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«Como cualquier familia, los conventos lo están pasando mal»

I.G.Villota
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Sin los ingresos de vender dulces o las guarderías que gestionan las congregaciones religiosas también sufren las consecuencias del coronavirus. Para paliarlo, San Justo y Las Angustias pagarán las cuotas de la Seguridad Social de las Comendadoras

Una veintena de religiosas integra el convento de las Comendadoras de Santiago, en Toledo. - Foto: David Pérez

«Los creyentes tenían un solo corazón y una sola alma». Así describe el texto de los hechos de los Apóstoles cómo afrontaba la primera comunidad cristiana las dificultades de aquel momento. Y con esa misma idea nació en la Archidiócesis de Toledo el pasado junio el proyecto ‘Con un solo corazón’. Su objetivo era fomentar el hermanamiento de las comunidades cristianas, iglesias, hermandades y cofradías con los monasterios de clausura. Este hermanamiento, que surgió como una canal de comunicación y ayuda principalmente espiritual, ahora se ha convertido en una manera de canalizar la solidaridad con las congregaciones que lo están pasando también mal por la alerta sanitaria por el coronavirus con la venta de dulces parada.

Las religiosas no pasan hambre, cuenta el párroco de San Justo y presidente de la hermandad de las  Angustias de Toledo, Javier Salazar, pero tienen necesidades y están sufriendo las consecuencias de esta crisis mundial.

Esta parroquia toledana se hermanó en noviembre con el convento de las Comendadoras de Santiago, en la calle Real, en la zona de los Cobertizos, una de las más especiales del Casco histórico. Desde entonces se estrecharon los contactos, con llamadas y la atención a las hermanas. «Por ejemplo, una persona de la cofradía que hace labores de mantenimiento ha ido, hace meses, cuando se podía, a echar una mano si tenían algún problema», cuenta el párroco.

La venta de dulces artesanos, ahora parada, es su principal fuente de ingresos.La venta de dulces artesanos, ahora parada, es su principal fuente de ingresos. - Foto: Ví­ctor BallesterosAhora la emergencia sanitaria ha propiciado que desde San Justo y las Angustias se haga un llamamiento para ayudar también económicamente a las Comendadoras. Son más de una veintena de monjas, solo tres de ellas mayores, que cobran pensión, pero el resto son jóvenes y tienen que pagar su cuota de autónomos, «como cualquier otra persona», comenta el padre. Lo tienen que hacer sin ingresos, toda vez que la guardería que atienden está cerrada y tampoco venden dulces, otra de sus fuentes de supervivencia económica.

«Como el resto de las familias, lo están pasando mal, porque no dejan de ser una familia», enfatiza Salazar, quien explica que Cáritas y el Banco de Alimentos están llevando comida y artículos de primera necesidad a las monjas, por lo que la comunidad de la iglesia de San Justo está haciendo sus aportaciones particulares para pagar las cuotas de la Seguridad Social de las hermanas.

Salazar contactó con los fieles de la parroquia recordándoles que están involucrados desde hace meses en el proyecto ‘Con un solo corazón’. «Adquirimos el compromiso de velar por ellas , principalmente con nuestras oraciones, pero ahora estamos viviendo un momento complicado, también para ellas. Ahora es el momento de hacer algo más», apunta. «La comida la tienen cubierta gracias a Cáritas y al Banco de Alimentos, pero han de seguir pagando sus gastos. El último pago de la Seguridad Social lo han podido cubrir gracias a unos ahorros que tenían, pero a partir de mayo la situación se les complica mucho», añade.

La cuenta bancaria. La madre superiora, sor Lucía, le remitió el número de cuenta ES24 2048 3036 7930 1000 6018 de las Comendadoras de Santiago donde se pueden realizar  transferencias de manera voluntaria para echar una mano a las hermanas. «Sé que mucha gente ha aportado lo que ha podido y es de agradecer», comentó.

Justo antes del estado de alarma, las monjas habían elevado su producción de dulces en previsión de la feria del dulce y la cuaresma que organiza desde hace unos años el Ayuntamiento de Toledo en el centro cultural San Marcos. Una producción que se quedó ‘en casa’, al cancelarse la feria por la pandemia, y que han tenido que repartir entre vecinos para que no se eche a perder, explica Salazar.

La situación de los conventos en los pueblos está algo más garantizada toda vez que vinculados a la parroquia de la localidad, pero en Toledo capital se está resolviendo gracias a los hermanamientos con cofradías.

Rezando por todos. El párroco explica que las hermanas están viviendo esta situación extrema «con tranquilidad» y «rezando por todos nosotros» con una incidencia menor del confinamiento en ellas toda vez que su vida es el confinamiento. «Están tranquilas y están bien», asegura el religioso, quien explica que somos el resto quienes estamos ahora viviendo como lo hacen ellas en su día a día.

Una paz interior que no quita para que la situación que viven no esté siendo fácil en lo material y económico, como le ocurre a buena parte de la sociedad española. «Ellas no son ajenas», motivo por el que agradece la respuesta que están dando los fieles al respecto.