Ansiado regreso a las librerías

C.M
-

Porque entrar en una librería no es como hacerlo en otro tipo de comercio. Por eso los que estos días se están acercando a estos espacios de libertad lo hacen para retomar conversaciones, sugerencias y pálpitos literarios

Ansiado regreso a las librerías - Foto: VÁ­ctor Ballesteros

La venta de libros online y los encargos telefónicos han venido registrando un aumento en las últimas semanas, señal inequívoca de que los libros son esenciales en cualquier ocasión pero, en está, con más razón. Esta percepción se ha hecho evidente no sólo con el incremento del comercio electrónico sino con el regreso de los ciudadanos a las librerías recién abiertas. Con la vuelta de quienes acuden a estos espacios no sólo para comprar libros, más bien para conversar con sus libreros de cabecera sobre las novedades, los aciertos, los premios e, incluso, las agridulces decepciones literarias
Por todo ello, las sensaciones de los libreros, en estos escasos días de la vuelta, tiene que ver con el valor que dan los ciudadanos al intercambio de opiniones, al agrado de entrar en un local lleno de libros que se pueden tocar, hojear, consultar. De ahí que la reapertura de las librerías ofrezca la posibilidad de imaginar la normalidad que, a buen seguro, está por llegar.
Con estas percepciones, Alberto Sánchez -de Taiga- y Elvira Rivero -de Hojablanca- iniciaron esta llamaba Fase 0 con la certeza de no haber perdido la confianza de sus clientes que, algunos, ya asomaron sus rostros, eso sí, con mascarilla. Porque, irremediablemente, las medidas de protección deben cumplirse con el objetivo de garantizar «la seguridad de empleados y clientes».
En este sentido, la propietaria de Hojablanca confirmó que «la gente se va animando» y que «está contenta de volver a entrar en las librerías», razón por la que dispensa material de protección -mascarillas y guantes- si el cliente lo necesita, y por la que ya están atendiendo con citas previas.
Y es que, además de seguir manteniendo los pedidos online y los encargos por teléfono, se puede volver a pisar la librería Hojablanca para recoger libros, consultar novedades o recoger encargos, porque ofertan «citas previas por un cuarto de hora o media hora por persona». En este punto, y con la ventaja de contar con cuatro plantas, para la llegada de la Fase1 ya han pensado en habilitar una zona limitada para cuatro personas porque los puestos de los empleados se han dividido entre la planta baja y la alta.
Y hasta entonces, asegura Elvira Rivero que las personas que ya han realizado la visita a Hojablanca «más que de comprar, tienen ganas de conversar, de salir un poco de casa y ver lo que hay fuera», de hablar de libros y, sobre todo, de «saber qué ha pasado con las novedades editoriales» porque muchas personas están a la espera de las continuaciones de las historias escritas en varios volúmenes.
Por su parte, el responsable de la librería Taiga coincide en señalar que la gente ha respondido a la reapertura pasándose por la librería a recoger sus pedidos y encargos «on todas las medidas de protección» recomendadas. En este punto, sí aprecia que están deseando poder entrar a hojear libros y a comentar reseñas y opiniones editoriales porque «ahora todo es un poco más frío». Sensación que, sin embargo, «está siendo entendida porque todos nos hemos acostumbrado a una forma de hacer diferente».
De hecho, en el segundo día vendió más libros que el primero y espera que la dinámica vaya creciendo a partir de la siguiente fase de la desescalada. Sobre las posibilidades de venta ofertada por esta librería, Alberto Sánchez continúa con «todos los sistemas» establecidas en estos días de aislamiento. Es decir, los clientes pueden adquirir libros tanto a través de las plataformas online como mediante los encargos realizados por teléfono. Eso sí, ahora los compradores pueden acercarse a la tienda para recoger sus pedidos.