El Museo de los Concilios cumple medio siglo

J. Monroy
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El Gobierno franquista aprobaba por decreto hace cincuenta años crear el Museo en una iglesia, la de San Román, que ya de por sí era una auténtica joya, y en la que hay incluso algunos misterios

El Museo de los Concilios cumple medio siglo

En esta vorágine electoral, que no ha descansado ni en Semana Santa, un pequeño aniversario ha pasado desapercibido en la ciudad. Porque el pasado miércoles 24 de abril se cumplieron cincuenta años de la creación por decreto del Museo de los Concilios y la Cultura Visigoda.
Hoy el pequeño Museo en la iglesia mudéjar de San Román (siglo XIII) sigue dependiendo del Santa Cruz, y aún fuera de las rutas habituales turísticas, recibe un goteo constante de visitantes, aunque sin las grandes aglomeraciones de otras pinacotecas toledanas. El Museo de los Concilios se dedica a conservar y exponer los vestigios histórico-artísticos de la cultura visigoda, que hizo de Toledo su capital del reino. El recinto expone numerosas piezas arqueológicas de los siglos VI al VIII, pintura, documentos y orfebrería, así como ajuares procedentes de la necrópolis de Carpio de Tajo, y excelentes reproducciones de las coronas del tesoro de Guarrazar. Además, el antiguo templo en sí es un tesoro histórico, por los frescos románicos que recubren sus muros.
Como recuerda la Asociación Museo de Santa Cruz ¡Vivo!, a propuesta del Ministerio de Educación y Ciencia, cuyo titular era José Luis Villar Palasí, y previa deliberación del Consejo de Ministros presidido por Francisco Franco el 11 de abril de 1969, se aprobaba el Decreto 848/1969, que se firmó el 24 de abril y se publicó en el BOE de 6 de mayo. Se creaba así el Museo de los Concilios y de la Cultura Visigoda en Toledo.
«Se crea en Toledo, como filial del Museo de Santa Cruz, el Museo de los Concilios de Toledo y de la Cultura Visigoda, con la misión de exhibir en él cuantos testimonios histórico-artísticos puedan recogerse, relativos a dicha cultura, y promover los estudios adecuados para el mejor conocimiento de aquel período de nuestra vida colectiva, que fue decisivo en la génesis de la conciencia unitaria del pueblo español» comenzaba el mencionado decreto.
El Gobierno de la época argumentaba que «la época visigoda constituye un estrato básico en la forja del espíritu unitario del pueblo español». Recordó personalidades como San Ildefonso, San Isidoro de Sevilla y San Leandro, el gran arzobispo alma del Concilio Toledano III celebrado en el año 589, «que recibió la abjuración del Rey Recaredo y, con ella, la conversión de todo el pueblo godo a la verdadera fe». Y destacó hechos como los Concilios de Toledo y la convivencia entre Iglesia y Estado.
Finalmente, el Decreto explicaba que existían ya en España abundantes testimonios históricos y artísticos de una época, pero se hallaban «diseminados y si tener, hasta ahora, manifestación actuante y viva entre la conciencia pública». Además, «por derecho propio, es Toledo el lugar indicado para reunirlos y ofrecerlos juntos a la contemplación, el conocimiento y la debida estima del pueblo español».
Museo de Santa Cruz ¡Vivo! junto a la Dirección del Museo de Santa Cruz, está trabajando para celebrar unas jornadas conmemorativas de esta efemérides, que tendrán lugar a lo largo de la segunda parte del año 2019, probablemente en los meses de septiembre u octubre.
Templo y Museo. Además del contenido del museo, la visita a los Concilios es también recomendable por el templo en sí. Eduardo Sánchez Butragueño recoge en Toledo Olvidado un recorrido por la historia del mismo, ilustrado por diversas fotografías, la más antigua de ellas es seguro anterior a 1863. La parroquia, recoge, está ubicada posiblemente donde en tiempos se levantara una iglesia visigótica y posteriormente una mezquita. Así lo atestiguan varios capiteles son visigóticos y las dos lápidas árabes retiradas en 1572 dos lápidas árabes. La actual iglesia de San Román fue citada documentalmente por primera vez al poco de ser reconquistada la ciudad en 1085.
La tradición sitúa en la torre de San Román el alzamiento de los pendones del joven proclamación como rey Alfonso VIII de Castilla en la madrugada del 26 de agosto de 1166, en el enfrentamiento entre las familias Lara y Castro, que había degenerado en una guerra civil.
La Iglesia de San Román es de estilo mudéjar principalmente pero con añadidos del siglo XVI. Sánchez Butragueño destaca por su alta y robusta torre, fechada a finales del siglo XIII o inicios del XIV.
Hay que tener en cuenta que San Román está en el punto más elevado de la ciudad. Como se ve en el blog, el entorno de la iglesia ha visto muy alterado su entorno desde los comienzos de la era fotográfica. La fotografía más antigua que he podido localizar es esta fechada antes de 1863. Sánchez Butragueño sabe que es así porque en esa fecha, aprovechando la altura, se instalaron unos depósitos de agua que allí no aparecen.
En el interior, hay que destacar las pinturas al fresco del siglo XIII y que fueron tapadas en el siglo XVII. Se redescubrieron accidentalmente por Rafael Ramírez de Arellano detrás del órgano en 1921. Nueve años después, en 1930, los sacerdotes toledanos Pérez-Hita y Sierra descubrieron una porción mucho mayor de las pinturas.
Todavía tiene una curiosidad más el templo, como también recoge Toledo Olvidado en otra entrada: sus momias. Sánchez Butragueño recoge dos posibles versiones sobre su origen, una en la Guerra de Independencia y otra en la de Sucesión. Pero sobre todo hay que agradecerle el haber rescatado una foto de 1905 de las mimas, propiedad de la Real Academia. Las momias, apunta, se enterraron durante las obras del museo bajo el altar mayor.