Una ayuda de 24 horas en tiempos difíciles

M.G
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La Policía Local se ha encontrado con ciudadanos que incumplen con las salidas de los perros o los desplazamientos a la compra. Los agentes han cambiado sus rutinas de trabajo para evitar contagios

Una ayuda de 24 horas en tiempos difíciles - Foto: VÁ­ctor Ballesteros

Cuesta ponerse en la piel de un policía local estos días de intenso trabajo, de un ir y venir constante enguantados y con mascarillas en todo momento por seguridad para velar por el confinamiento y ayudar cuando la ciudadanía lo necesita, a cualquier hora y en cualquier momento. Los agentes se han encontrado, por ejemplo, a propietarios de locales a punto de saltarse las normas para acudir a su establecimiento para comprobar que todo sigue en su sitio, no ha habido problemas eléctricos ni fugas de agua, y se han prestado a echar un vistazo para comprobar que todo está en orden.
El subinspector de la Policía Local, José Luis Palomino, subraya este tipo de actuaciones porque se están repitiendo desde hace semanas por parte de comerciantes y propietarios de negocios y no por miedo a posibles robos , que tampoco se han incrementado durante el estado de alarma, sino a desperfectos en sus propiedades. El trabajo de estos días es intenso y los agentes miden mucho la respuesta para que las normas se acaten y la ciudadanía esté protegida, pero siempre se encuentran casos excepcionales que suspenden en responsabilidad frente al virus, como ha ocurrido en varias ocasiones con varios dueños de perros durante sus paseos.
«Hemos insistido más en este sentido, hemos parado a más ciudadanos y ha habido más propuestas de sanciones». Algunos agentes se han encontrado a personas paseando al perro por la senda ecológica, con lo que se encontraban lejos de sus viviendas o han comprobado que se habían alejado tres o cuatro kilómetros al preguntarles por la dirección del domicilio.
Una ayuda de 24 horas en tiempos difícilesUna ayuda de 24 horas en tiempos difíciles - Foto: VÁ­ctor BallesterosNo son las únicas situaciones peculiares con las que se han topado, también con casos puntuales de ciudadanos que se acercan a Toledo capital desde pueblos periféricos a comprar la prensa, vino o cualquier otro producto porque lo llevan haciendo así desde hace años aunque existan otras alternativas.
«Uno de los momentos que más me han impactado ha sido  la situación de un chico de 18 años con síntomas de coronavirus que acababa de salir de Urgencias y lloraba apoyado en la pared porque no se quería ir a su casa por si sus padres se contagiaban y morían». El subinspector explica que la plantilla también ha tenido que afrontar muchas situaciones relacionadas con los servicios sociales y la ayuda a domicilio.
protección y medidas. Miedo es la palabra que más se repite y se siente desde mediados de marzo. Los agentes también lo están experimentando en determinados momentos, pero, sobre todo, al principio del estado de alarma. «Tenemos miedo de llevarnos el virus a casa», comenta Palomino a pesar de que la plantilla dispone de gel, guantes y de mascarillas desde el principio y no han sufrido escasez de materiales de protección.
Los agentes cumplen con las medidas higiénicas y organizativas a rajatabla desde el principio, como la entrada y salida escalonada de los turnos, el propio movimiento por el cuartel y el uso de los vehículos, que se desinfectan en todos los turnos gracias a una máquina de ozono que se adquirió. De momento, tampoco se han producido muchos contagios, únicamente cuatro en una plantilla de 84 policías, pero están esperando con ganas las pruebas que han solicitado desde hace tiempo y comenzarán la próxima semana gracias a la compra de test por parte del Ayuntamiento  como protección.