Las limpiadoras de Raspeig en Sanidad claman por impagos

Á.P.G / S.L.H
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Las limpiadoras de Raspeig en Sanidad claman por impagos

Una veintena de trabajadores adscritos a las dos consejerías realizan una primera movilización para exigir el cobro de sus salarios. Los afectados demandan a la Junta soluciones frente a las demoras habituales de esta empresa concesionaria

Una veintena de trabajadores del servicio de limpieza de la consejerías de Sanidad y Bienestar Social, ubicadas ambas en el mismo edificio de la avenida de Francia, protestaron en la puerta de la sede administrativa para denunciar el regreso de los impagos por parte de la empresa Raspeig, la adjudicataria de la contrata. Las limpiadoras y los cristaleros que desempeñan su labor profesional en este centro aseguran llevar algo más de un mes sin percibir su salario mensual. «Esto va para largo, esta empresa debe mucho dinero a mucha gente», aseguró la limpiadora Verónica Petronila.
Durante la protesta, apoyada por el sindicato CCOO, se corearon cánticos contra la empresa, concesionaria habitual de los servicios de limpieza de la Junta de Castilla-La Mancha y en el ojo del huracán por sus problemas continuados de impagos y retrasos en el pago de las nóminas. «Raspeig culpable, la Junta responsable», cantaban los presentes en la primera de las movilizaciones anunciadas. La intención de los afectados es continuar con sus paros, «en nuestra hora del bocadillo» hasta que se resuelva su demanda, aunque estudian otras posibilidades. «Hemos pasado la barrera».
Las limpiadoras y cristaleros lamentaron que Raspeig deba «mucho dinero a mucha gente». Petronila recordó que la empresa «tiene impagos en toda Castilla-La Mancha, también en Alicante y Valencia». Los perjudicados sitúan el inicio de sus dificultades laborales al final del año pasado. «Los problemas comenzaron en diciembre», aseguraron. Alrededor de dos centenares de operarios desempeñan su labor profesional en la región bajo el paraguas de Raspeig. En la protesta se recordó que una parte de estos «llevan sin cobrar tres meses; sin pagas y sin nada».
Los 19 trabajadores adscritos a Sanidad y Bienestar Social claman por la inseguridad que les generan los impagos. «Nosotras cumplimos, ¿para no recibir nada? No es justo», inquirió Petronila. La tardanza en la recepción del salario o la carencia del mismo lastran el pago de sus hipotecas y dificultan el acceso a los productos básicos de necesidad.
«La nómina de diciembre y la nómina de enero, que es la de beneficios, las hemos cobrado hace nada», dijo la empleada que ejerció como portavoz. Desde el colectivo rechazan la cronificación de una situación que les tiene «todos los meses sin saber cuándo» cobrarán». La angustia es palpable entre estos profesionales.
En la movilización se exigió a la Junta de Castilla-La Mancha que tome las medidas necesarias para blindar el pago de las nóminas. Los convocantes aludieron a un acuerdo tras el que se les aseguró que cobrarían mes a mes, «pero el sueldo no ha llegado». Raspeig Netalia presta sus servicios en diferentes organismos vinculados a la Administración autonómica. Los trabajadores que dependen de este servicio externalizado cargaron contra el máximo responsable de la compañía, le exigieron su abandono y recordaron que también les adeuda uniformes y calzados.
LA CONSEJERA. Preguntada por esta cuestión durante la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno, la consejera de BienestarSocial, Aurelia Sánchez, mostró su «máximo respeto a las relaciones laborales entre la empresa y los trabajadores y trabajadoras» y aseguró que el Gobierno regional está al tanto de la situación que sufren los empleados de Raspeig Netalia. 
No obstante, Sánchez apuntó a su compañero en el Ejecutivo, Juan Alfonso Ruiz Molina (consejero de Hacienda yAdministraciones Pública), encargado de las contratas públicas con la Administración autonómica. «Las convocatorias están centralizadas en la Consejería de Hacienda, aunque afecten a otros departamentos como es en este caso la contratación de la limpieza». 
Para concluir, la consejera de Bienestar Social confía en que la empresa y los trabajadores y trabajadoras solucionen «pronto» sus diferencias, ya que «eso beneficiará a todos».