BoloBolo denuncia la triple discriminación lesbianas rurales

Carmen Ansótegui
-

Pide «prudencia» a quienes piensan en salir del armario durante el estado de alarma. Insiste en que hay que valorar la dependencia socioeconómica que se tiene de los padres o cómo sería estar encerrado en un hogar en el que se te niega las 24 horas

Sofía Rodríguez, presidenta de Bolo Bolo. - Foto: Yolanda Lancha

El colectivo LGTB siempre ha recomendado meditar bien el momento en el que se decide salir del armario, analizando los pros y los contras que pueden darse en función de la situación que se está viviendo. Y es que hay familiares y allegados que acogen la noticia con total naturalidad pero no siempre es así, y el anuncio puede hacer, todavía hoy, que esta persona sea rechazada por su orientación sexual y acabe incluso en la calle. 
Es por eso, que colectivos como Bolo Bolo piden «prudencia» a quienes están pensando en dar el paso durante el estado de alarma. Así lo recomienda su presidenta Sofía Rodríguez, quien insiste en que hay que considerar aspectos como la dependencia socioeconómica que se tiene de los padres o cómo sería estar encerrado en un hogar en el que se te niega las 24 horas.
Es un mensaje complicado de lanzar precisamente en el día de la Visibilidad Lésbica, que se celebra cada 26 de abril. Desde Bolo Bolo insisten en que no intentan evitar que se salga del armario, pero sí buscan ser cuidadosos a la hora de elegir el mejor momento para hacerlo, ya que es probable que en las condiciones que se dan hoy, no sea una buena idea. Si son rechazados tendrán la presión extra de compartir espacio todo el día con quienes no aceptan su forma de ser y no será fácil tampoco encontrar cómo desahogarse. 
Sofía Rodríguez explica que son muchos los motivos por los que el confinamiento está siendo especialmente duro para el colectivo LGTB. Están recibiendo llamadas y mensajes preocupantes sobre todo de personas transexuales que están sufriendo en sus hogares porque no se les acepta. Además, les preocupa que desde la asociación sólo pueden ayudar estos días por redes sociales y a través del teléfono, pero no todo el mundo tiene acceso a Internet o puede hacer una llamada sin que le oigan en casa. 
La mayor parte de problemas que les están llegando a través de estos canales son de transexuales, en su mayoría mayores de edad, cuyo entorno les niega su identidad. También se asesora a quienes estaban tramitando documentación para cambiar el género en el Documento Nacional de Identidad y han visto que el proceso se ha paralizado. 

VISIBILIDAD LÉSBICA. Lo que el coronavirus no impedirá es que hoy las lesbianas celebren su día. De hecho, durante toda la semana se ha desarrollado un festival online, promovido por la federación nacional, en la que mujeres homosexuales de distintos ámbitos profesionales han querido demostrar que ellas también ocupan puestos de responsabilidad. Algunas de las ponentes que han participado en esta actividad han sido la actriz Itziar Castro, la atleta paralímpica Cristy Shedimar Tojo, o la escritora Luz Gabaldón.
El movimiento feminista ha sido vital para el colectivo lésbico, que ha estado mucho más en la sombra que el de los hombres gays. El motivo es que durante años se ha ignorado el deseo de la mujer, a la que tan sólo se le permitía tener sexo para procrear o cumplir con los deseos de los hombres, de manera que para gran parte de la sociedad era simplemente impensable que una mujer pudiese querer tener relaciones con otra mujer. Sofía Rodríguez comenta que, por este motivo, las lesbianas han sido menos visibles, aun habiendo sido mujeres ‘trans’ quienes iniciaron el movimiento LGTB. 
Por eso, las asociaciones que respaldan los derechos de todas las personas, sea cual sea su orientación sexual, dedican este año a las mujeres. «Se tenía que hacer por justicia», asegura Sofía Rodríguez, quien señala además, que es una decisión especialmente relevante para quienes viven en el medio rural, porque se enfrentan cada día a una «triple discriminación», por ser mujeres, pertenecer al colectivo LTB y vivir en un pueblo. La presidenta de Bolo Bolo asegura que es una situación «especialmente difícil», y lo dice con conocimiento de causa, porque lo vivió en primera persona. 
Cuenta que creció en una pequeña localidad de menos de mil habitantes en la que se sentía «perdida». A los 18 años dio el paso de irse a vivir a Toledo, donde finalmente encontró una ciudad en la que podía relacionarse entre iguales y hablar sobre lo que le ocurría. Por ello, lamenta que los recortes de la anterior crisis económica hayan acabado con muchos de los espacios comunes que compartía el colectivo LGTB en Toledo. Asegura que se organizan menos actividades y que muchas personas no han visto más salida que emigrar a Madrid donde sí encuentran lugares donde se les entiende. 
Y es que rechaza la idea de quienes relacionan ser gay o trans con una etiqueta. Para Sofía es el deseo sexual es mucho más, supone «una parte muy importante que construye al sujeto y que hay que poner en valor». Así, seguirá luchando por seguir haciendo visibles a las lesbianas aun con todas las trabas que puedan surgir en el camino.