El padrón mengua en casi la mitad de los pueblos de Toledo

Álvaro de la Paz
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La población crece un 24% en los últimos 20 años pero el padrón mengua en casi la mitad de los municipios de Toledo.

El aumento de habitantes en la comarca de La Sagra, las ciudades de Toledo y Talavera y la Mesa de Ocaña contrasta con el declive residencial de Los Montes, La Jara y La Campana

La población de la provincia creció 167.737 personas en los últimos veinte años, aunque el grueso del aumento se produjo durante la primera mitad del periodo analizado. Tras 2008, y con la irrupción de la crisis económica, el número de habitantes en vastas zonas de la geografía toledana, especialmente aquellas alejadas de las ciudades propias más importantes, Toledo y Talavera, y la zona de influencia de Madrid, menguaron a un ritmo considerable. El análisis de las dos décadas pretéritas evidencia que las zonas occidentales y meridionales de la provincia sufren los estragos de la despoblación en mayor grado que otros territorios como La Mancha o el entorno de Torrijos y la Sierra de San Vicente donde, aunque el último decenio tampoco ha sido positivo, partían de una posición más favorable.
El repunte en términos relativos supera el 24%: de los 519.654 habitantes registrados en la provincia de Toledo en 1998 a los 687.391 del último padrón del que se tienen datos completos. Este despegue poblacional viene marcado, especialmente, por el empuje de dos ámbitos concretos: las cabeceras tradicionales, Toledo y Talavera, y la corona sur de Madrid. Alrededor de estos tres puntos se concentra una población antaño más repartida. La subida de Toledo es significativa. La capital regional ha pasado de los casi 67.000 empadronados de finales del siglo a rebasar los 84.000. El dato de Talavera también es positivo. La ciudad de la cerámica ha convertido los más de 72.000 residentes de hace veinte años en los 83.000 actuales, pese a unos ejercicios pretéritos de reducción censal. Además, los pueblos próximos a las dos cabeceras experimentan un importante incremento.
La Sagra tira de la subida del censo en la provincia. Su explosión poblacional multiplica el padrón en varias de las localidades de la comarca. Los casos más llamativos son los de Seseña, Illescas, Yuncos, Yeles o Ugena. Todas estas localidades comparten características: su ubicación próxima a vías de comunicación de gran capacidad y la cercanía, fronteriza en el caso de casi todas ellas, a la Comunidad de Madrid. Además, el dinamismo económico de la zona, apoyado tanto en sus industrias tradicionales como en las nuevas ofertas aeronáuticas y logísticas favorecen la captación de habitantes. La Sagra Alta cuenta con un buen número de ejemplos de multiplicación. Seseña contaba en 1998 con poco más de 3.800 vecinos; cuatro lustros después su Ayuntamiento tiene registrados a más 24.200 habitantes. Esta ciudad, colindante con la autovía A-4, se ha multiplicado por siete en menos de una generación.
La Mesa de Ocaña y el anillo septentrional de la comarca de Torrijos reproducen un comportamiento similar al de La Sagra. Los factores de ubicación respecto a Madrid y la excelente conexión con carreteras de alta capacidad explican, en buena medida, la eclosión en el número total de moradores en varias de estas localidades limítrofes.
La Mancha también cuenta con municipios en expansión considerando el periodo comprendido entre 1998 y 2018. En esta comarca histórica destacan el caso de pequeñas ciudades como Mora, Consuegra, Madridejos, Villacañas y Quintanar de la Orden, todas en el entorno de los 10.000 habitantes y en positivo en los dos últimos decenios. Su trayectoria demográfica es, sin embargo, menos optimista desde el estallido de la crisis económica y el desempleo.
Las localidades de las comarcas de los Montes de Toledo, La Jara, la Campana de Oropesa y la Sierra de San Vicente ahondan, salvo muy escasas excepciones, en su declive.