Madres y padres, iguales en derechos

Javier Villahizán (SPC)
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Madres y padres iguales en derechos

Muchos progenitores pueden disfrutar ya de un permiso de paternidad de ocho semanas, un proyecto que prevé alcanzar los cuatro meses en 2021

Carlos no se lo cree aún, pero lo cierto es que el permiso de paternidad de ocho semanas que podrá disfrutar cuando nazca Hugo ya es una realidad desde ayer. Quién le iba a decir a este padre de familia que hace poco más de dos años, cuando nació su primogénita a finales de 2016, María, esa misma baja paternal que entonces era de dos semanas se iba a multiplicar por cuatro.  
Carlos podrá así compaginar junto a su mujer, que disfrutará de 16 semanas de licencia, los cuidados del bebé, además de conciliar y apoyar en las labores domésticas.
Este avance en igualdad de derechos supone una de las medidas más esperadas en esta materia en España desde hace más de una década, aunque por diversos motivos, ya sean presupuestarios o políticos, no pudieron ponerse en marcha, a pesar del intento de los Gobiernos precedentes, ya fuesen socialistas o populares. 
Ahora, un real decreto ley prevé una hoja de ruta que acabe igualando el permiso de paternidad con el de maternidad en 2021. La intención es que esa prestación llegue a las 12 semanas el próximo año y a las 16 dentro de dos años. 
El salto cuantitativo y cualitativo es tan grande que, de cumplirse la hoja de ruta trazada, España se situaría a la cabeza de Europa en la prestación de este derecho, igualando así a hombres y a mujeres, y poniéndose al mismo nivel que Estados como Suecia e Islandia, que cuentan desde hace décadas con avanzadas políticas de igualdad. 
Las razones esgrimidas por los expertos para avanzar hacia la igualdad efectiva en las bajas de padres y madres es la de favorecer la conciliación familiar entre los cónyuges y facilitar la incorporación de la mujer y madre a la vida laboral, de tal forma que la maternidad no sea considerada un obstáculo para lograr un nuevo puesto de trabajo, mantener la ocupación que se tenía o ascender en la carrera profesional.
Las críticas. Sin embargo, la oportunidad y las formas a la hora de aplicar esta medida social reclamada por todos no ha sido la más óptima. La iniciativa ha sido aprobada mediante un decreto ley, sin debate y sin posibilidad de incorporar enmiendas, a las puertas de unas nuevas elecciones generales, el próximo 28 de abril, y sin respaldo presupuestario. 
Tanto partidos políticos -Partido Popular y Ciudadanos- como organizaciones por la igualdad estiman que estas nuevas bajas iguales e intransferibles duplicarán de golpe el gasto del Estado. No en vano, el proyecto de Presupuestos para 2019 que fue tumbado en el Congreso preveía más de 300 millones de euros para ampliar este año la baja a ocho semanas. 
Y el coste total de la prestación  ascendería en 2021 a 610 millones, un abono que correría a cargo, según el Gobierno, de la Seguridad Social.
A la reprobación de algunos de los partidos de la oposición se une la de organizaciones igualitarias que estiman que la actual norma posee ciertas trampas, como el hecho de no tener en cuenta una posible ampliación de la baja de maternidad, que se quedaría estancada en las 16 semanas.
Además, casi ninguno de los países de la OCDE, aquellos Estados  que son los más desarrollados del mundo, igualan las dos licencias. Lo habitual en este contexto es ofrecer una mayor cobertura a la madre, permitir repartir semanas extra entre los cónyuges, y rebajar la remuneración una vez superado cierto tiempo.
Un salto cualitativo. La historia del permiso de paternidad es corta y reciente. La realidad social de la España del siglo XXI y de la última década dista mucho del país de nuestros padres y abuelos. Así, según el Observatorio Social de ‘la Caixa’ las madres trabajadoras con hijos menores de tres años han pasado en los últimos 15 años del 45 al 63 por ciento. 
Ante estas nuevas demandas de la sociedad, los poderes públicos desarrollan distintas iniciativas con dos objetivos: promover una conciliación adecuada y lograr la igualdad de hombres y mujeres en el cuidado de los niños.
En sus orígenes, los permisos para el cuidado de los hijos se suscribían únicamente a las madres, y tenían el fin de facilitar la recuperación física tras el parto, así como preservar la salud del recién nacido. Con el tiempo, y con el objetivo de eliminar la discriminación entre los progenitores y fomentar una mayor implicación del padre en las tareas del cuidado del menor, este derecho se ha extendido a los hombres. 
En España, la ampliación de estas medidas parentales hacia los hombres se ha desarrollado de manera gradual y ya entrado el siglo XXI. 
Al igual que Carlos, serán muchos los padres que podrán disfrutar de sus hijos de una forma más igualitaria y conciliadora.