El patrimonio y la conservación de éste es vital para la Iglesia, el ejemplo más reciente es la reapertura de la Sacristía de la Catedral. Como conoce, en el Casco Histórico hay varios templos cerrados al culto con un deterioro muy acusado. ¿Hay soluciones por ejemplo para San Lucas o La Magdalena?

¡Ay San Lucas!. Veamos, La Magdalena pertenece a San Nicolás y no se necesita para el culto, pero qué hacemos. Intentamos que fuese una parroquia del Arzobispado Castrense y la otra opción era un espacio para sede de las cofradías, pero en estos momentos es muy difícil la inversión, no tenemos ‘money’ y es un problema porque se está deteriorando, sobre todo la cubierta. San Lucas es otra cosa. En el Consorcio hay un proyecto, pero no hay dinero. Es algo que siento, que una iglesia que tiene su origen en el siglo VI, que es sede de la comunidad mozárabe y que no tengamos como afrontarlo. Es un momento de gran necesidad en las Cáritas parroquiales. Vamos a ver si es posible con el Consorcio o con nuestra ayuda, que sea una iglesia en la que podamos intervenir.

¿Existen casos similares?

Tenemos la iglesia de San Román, donde hay un acuerdo institucional, y otro templo que se utiliza para cosas que a mí no me convencen mucho. Estamos intentando a ver si logramos convencer al Ayuntamiento para que por convenio se cambien ciertos usos en San Sebastián. No se puede dedicar una iglesia al culto y de repente tener una sesión de flamenco. Mire usted no, y también pasó en San Román sin decírnoslo, y tenemos el caso de San Vicente que mejor no tocarlo porque esa iglesia ya no es nuestra.

Junto al Gobierno diocesano, ostenta la responsabilidad de dirigir la Comisión Episcopal de Misiones, en la Conferencia Episcopal Española. ¿Existe inquietud misionera en los sacerdotes jóvenes de la Diócesis?

En estos momentos somos la Diócesis que más sacerdotes misioneros tiene, tenemos 33. Podían ser más, claro, e intentamos que pudieran ser más, pero es una decisión personal a la que yo animo pero no puedo mandar. Es una tarea que le compete a los obispos y a los vicarios, ver si hay posibilidades de trabajar por un tiempo, el que ellos quieran, en las misiones. Esta Diócesis es muy generosa, tiene más de 130 sacerdotes trabajando fuera de la diócesis y sacerdotes relativamente jóvenes. Ahora mismo en España no hay una diócesis así.

La Archidiócesis siempre ha presumido de un seminario rico en vocaciones. ¿Cuál es la clave?

Hemos celebrado ahora los 40 años de la carta del cardenal y arzobispo Marcelo ‘Por un seminario nuevo y libre’, el cardenal dijo que estas eran las condiciones para aquellos que quisieran ser seminaristas según el Concilio Vaticano II, y ha funcionado. Él ordenó en sus años de arzobispo a más de 480 sacerdotes, que lógicamente se han formado en el seminario, la mayor parte eran para la Diócesis, y eso es una alegría. Ahora seguimos teniendo en proporción a los más de 700.000 habitantes de la Diócesis el mayor número de seminaristas en cuanto a población. Más que en Barcelona, que en Bilbao, e incluso que en Valencia, sólo nos supera Madrid.

Menciona al cardenal Marcelo González Martínez. En agosto se cumplirá el décimo aniversario de su muerte. ¿Se prevé algún acto especial en homenaje al que durante más de dos décadas fue arzobispo de Toledo?

Cuando me hace esa pregunta… Yo he querido mucho al cardenal y arzobispo Marcelo, lo conocí de joven. En estos años ha habido siempre un recuerdo en la publicación ‘Padre Nuestro’ con algún artículo dedicado a él. La realidad de los 10 años es una fecha más redonda, tenemos tiempo de pensar, lo veremos y lo hablaremos. De lo que estoy seguro es de que don Marcelo quiere que seamos buena gente.