San Felipe Neri será revisado antes de abrise

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San Felipe Neri será revisado antes de abrise - Foto: VÁ­ctor Ballesteros

El Consorcio, encargado de su gestión, va a comenzar a trabajar en el espacio a través de sendos proyectos de intervención tanto en la zona de cubiertas y fachada como en la futura parte expositiva


El Oratorio San Felipe Neri de Toledo va a ser gestionado durante los próximos cuatro años -prorrogables a otros cuatro- por el Consorcio una vez se rubricó el acuerdo con la Consejería de Educación, Cultura y Deportes, propietaria de este Bien de Interés Cultural que actualmente está cerrado tras ser, durante un tiempo, espacio expositivo de la Asociación Tolmo.
Por ello, y con la intención de valorar el estado integral del inmueble que, casualmente, pocos días después de la citada firma de cesión registró pequeños desprendimientos en su fachada, desde el Consorcio se ha comenzado a buscar a la persona adecuada para la redacción de un proyecto de actuación que recoja todas las necesidades del edificio.
De hecho, Manuel Santolaya apuntó que, antes de iniciar el programa pensado para San Felipe Neri, es necesario «dar solución a la zona exterior» de la que se ha desprendido parte del revoco y que comprenderá, además, la valoración del estado de la cubierta. Junto a esta revisión, se atenderá al interior del inmueble tanto en el espacio planteado como contenedor expositivo como en la zona subterránea que alberga un conjunto de estructuras romanas vinculadas, claro está, al complejo termal de Amador de los Ríos.
Así, y para ofrecer «soluciones» a las posibles carencias del inmueble, desde la entidad ya se confirmó que el Oratorio de San Felipe Neri pasará a formar parte del proyecto global de difusión que el Consorcio desarrolla desde el año 2004 que, denominado  ‘Rutas  de  Patrimonio  Desconocido’, y que apuesta por abrir a los ciudadanos inmuebles rehabilitados a través de recorridos guiados y gratuitos.
Sobre esta localización arqueológica, Juan Manuel Rojas fue el encargado de los trabajos que, en abril de 2008, se centraron en la limpieza y excavación de la segunda bóveda, donde se encontraron, además de abundantes restos óseos, muros romanos de gran envergadura, una conducción de agua y fragmentos cerámicos datados en el siglo I. De hecho, en el espacio se identificó «un canal que realiza un quiebro y que estaría destinado a recoger las aguas residuales de los baños» y se documentó «un muro de argamasa, más de tres metros de altura, que conservaba el revestimiento de una placa de mármol».
Conjunto al que se unen unos «escalones por los que  se accedería a una especie de bañera, a modo de ábside, impermeabilizados y también revestidos con placas de mármol». Todo ello, apreció el arqueólogo, denota que en el lugar se ubicó «una bañera que, por las características de la sala -ya que no han hallado debajo restos de ningún hipocausto-, pertenecería al frigidarium o sala fría».
Esta estructura está «claramente vinculada», según Juan Manuel Rojas, «al  complejo termal ubicado en esta zona de la ciudad» del que se conservan importantes restos en Amador de los Ríos, Nuncio Viejo, y en los sótanos de Hacienda. Espacios, por cierto, integrados por el Consorcio en sus rutas patrimoniales y que, en el caso de lo conservado en Amador de los Ríos, recientemente ha sido intervenido y revalorado.
Ahora, y gracias a este acuerdo de gestión, los restos existentes en San Felipe Neri podrán ser integrados en las rutas patrimoniales tras haber permanecido el espacio en una suerte de desamparo administrativo. Eso a pesar de que el Ejecutivo regional invirtió en este espacio, presentado oficialmente en febrero de 2012, cerca de 400.000 euros destinados a los trabajos arqueológicos, la adecuación del Oratorio, y la restauración de los restos de pinturas murales aparecidas durante la fase de picado de los revocos y encalados superficiales de los paramentos.