Despoblados de Toledo en el Siglo XVIII

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Despoblados de Toledo en el Siglo XVIII

Para los historiadores es habitual manejar este concepto, empleado en fuentes documentales como el Catastro de Ensenada. En los años previos a la Guerra de la Independencia había en la vieja provincia de Toledo más de un centenar de ellos

Aunque su pronunciación en nuestros días sea cada vez más onerosa, la palabra «despoblado» viene utilizándose en España desde hace mucho tiempo, desde los mismos inicios de la documentación administrativa interesada en delimitar la posesión territorial (con el matiz añadido de ‘territorio que fue poblado anteriormente’). Textos como las Relaciones de Felipe II en el siglo XVI, el Catastro de Ensenada en el XVIII o el Diccionario de Madoz a mediados del XIX recogen miles de poblaciones en toda España, en su momento habitadas y plenamente productivas, que ninguno de los lectores de este periódico habrá podido conocer.
A finales del siglo XVIII, momento del Nomenclátor elaborado por el conde de Floridablanca, por fijar un momento concreto, eran despoblados pertenecientes a la antigua provincia de Toledo alrededor de un centenar de enclaves. Esta no se había constituido aún tal y como la conocemos, pues formaba parte de territorios de Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Madrid, Ávila, Cáceres, Badajoz y Soria. Algunos de estos despoblados tenían denominaciones tan reconocibles como «Benquerencia» o «Estiviel», situados, respectivamente, a este y oeste del actual término municipal de Toledo. Otros, como «Alcubilete» o «Buzarabajo», han abandonado nuestro imaginario. «Jumela» (término municipal de Menasalbas) sorprende por su antigua iglesia, que sigue desafiando al tiempo en pie, mientras que «Peromoro» (Camarena) remite a un palacio toledano de hermosa portada, antiguamente junto al Edificio Lorenzana y hoy reutilizada en la Audiencia, en la plaza del Ayuntamiento. «San Martín de la Montiña» es el nombre de otro de estos despoblados, enorme dehesa perteneciente hoy a Mazarambroz, y repartida a finales del XVIII entre casi una quincena de villas y lugares. Pueblos de gran entidad en el pasado, como Yepes (perteneciente al Partido de Ocaña, en aquel entonces), podían llegar a tener varios de estos despoblados dentro de su término municipal, como los de «Melgar», «Torre», «Bel» y «Cinco Yugos». Hoy no son los que fueron, pero esto tampoco quiere decir que su identidad se haya ido por completo.

San Martín de la Montiña. Este despoblado, también denominado «El Común», era una dehesa repartida entre la ciudad de Toledo y casi una quincena de pueblos situados en las proximidades de Mazarambroz.
Oreja. Curiosamente, a finales del siglo XVIII este enclave, con su castillo que sobrevive a duras penas, era una villa con alcalde ordinario perteneciente al Partido de Ocaña.
Las boadillas. «Boadilla» o «Bobadilla» era el nombre de varios enclaves situados en los alrededores de Illescas, como «La Boadilla de Abajo» o «La Boadilla de San Pedro», antiguos señoríos seculares cuyas tierras tenían gran interés a finales del siglo XVIII por su proximidad al CaminoReal.
San Marcos de Yegros. Los restos de su ermita se conservan en penosas condiciones. Pertenece en la actualidad al término municipal de Mora y en su parte fue propiedad del Hospital de Santiago de los Caballeros de Toledo.
Despoblados de Yepes. Municipios con la importancia histórica de Yepes (Partido de Ocaña, en el XVIII) llegaron a tener varios de estos despoblados dentro de su término. En este caso, eran los de «Melgar», «Torre», «Bel» y «Cinco Yugos».