Universidad, AVE o escaleras mecánicas, avances de Toledo

J. Monroy
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Universidad, Ave o escaleras mecánicas, avances de Toledo - Foto: David Pérez

Los exalcaldes Juan Ignacio de Mesa, Joaquín Sánchez Garrido y Agustín Conde miran con perspectiva los grandes avances de la ciudad tras su salida del Ayuntamiento

Hace cuarenta años que llegó la democracia a Toledo. En aquel 1979, ganaba la alcaldía Juan Ignacio de Mesa, un abogado y empresario, fundador de Fedeto, que pertenecía a la UCD de Adolfo Suárez. Desde entonces, como él mismo reconoce, han cambiado mucho las cosas en la ciudad, en parte por la ola que la arrastra desde España y Europa, en parte también por el quehacer de sus gentes.
Tras De Mesa, han gobernado en Toledo alcaldes socialistas, como Joaquín Sánchez Garrido (en dos etapas), Emiliano García-Page y Milagros Tolón; y los ‘populares’ José Manuel Molina (también en dos etapas) y Agustín Conde. Cada uno de ellos, destaca los logros posteriores desde el ángulo de lo que faltaba en su época. Así, si De Mesa hace referencia a la Universidad, remontes mecánicos o actuaciones en el Polígono; Sánchez Garrido habla de Consorcio, alta velocidad y pequeños detalles estéticos; y Conde destaca los logros de su sucesor Molina, como la llegada del AVE, demolición del Palacio del Automóvil y, sobre todo, la llegada del Palacio de Congresos.
Juan Ignacio de Mesa. Ha llovido mucho, desde que en 1983 Juan Ignacio de Mesa dejara la Alcaldía de la ciudad. En ese tiempo, Toledo ha evolucionado muchísimo, «si no, creo que lo que tendríamos que hacer los vecinos de Toledo es cambiarnos a otra ciudad», ironiza. Todo, por lo tanto, ha cambiado a mejor, porque la ciudad ha evolucionado, la sociedad española, integrada en Europa, ha ido a mejor, y todo eso ha repercutido en una mejora muy importante de las ciudades españolas, «algo de lo que nos podemos enorgullecer».
De Mesa destaca un único punto negro hoy en día en Toledo, que por las circunstancias de estos cambios, se ha desarrollado un modelo de ciudad que ha producido el abandono del Casco histórico y un problema muy importante en el futuro de determinados edificios y elementos que se están vaciando. Salvo esto, y el Tajo «que sigue siendo depredado, expoliado y abandonado, lo que ha provocado la muerte de nuestro río», «por lo demás, todo va a mejor».
En estos casi cuarenta años, son muchas las cosas que se han hecho. De Mesa recuerda que han aumentado los espacios verdes y los centros sociales; ha llegado la Universidad a Toledo; se ha producido una mejora de infraestructuras y de equipamientos importantes, en definitiva, «ha habido un cambio muy importante de la ciudad».
Los remontes mecánicos, destaca el exalcalde de UCD, «han demostrado que el Casco puede estar peatonalizado sin ningún problema en el momento en el que se hubiera puesto acorde con una serie de elementos restrictivos para el tráfico rodado, salvo para residentes, dentro de la ciudad». También se acuerda de la mejora de infraestructuras en el barrio del Polígono. En definitiva, «en tantos años, son muchas las cosas que se han hecho, gracias a dios, y a los impuestos de los ciudadanos».
Sánchez garrido. Joaquín Sánchez Garrido gobernó la ciudad en dos legislaturas no consecutivas, entre 1983 y 1987 primero, y posteriormente entre 1991 y 1995. El exalcalde apunta como logros posteriores a sus dos mandatos la llegada de la alta velocidad ferroviaria a la ciudad, conectada por una línea de AVE con Madrid desde 2005. La puesta en funcionamiento de este servicio, que aprovechó buena parte del trazado entre la capital de España y Sevilla, representa uno de los grandes hitos contemporáneos de Toledo.
Quien gobernó bajo las siglas del PSOE, señala también la creación definitiva «de algo que se venía gestando desde hacía tiempo», como fue el Consorcio de Toledo (constituido en octubre de 2000), una infraestructura inmaterial que ha favorecido el desarrollo de la ciudad y la conservación de su rico patrimonio.
Otro de los puntos en los que el segundo alcalde desde la restauración democrática observa una mejora evidente es en «las pequeñas cosas, la ornamentación, el embellecimiento de zonas sin apenas belleza que se han convertido en espacios bonitos». Esta mejora de la calidad de la ciudad es evidente tanto para sus residentes como para los millones de visitantes que disfrutan del renovado corazón de Toledo. La mejoría de la iluminación o el abastecimiento de agua son dos de sus ejemplos más palpables. Entre los retos actuales por afrontar, Sánchez Garrido señala «el tema tecnológico y la investigación» y recuerda que la gestión de una urbe «es siempre un proyecto inacabado» y en permanente transformación.
«La ciudad ha seguido mejorando sensiblemente», proclama el antiguo regidor. De su época rescata las circunvalaciones y la mejora en el entorno del río. Para el futuro «no da consejos ni sugerencias», pero ruega al próximo Gobierno municipal que haga lo posible para seguir mejorando los servicios públicos y elabore un nuevo POM. La aprobación de una normativa reguladora del espacio en Toledo demanda rapidez y consenso. «Ofrecería mayores posibilidades en todos los ámbitos», cuenta el que fuera regidor en los ochenta y noventa, señalándolo como solución residencial, industrial y patrimonial.
Agustín Conde. Hace casi veinte años que el ‘popular’ Agustín Conde saliera del Ayuntamiento. Dos décadas de las que destaca las obras que desarrolló su sucesor, José Manuel Molina, algunas de ellas continuidad de la semilla que él mismo plantara, y los doce años de vacío socialista en cuanto a grandes proyectos de ciudad.
«Cuando yo dejé la Alcaldía, había una serie de proyectos en marcha, algunos pendientes en mayor o menor grado de ejecución, como el asunto del aparcamiento del Miradero y el Palacio de Congresos, que estaba en una fase muy embrionaria, y José Manuel Molina desarrolló brillantemente», apunta Conde. Además de estos, también pudo observar que en los años de José Manuel Molina se desarrolló una serie de proyectos distintos.
Sin embargo, «lamentablemente, después de que los alcaldes del PP dejásemos de gobernar la ciudad, no ha vuelto a haber ni un solo proyecto de importancia en Toledo». Bueno, sí, uno, el proyecto de Quixote CREA, que «hoy es un esqueleto de hormigón, sin terminar, y absolutamente parado».
En estos veinte años, Agustín Conde destaca, sobre todo, la ejecución del Palacio de Congresos del Miradero. De igual forma, se acuerda, entre las obras del Ayuntamiento, de otro proyecto como el parque del Crucero y el Centro de Recepción de Turistas, aquella actuación en la entrada de la ciudad que supuso la demolición del Palacio del Automóvil.
Fuera ya del ámbito estrictamente municipal, Conde quiere destacar la importancia de la llegada del AVE a Toledo. Finalmente, en cuanto a aportaciones privadas a la ciudad, el exalcalde ‘popular’ destaca la apertura de los dos centros comerciales (Luz del Tajo y La Abadía), que han dado actividad a Toledo.
«Y hasta ahí puedo leer», concluye Conde, «porque ni la célebre Coca-Cola, que iba a venir a Toledo, ni El Corte Inglés, que iba a venir a Toledo, ni ninguna obra parecida a las que se hicieron en mi época, como la rehabilitación de San Marcos, las escaleras mecánicas, la Universidad en la Fábrica de Armas o el parque de la ronda de Buenavista; no se ha vuelto a hacer nada de esa entidad».