Paraíso de barro

Sergio Miguel
-

La lluvia añade espectacularidad a un Cross de Quintanar dominado por Alessandra Aguilar y Samuel Tsegay

Paraíso de barro - Foto: Yolanda Redondo

Ni el frío ni la lluvia pueden con un Cross de Quintanar tan espectacular como en las ediciones gloriosas. El circuito del Alto Losar ofreció el barro que tanto gusta a los especialistas del campo a través y, después de una mañana algo desapacible, Alessandra Aguilar y Samuel Tsegay dibujaron en sus caras las sonrisas reservadas a los grandes triunfadores. En el apartado de toledanos, destacó en chicas las actuación de la capitalina Irene Sánchez-Escribano, sexta, mientras que también estuvieron a un nivel formidable Iván Galán, quinto, y Jesús Antonio Núñez, tercero.
Sin duda, el mal tiempo marcó el devenir de la prueba en Quintanar de la Orden, que puede presumir de tener un gran circuito de cross cuando la mañana es seca y cuando el agua hace acto de presencia. Ayer llovió, lo que no hizo sino añadir un punto más de espectacularidad a un trazado en el que los atletas disfrutan y sufren a partes iguales. En este edición tocó más de lo segundo, dado que en algunas zonas el terreno se mostró algo blando y con charcos, aunque lo suficientemente ‘navegables’ como para que la prueba no perdiese ritmo.
Muy al contrario, se corrió a una velocidad notable. En especial, en la categoría femenina las chicas salieron muy rápido, imponiendo su ley en la cabeza Alessandra Aguilar (Clínica Dental Seoane Pampín) y Sonia Bejarano (Bajarani Run). Las dos marcaron un fuerte ritmo desde la primera vuelta, con Aicha Bani (Ruizca Rebeca) y Rehima Jewar Serro (AD Marathon) aguantando su zancada.

- Foto: Yolanda Redondo
Por detrás, pero muy cerca, un pequeño grupo fue marcando su propio paso para no ceder antes de tiempo, con las chicas del Seoane Pampín entre las que se encontraba la toledana Irene Sánchez-Escribano, acompañada por Sonia Plaza y Marta Pérez.
Fue mediada la carrera cuando Alessandra Aguilar decidió que era el momento idóneo para cambiar la dinámica de la prueba. La maratoniana, que llegaba tras ganar en la Espada Toledana y en el Cross de Aranda, puso rumbo a su tercer triunfo consecutivo con un cambio que descolgó rápidamente a las dos extranjeras y que Sonia Bejarano apenas pudo seguir con la mirada.
Por detrás, las buenas sensaciones parecían llamar a la puerta de Irene Sánchez-Escribano, quien acabó quedándose en solitario pero en una meritoria sexta posición que le iba a tocar defender con uñas y dientes de sus rivales en la última parte de la carrera.
- Foto: Yolanda Redondo
En la meta, no hubo espacio para la sorpresa y Aguilar levantó los brazos con una ventaja notable sobre Bejarano, mientras que el duelo por el tercer puesto en el cajón cayó del lado de Bani. Tras Jewar Serro y Marta Pérez, Irene Sánchez-Escribano cruzó la llegada en una formidable sexta posición que viene a revelar el buen estado de forma que está adquiriendo en las últimas semanas.
Terminada la competición, Aguilar reconoció que le hacía «mucha ilusión volver a este cross, porque la última vez que vine a Quintanar lo gané». No fue diferente en esta edición, aunque indicó que para ello hubo que «correr muy rápido, aunque el circuito estaba bastante difícil».
Sánchez-Escribano, por su parte, se mostró muy satisfecha con el resultado logrado en una prueba en la que notó, principalmente, «la sensación de frío que nada tiene que ver con la de la temporada anterior, en la que hizo un día buenísimo». Con todo, su rendimiento fue «de menos a más» hasta una sexta plaza que tiene un gran valor.

Prueba masculina. El plato fuerte de la jornada se reservó para el final, con la disputa de la carrera sénior masculina, en la que se cumplió el pronóstico del dominio africano. No en vano, Samuel Tsegay no quiso dejar ningún cabo suelto y dio una auténtica exhibición en el barrizal del Alto Losar.
Desde los primeros metros, el eritreo tomó la delantera y prácticamente dejó atrás al resto de competidores, donde su compatriota Girma Asmedirmitke luchó por no perder su referencia demasiado pronto. En un segundo grupo, los ‘bikilas’ toledanos Iván Galán y Jesús Antonio Núñez comandaron a una serie de atletas entre los que se iban a jugar la segunda plaza del cajón.
El guión se cumplió tal y como estaba previsto y, mientras Tsegay ampliaba su renta de forma contundente, Asmedirmitke consolidó su segunda plaza y el grupo perseguidor se fue fraccionando. El más fuerte de la pelea fue Núñez, que acabó obteniendo como recompensa un podio del que estuvieron cerca sus compañeros de viaje en las primeras vueltas.
Sin embargo, una de las peleas más bonitas que se vivieron fue la que mantuvo el argeseño Iván Galán con Ismael Quiñones (CA Membrilla). Después de un pulso en el que se alternaron las posiciones, el toledano del Bikila acabó batiéndole en unos últimos quinientos metros que deben servirle como motivación y confirmación de que su preparación está yendo por el buen camino.
De hecho, Galán reconoció al finalizar que «he sufrido un montón a partir de la segunda vuelta, porque las piernas no me respondían bien y me ha tocado remar». Sin embargo, admitió que «hacía tiempo que no participaba en un cross con barro y me ha gustado». Sobre todo, porque le llena de moral «el final, donde he ganado una posición». Buen síntoma para un argeseño que, como la prueba quintanareña, va hacia arriba.