El Cristo Redentor también venció a los pronósticos

Redacción
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El Cristo Redentor también venció a los pronósticos - Foto: David Pérez

El paso partió de Santo Domingo el Real sin lamentar finalmente la lluvia. Toledo se volvió dominica durante la noche del Miércoles Santo. Sus colores fueron el blanco y el negro, que el Capítulo de Caballeros Penitentes lleva luciendo desde 1947

Con la caída de la noche, la segunda procesión del Miércoles Santo mejoró en temperatura, pero se mantuvo la misma amenaza de lluvia. Quienes se congregaron en la plaza de Santo Domingo el Antiguo temían por el valioso manto carmesí del Cristo Redentor, pero finalmente no hubo que lamentar su ausencia y el paso traspasó el pórtico del convento dominico. Eso sí, sin aclamación: sobrio, austero, roto el silencio nada más que por el canto del miserere con el que fue recibido por los Caballeros Penitentes del Cristo Redentor, una de las cofradías más venerables -ya más de setenta años- de la Semana Santa toledana. El recorrido comenzó con centenares de personas agolpadas en la plaza de Santo Domingo, que después siguieron al Cristo detrás de los penitentes o buscando atajos por esta abigarrada zona del Casco Histórico, comprimida entre los populares cobertizos. En el más largo se produjo alguna congestión pasadas las 23,30, aunque sin que hubiera que lamentar incidente alguno. 
El Cristo Redentor inició su tradicional marcha por un Toledo en blanco y negro, los colores de la orden de Santo Domingo. Un tambor desafinado precediendo a la cruz de guía marcó el ritmo de los costaleros y demás penitentes. Los encargados de portar la imagen se fueron relevando en cada una de las catorce paradas que componen su Vía Crucis procesional, momentos en los que volvió a escucharse el miserere. 
Si fue un pequeño milagro salir sin lluvia a las nueve (la procesión del Cristo de la Humildad, desde San Juan de los Reyes), más aún lo fue poder acompañar a este segundo Cristo sin la amenaza de la temida lluvia, dejando estampas tan emblemáticas como el cortejo a su paso por Juan de Mariana, tal como puede apreciarse abajo.
Han pasado ya más setenta años desde que la agrupación fue creada por iniciativa de Blas Tello y Fernández de Toledo, gobernador civil de Toledo. Poco después nacieron oficialmente los estatutos. La imagen titular de esta Cofradía es una talla policromada que representa a Cristo portando la Cruz durante una de las caídas del Vía Crucis. Es anónima y debió de ser realizada entre los siglos XVII y XVIII. A su valor intrínseco une otra característica que muchos toledanos recuerdan: dos de los artistas locales más reconocidos del siglo XX, Julio Pascual y Mariano Guerrero Malagón realizaron la candelería del altar y las andas del paso. Las potencias que el Cristo lleva en la cabeza son de plata; proceden de una cubertería, fundida, que donó a la Hermandad uno de los caballeros fundadores. Según Luis Moreno Nieto, esta imagen fue donada a mediados del siglo XIX por un canónigo de la Catedral, en tiempos del pontificado del cardenal Alameda y Brea, quien concedió indulgencias por rezar ante ella. Delante de este Cristo se postró precisamente el rey Alfonso XIII cuando vino a Toledo en 1928.

El Cristo Redentor también venció a los pronósticos David Pérez
El Cristo Redentor también venció a los pronósticos - Foto: David Pérez