Lectura para todos

M.G
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Los usuarios de la ONCE disponen de un amplio fondo de libros en braille y de material de audio. Los cuentos con distintas texturas, una buena herramienta para los más pequeños

Lectura para todos - Foto: VÁ­ctor Ballesteros

En mano o por correo. Los usuarios de la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE) pueden disfrutar de las novelas de los últimos meses, de otras novedades editoriales y de otros muchos libros gracias a la Unidad de AdaptaciónDocumental, de ámbito regional, que se sitúa en la Delegación Territorial de Toledo.
Su funcionamiento podría asemejarse a una de las habituales bibliotecas de fondos, pero aquí los libros son especiales, adaptados al braille, un sistema de puntos en relieve que facilita la lectura a las personas ciegas. También almacena novelas, obras literarias, textos laborales, educativos y otros muchos   en audio gracias al formato de libro electrónico Daysi, que permite a los usuarios de la ONCE, tengan o no resto visual, una cómoda navegación gracias a un dispositivo específico.
Los fondos se van renovando. «Funciona como en cualquier biblioteca. Recibimos una nota con  novedades una vez al mes y pido en función de lo que me piden», explica la responsable de la Unidad de Adaptación Documental, Soraya de Santiago, acostumbrada a trabajar desde hace mucho tiempo a la carta.
Los usuarios pueden solicitar un libro que esté entre esos 3.800 volúmenes del fondo que se almacena en la Delegación Territorial de la ONCE y pueden traer uno y se envía a la central de Madrid para adaptarlo al braille, un sistema que no todos los usuarios conocen a pesar de que lo imparte la organización, porque requiere un aprendizaje previo y, sobre todo, «mucha fuerza de voluntad».
Soraya apunta también que en braille se suele leer con las dos manos, de manera que la izquierda siempre termina buscando el inicio del renglón siguiente, aunque para algunos lectores es más fácil   utilizar este sistema, ideado a mediados del siglo XIX, con una de ellas o incluso con un solo dedo.
Al margen del préstamo en mano o por correo, este servicio adapta todo tipo de material en función de las necesidades de los usuarios. Si bien, los libros educativos y de carácter laboral son prioritarios. «Si alguien necesita uno para su trabajo dejas todo lo que estás haciendo para adaptarlo lo antes posible». Soraya cuenta que suele ocurrir cuando en los colegios e institutos mandan determinadas lecturas, incluso con apuntes de alguna materia.
También en esta unidad se trabaja con la información institucional que emana de la organización, ya que también exige adaptarla. Por tanto, las peticiones de fondos o de adaptaciones relacionadas con el ocio y el tiempo libre «son las últimas que se atienden», aunque en este caso también hay excepciones  y los best-sellers, como ocurre con  las novelas de Ken Follet sin ir más lejos, que también requiere pasarlos a braille, llegan a los usuarios con más facilidad.
La ONCE dispone además de una biblioteca digital gratuita para descargarse en audio más de 60.000 títulos, un servicio que pueden disfrutar los lectores en sus terminales.
Los más pequeños también tienen espacio en esta unidad. Están a su disposición cuentos que combinan diferentes texturas para aprender formas geométricas, animales y objetos con historias amenas y divertidas. Los libros táctiles son una buena herramienta educativa para la ONCE.