Cócteles fascistas en la plaza de Barrio Rey

Adolfo de Mingo / Toledo
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Cócteles fascistas en la plaza de Barrio Rey

En este espacio estuvo a finales del año 1937 el Bar-Restaurant Italia. Su propietario, Gaetano Belsito, anunciaba el establecimiento publicando su carta de cócteles ('Águila', 'Yugo', 'J.O.N.S.'...) entre las páginas del periódico Imperio

En el año 1937 abrió sus puertas en la plaza de Barrio Rey, a escasos metros de las ruinas del Alcázar, uno de los establecimientos más particulares y efímeros de Toledo. El Bar-Restaurant Italia fue probablemente el primer restaurante italiano de la ciudad y también una de sus coctelerías más tempranas, a excepción de las cartas de combinados que, tímidamente, asomaban antes de la Guerra Civil por encima de nuestras barras más internacionales, como la del Hotel Castilla. En comparación con este guiño cosmopolita, en pleno Toledo de correaje militar y camisa azul mahón, las páginas del periódico Imperio anunciaban cazalla talaverana Borrajo de 52 grados (a 45 pesetas la arroba),  Fino Tradicionalista, Coñac Centurión y eslóganes que dejaban escaso lugar a dudas sobre el nuevo contexto de la ciudad, como «Después del café, Coñac Requeté».
Es muy poco lo que conocemos de este local. Es posible que naciera como consecuencia del interés municipal en reavivar la actividad comercial y turística en tiempo de guerra, campaña que también fue recogida por Imperio, periódico de ideología nacionalsocialista y afín al ideario de Falange. Sabemos que ocupaba los números 2, 4 y 6 de la plaza de Barrio Rey y que ofrecía a sus clientes «especialidad española e italiana», con «servicio esmerado» y «cócteles selectos». Era su barman o propietario Gaetano Belsito, de quien tampoco sabemos. Acaso un militar o miembro de alguna delegación procedente del país vecino, como quienes acompañaron al conde Galeazzo Ciano, embajador y yerno de Mussolini, durante su conocida visita a Toledo en 1939.
Era en la publicidad elegida para darse a conocer donde radicaba la originalidad del ‘Italia’, pues a lo largo de dos meses, entre el 5 de noviembre de 1937 y el 2 de enero de 1938, promocionó su carta de cócteles mediante recetas dirigidas a los lectores del periódico. Los primeros anuncios, numerados del uno al diez, se limitaban a recoger los ingredientes. Más adelante, sin embargo, los combinados comenzaron a aparecer con nombres personalizados, algunos de ellos abiertamente fascistas, como «Flechas», «Yugo» y «J.O.[N.]S.», además de «Legionario», «Águila», «Antitanque» o «K.D.T.», es decir, Cadete. Gaetano Belsito bautizó también algunos de sus cócteles con resonancias italianas, como «Makallé», el enclave etíope donde las tropas de Mussolini batieron al negus Haile Selassie, o «Novara», ciudad piamontesa en la que precisamente algunos años después, con la entrada de los partisanos el 25 de abril de 1945, se produciría la caída de la Italia fascista. La receta, en este caso, consistía en hielo picado, dos tercios de whisky, tercio de Amer picon y nuez moscada.
Los cócteles del Bar-Restaurant Italia, algunos de cuyos anuncios recopilamos en estas páginas, tenían como base casi invariable el whisky o la ginebra, aunque con algunas excepciones, como el ron, el coñac o la sidra. En 1937 ya existían las bebidas carbonatadas, aunque su empleo no estaba generalizado en coctelería. Las mezclas, servidas en este caso con «hielo picado» o «hielo en pedacitos», sin especificar el tipo de vaso, eran combinados muy contundentes, preparados en proporciones de medias copas, tercios o cuartos de copa con otras bebidas alcohólicas de menor graduación y mayor aroma, como el omnipresente vermouth. Los orígenes italianos de Gaetano Belsito pueden apreciarse en la gran cantidad de amari o bíters italianos, como el campari o el Amer picon, pasando por el cointreau, el bénédictine, el kummel o el curaçao, entre otros digestivos europeos. Junto a ellos, la castiza quina, aún ampliamente consumida como amargo aperitivo en España. Estas recetas mencionan también anisados de tan larga tradición como Marie Brizard o Anís del Mono, marcas comerciales que, junto con el «Rhum Negrita», existían ya en el año 1937.
Los cócteles de la plaza de Barrio Rey contaban también entre sus ingredientes con una amplia variedad de vinos dulces, desde el jerez hasta el málaga, pasando por el oporto, el madeira y el moscatel. El manzanilla y el rioja blanco también se mencionan, lo mismo que el marrasquino. Por el contrario, apenas hay en las recetas presencia de cremas, como las de menta o cacao. Los cócteles solían incluir yema o clara de huevo, azúcar molido, canela, cerezas en aguardiente, granos de pimienta y clavo, según la variedad. Así mismo, son habituales las referencias a «jarabes», como los de fresa, naranja, limón, grosella, piña y rosa.
El Bar-Restaurant Italia se mantuvo en prensa hasta comienzos de 1938. Posteriormente, como si se tratase de un cosmopolita espejismo, sus publicidades desaparecieron para siempre de las páginas de Imperio, donde fueron sustituidas por convencionales anuncios de la aseguradora La Unión y el Fénix. Ignoramos por completo si el local pudo ser visitado por el conde Ciano a mediados de julio de 1939. Sí es posible que lo conocieran los representantes de las Juventudes Hitlerianas que viajeron a Toledo en el otoño de 1937.
Paradójicamente, en las mismas fechas en que Gaetano Belsito preparaba sus cócteles de campari, el Ministerio de Cultura Popular y la Accademia dei Lincei intentaban promover en la Italia fascista una depuración idiomática que pasaba por el abandono de expresiones extranjeras como «cocktail», «gin» o «cognac», proponiendo la sustitución de estas palabras por términos tradicionales en aquel país, como «arlecchino», «gineprella» o «ratafià».