«El 11 de mayo el Casco va a parecer una película del oeste»

ADM / TOLEDO
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Ni 'El Nuevo Almacén' ni 'El Corralito' abrirán hasta que se normalice la situación, a pesar de que la semana que viene se autorice la apertura de las terrazas al 50% de su aforo

«El 11 de mayo el Casco va a parecer una película del oeste» - Foto: VÁ­ctor Ballesteros

A menos de una semana del 11 de mayo, día en el que se autoriza a los negocios de hostelería a que vuelvan a abrir las terrazas -los restaurantes tendrán que esperar hasta el día 25 y las discotecas hasta el próximo 8 de junio-, los empresarios del sector consultan el calendario con ánimo bien distinto. En momentos como estos no es lo mismo poseer un establecimiento en pleno Casco Histórico -espacio privilegiado para el turismo, pero ahora vacío de visitantes- que en uno de los nuevos barrios residenciales. La desescalada no afectará igual a un pequeño negocio que a otro de mayor plantilla, por no hablar de los gastos corrientes de alquileres, nóminas y proveedores.
A Pedro Miguel Gómez (‘El Nuevo Almacén’), propietario de varios establecimientos, no le preocupa tanto la necesidad de restringir los aforos como la situación de sus catorce empleados afectados por un ERTE. «Llevamos ya un tiempo, a través de las distintas asociaciones de hostelería, intentando que la vuelta de los trabajadores a la situación anterior se produzca de manera progresiva. No sabemos qué nos vamos a encontrar el día 11, así que si se nos obliga a sacarlos del ERTE todos a la vez -algo que esperamos que pueda producirse pronto- pero la clientela no responde, nos veremos en un gran problema».
Críspulo Alonso, popularmente conocido en el Casco Histórico como ‘Puli’, de ‘El Corralito’, situado en el histórico Corral de don Diego, no tiene tantos empleados. Son solamente tres,  «pero entre seguros sociales, pagas extraordinarias y todo lo que tiene tener a un trabajador en condiciones, estamos hablando de seis mil euros al mes. Como mínimo». Afortunadamente para él, hace mucho tiempo que regenta su establecimiento, pero se pone en el lugar de quienes estén empezando y tengan que pagar alquileres y hacer frente a otros compromisos.
Ambos son dos hosteleros con edades y negocios diferentes. Pero coinciden en que la situación de los bares, restaurantes y cafeterías del Casco Histórico no pinta bien a corto plazo. «Aquí siempre se ha dicho que el mejor barrio de los toledanos es Madrid», comenta ‘Puli’. «Pero si no es posible salir de una comunidad a otra y encima están cerrados los transportes internacionales, los aeropuertos, imagínate… Y peor estarán quienes sean dueños de un hotel. ¿Qué haces con él? ¿Tenerlo abierto esperando que vayan a alojarse los propios toledanos...?». Pedro Miguel Gómez añade que el Casco, con tan poco vecindario más allá de los inexistentes turistas, «está estos días que parece sacado de una película del oeste». 
Ninguno de los dos se plantea abrir en las próximas semanas. ‘Puli’ no lo hará «hasta que la situación vuelva a la normalidad. Lo contrario sería abrir para perder dinero. No va a venir gente». Pedro Miguel Gómez, por su parte, confía en hacer frente a la situación manteniendo cerrado su local del Casco hasta septiembre y equilibrando las cuentas -«siempre que la salida de los ERTE pueda hacerse paulatinamente»- con su terraza de Santa Teresa.
A priori, parece mejor el panorama para los bares situados en los barrios más residenciales, aunque por lo general sus terrazas no son grandes, como tampoco sus metros de barra. «Dependerá del espacio que quede una vez que se planteen las distancias de seguridad, reduciéndose el aforo. Habrá quien le parezca asumible y quien no», según el propietario de ‘El Nuevo Almacén’, que recomienda «ser positivos y pensar que esta situación no puede ser eterna».
Pedro Miguel Gómez recuerda los momentos en que la aplicación de la ley antitabaco «llevaba a algunos a pensar que el mundo se iba a acabar y no fue así». Por eso y por su firme creencia en la naturaleza social de los españoles, llegado el momento, «las cosas volverán a ir bien».