«El mal endémico es que se hacen las cosas unilateralmente»

C.M.
-

«Me apetece soñar que vamos a desenterrar, de una vez por todas, los restos arqueológicos de Vega Baja» asegura el portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Toledo

«El mal endémico es que se hacen las cosas unilateralmente" - Foto: Yolanda Lancha

La pandemia «lo ha cambiado todo» y ha puesto de manifiesto «las debilidades de nuestra ciudad». Por ello, Esteban Paños, portavoz de Ciudadanos, considera urgente comenzar a trabajar en líneas de intervención efectivas y, sobre todo, rápidas porque «muchas personas no tienen tiempo». Pero este cambio imprescindible tropieza con la «estrategia de un equipo de Gobierno que ha elegido decidir de manera unilateral» la mayoría de los proyectos de Toledo, un «mal que está relacionado con que se piensa para cuatro años y no con proyección de futuro».
¿Cómo cree que debe afrontarse esta compleja realidad?
Hablar del presente y del futuro de la ciudad va asociado a la pandemia y  a la necesidad de decidir sobre lo que tenemos que hacer para seguir trabajando. Deberíamos actuar en dos líneas, una a corto plazo de respuesta local para hacer frente a todo lo que nos ha dejado la pandemia ayudando a los sectores más golpeados, y una segunda línea que perfile el modelo de ciudad de los grandes temas de los que, por cierto, llevamos hablando años. Porque seguir hablando de lo mismo evidencia que se ha avanzado bastante poco.
¿Qué opina de la gestión municipal durante el Estado de Alarma?
Hemos agradecido al Gobierno local su rapidez de acción en los primeros momentos de la crisis, después ha habido un pequeño parón porque quizá deberíamos haber tomado medidas de forma más rápida. Se han decidido ayudas que son acertadas, pero el problema es que todavía no están disponibles porque el Gobierno municipal ha querido decidir casi de manera unilateral la forma en que quería ejecutar las propuestas, y eso ha lastrado los tiempos.  Y cada día cierran empresas, y muchas personas no tiene tiempo que perder.
Y sobre todo en una ciudad tan dependiente del sector servicios.
Sí, nuestra ciudad es la más golpeada por nuestra especialización en este sector. Por eso intentamos ayudar a Francisco Rueda (responsable de Turismo en el Ayuntamiento) con algunos proyectos de ayudas aprobados en ciudades en las que ya el 16 de marzo se podían solicitar. Aquí todavía no se pueden solicitar.
¿Se puede remediar?
Teníamos que haber realizado un pacto mucho antes del rubricado con los agentes sociales, un pacto entre todos que integrara unas actuaciones a poner en marcha. En esta ciudad se tiende a hacer las cosas de manera unilateral, y eso paraliza mucho la gestión. Es como cuando se anuncia el pliego de parques y jardines sin contar ni siquiera con la participación del resto de grupos, cuando también somos Ayuntamiento.
Esto genera que nuestras propuestas van en contra de un pliego que ellos han aprobado sin nuestra opinión, y eso paraliza porque todos queremos un pliego de ciudad, no del equipo de Gobierno. Este es el mal endémico de esta ciudad, que las cosas son del equipo de Gobierno y no de la ciudad. El mal proviene de que miran a cuatro años y no con proyección de futuro.
Todos los grupos de oposición coinciden en este diagnóstico. ¿Por qué cree que actúa así el equipo de Gobierno?
Es su manera de gestionar. Yo lo tengo claro, si hubiera sido el alcalde en las Juntas de Gobierno Local, aunque fuera sin voto, hubiera estado sentada la oposición como está sentada en muchas ciudades. Esa es mi manera de ver y de actuar sobre la transparencia y la participación. Nosotros, a fecha de hoy, no tenemos ni siquiera colgadas las actas de las Juntas de Gobierno Local desde marzo, cuando se publiquen y las revise tendré que opinar sobre algunos aspectos, y ellos dirán que lo único que hacemos es criticar, pero ese es mi trabajo.
A mí los vecinos de la ciudad me dijeron que tenía que ser la oposición, constructiva y participativa, pero una oposición que fiscalice la acción del Gobierno, y si no me dan las herramientas para hacerlo, al final se irán retrasando los tiempos. Eso es lo que va lastrando la acción del Gobierno, por eso no se avanza nada en esta ciudad.
Desde Ciudadanos vienen denunciando la falta de información y transparencia del equipo de Milagros Tolón. ¿Ha mejorado?
Su estrategia consiste en no facilitar información, cuando hoy lo que habría que hacer es tener todo colgado. Aquí nada es público, el asunto de los contratos menores es casi ciencia ficción en Toledo. Eso teniendo en cuneta que han elegido la bandera de la transparencia y la participación como eslóganes de sus campañas electorales. No son ni lo uno  ni lo otro por mucho que, de manera individual, hable con asociaciones o colectivos.
Y digo esto porque uno de los grandes males es que se tiende a no establecer un modelo claro de ciudad, los problemas se abordan de manera puntual. Un ejemplo es el tema del amianto, no es un problema del Polígono, es un grave problema de salud pública de nuestra ciudad, y Vega Baja no es un problema de Santa Teresa, lo es de toda la ciudad; y si cierra el Hospital no sólo se verá afectado Palomarejos.
Se ha referido a la especialización de la ciudad y a la importancia de cambiar algunas dinámicas. ¿Cuál es su propuesta en el ámbito turístico?
En Toledo hay un modelo económico poco diversificado, con mucho peso del sector terciario. Eso ha generado que aquí el impacto sea mayor que en otros lugares, esto ha hecho que seamos una ciudad muy golpeada. Además, debido a la dispersión urbana, en la ciudad hay barrios especialmente más golpeados que otros. En el casco los comerciantes y hosteleros están destrozados cuando en otros barrios empieza a haber una pequeña recuperación. Ocurre porque no nos estamos encargando de hacer un proyecto común de ciudad. 
Hay que tender a diversificar mucho más el tejido productivo, tratar de industrializar Toledo, apostar por el I+D+i, invertir en investigación. Y hay que ayudar al comercio de barrio que es el que más ha ayudado durante el confinamiento ofreciendo seguridad y atención. Si queremos que el Casco sea un barrio de Toledo, o apostamos por el comercio y las infraestructura, o al final tendremos un parque temático lleno de turismo extranjero. Es importante, pero es inviable cuando sólo dependemos de este turismo y se cierran las fronteras y los aeropuertos. Tenemos que diversificar el modelo cultural.
¿Cómo contempla la situación de los residentes del Casco?
Mira, durante esta pandemia se ha puesto de manifiesto el problema de la brecha digital en los barrios, confirmando que un vecino del Casco es de segunda. Han tenido que afrontar los restos del teletrabajo sin fibra óptica. Ha debido ser una locura, y yo no quiero que haya vecinos de primera y de segunda. La brecha digital ha sido un problema, por no hablar de las infraestructuras y de los espacios públicos de calidad donde poder realizar deportes y actividades. Cuando se pasó de fase, en unos barrios han tenido más fácil poder pasear que en otros por la imposibilidad de guardar distancias de seguridad. También ha habido dificultades para adaptar los servicios de los grandes contratos a esta situación.  Ante esta cantidad de carencias, ofrecimos al equipo de Gobierno un plan de ciudad para un presente complicado y para prepararnos lo mejor posible para in futuro muy incierto. Propusimos realizar un plan estratégico para optar a ser Capital Europea de la Cultura en 2031 con el eje vertebrador de la cultura, esto se aprobó en septiembre en el Pleno por unanimidad, pero no hemos avanzado nada.
En el debate del Estado de la Ciudad calificó algunas de las actuaciones municipales como ‘parches’. ¿Algunos ejemplos?
El Ferial, Vega Baja, el cuartel de la Guardia Civil, la ausencia del famoso POM, la falta de regulación en muchos ámbitos, la no modernización de algunas ordenanzas, la importancia de un transporte alternativo, la recogida selectiva de residuos.