La Humildad desafió a un cielo encapotado

Redacción
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El gran conjunto del imaginero Darío Fernández salió de San Juan de los Reyes con los ojos puestos en el cielo. Finalmente, la lluvia no impidió que el recorrido se produjera. Hace más de una década que esta cofradía se incorporó a la Semana Santa

La Humildad desafió a un cielo encapotado - Foto: David Pérez

Los pronósticos meteorológicos eran adversos desde hacía varias horas. Un cielo gris y una creciente sensación de bochorno, que no alivió la caída del sol, no hacían presagiar un buen futuro para la primera de las dos procesiones del Miércoles Santo. La lonja del monasterio de San Juan de los Reyes, con todo, recibió el mismo número de fieles que otros años, dispuestos a contemplar una de las salidas, arrodillada, más espectaculares de la Semana Santa toledana. Apenas unos minutos después de las nueve de la noche, la junta directiva de la Cofradía-Hermandad del Santísimo Cristo de la Humildad de Toledo acordó finalmente que el gran paso, obra del imaginero sevillano Darío Fernández, saldría a la calle para la estación de penitencia. Una vez en el exterior de San Juan de los Reyes fue recibido con el himno nacional e inició la marcha, no menos dificultosa que la salida, por el inclinado tramo que sube desde la Puerta del Cambrón hasta el monasterio. Finalmente, acompañado por sus negros penitentes (con capuchón morado), iluminados con cirios de color amarillo tiniebla, el paso enfiló Reyes Católicos en dirección a la calle del Ángel. Tras remontarla se produjo la siempre emotiva llegada al convento de San Antonio y el recorrido por Santo Tomé, Trinidad, Hombre de Palo y Comercio. Desde allí se produjo el regreso, por Toledo de Ohio, Plata y Alfonso X el Sabio. Aunque los participantes miraron al cielo en todo momento, este no rompió y la procesión se celebró sin incidente alguno, pero con una sensación de pegajoso calor que se mantuvo hasta bien entrada la madrugada.
Ya más de una década. Desde su primera procesión de Semana Santa, en 2008 -es decir, desde que esta agrupación fue refundada, pues su antigüedad se remonta al siglo XVII-, la Cofradía-Hermandad del Santísimo Cristo de la Humildad de Toledo ha demostrado ser uno de los grupos religiosos más participativos de nuestra Semana Santa. En 2019, además, su cartel de la hermandad -obra de Daniel Torres Mayoral, con el rostro delCristo- ha sido uno de los más destacables de la ciudad.
Hace algo más de diez años, cuando esta cofradía se incorporó a las celebraciones de Semana Santa, la talla de cedro que representa al Cristo, algo menor del tamaño natural, comenzó saliendo sola encima de su amplio paso. Paulatinamente se fueron incorporando los sayones y el soldado romano, con lo que el conjunto de personajes quedó de esta manera completado.