«¡Huele a Corpus! Es un olor muy característico»

O. Furones
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Juan Ignacio de Mesa fue el último ponente del Ciclo de Conferencias del Corpus para exponer los sentimientos que le despierta esta festividad

«¡Huele a Corpus! Es un olor muy característico» - Foto: David Pérez

La celebración del Corpus Christi en Toledo es una suma compleja de emociones entre sus vecinos y vecinas. En el marco del Ciclo de Conferencias del Corpus 2024, el destacado economista y exalcalde de la ciudad, Juan Ignacio de Mesa, quien también desempeñó el papel de pregonero en la edición del 2012, fue el último protagonista, de los ponentes de lujo.

Ante una Sala Capitular abarrotada, De Mesa ofreció una ponencia titulada «Emociones en el Corpus de Toledo», explorando a fondo los sentimientos que esta festividad despierta en la población.

«Es una emoción muy fuerte, muy intensa», arrancaba su ponencia.

«Cuando me lo pidieron, por un lado, me sentí alagado, y por otro, preocupado por intentar limitar todo a una charla sobre lo que el Corpus puede significar para un toledano», añadía.

Desde diferentes puntos de vista ha disfrutado Juan Ignacio de Mesa esta festividad, lo que le evoca una coctelera de emociones tanto «a la vista, el olfato, la emoción de ver las caras de los que procesionan y los que la ven, los antecedentes, la custodia, cofradías, emoción de los niños y niñas de primera comunión... son un montón de elementos y mensajes en un solo acto que es muy importante».

El exalcalde de la ciudad confiesa que uno de sus momentos favoritos es pasear por el Casco «en la víspera. Entender lo que supone hacer el recorrido en esa víspera, como se han ornamentado las calles, las luces, la nocturnidad, ver como se cuelgan los tapices, los últimos detalles del recorrido... eso es algo impresionante que hay que conocer». Y por supuesto, algo muy característico «el olor. El tomillo y el romero que está por todo el recorrido de la procesión. Hay una expresión muy toledana que es: ¡Huele a Corpus! Es un olor muy característico».

Se trata de un día de arraigo y orgullo para todos los habitantes de Toledo. Una celebración religiosa que trasciende lo espiritual y se convierte en una seña cultural, o «como una gran ópera barroca, pero llena de espiritualidad».

Cada rincón de las calles históricas de la ciudad cuenta un pedacito de este día tan especial. «Yo recuerdo, en el callejón de Jesús y María, cuando la procesión salía de allí y el sol daba a la custodia, era impresionante. Ahora ya no va por allí, pero tienes la misma sensación cuando sale de la calle Rojas y entra en la plaza del Salvador, o cuando sale de la calle Alfileritos y entra en la plaza de San Vicente, Zocodover...», los recuerdos se agolpan en la memoria de Juan Ignacio de Mesa, sin poder elegir un punto favorito, ya que «en todo el recorrido siempre tienes un elemento, un punto de referencia, un encuadre diferente y que te permite poder ver lo mismo, pero en realidad no es igual».

El propio De Mesa se confiesa amante de la fotografía «con miles de instantáneas desde distintos ángulos, desde distintos encuadres y desde diferentes puntos y no me atrevo a decir cuál es mejor sitio. Todos son impresionantes».

Para cualquier vecino o vecina de Toledo, el Corpus es más que una festividad; es un símbolo de su historia, su fe y su identidad. Es un recordatorio de unión y la importancia de preservar las tradiciones que han definido a la ciudad a lo largo de los siglos.

En cada paso de la procesión, cada pétalo de flor, las pinturas de los tapices... los toledanos encuentran un motivo para celebrar su legado y renovar su compromiso con su tierra y su gente.