El pacto que detuvo al comunismo en Europa occidental

Á. de la Paz
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El pacto que detuvo al comunismo en Europa occidental - Foto: VÁ­ctor Ballesteros

María Martínez Carmena, profesora de Derecho Internacional de la UCLM, recoge en 'La creación de la Alianza Atlántica en el marco de la política de contención' la génesis de la OTAN y su razón de ser

La OTAN celebrará siete décadas de vigencia en abril. La Alianza Atlántica, alumbrada cuatro años después del final de la Segunda Guerra Mundial, surgió como muro frente a la expansión del comunismo soviético. Marcada desde su origen por el peso de Estados Unidos, la organización se implantó en la Europa occidental con un fin defensivo. España, inmersa en su propia posguerra y bajo el régimen franquista, no se incorporó en el momento de la fundación. Con la llegada de la democracia, y bajo el efímero Gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo, se firmó el ingreso, ratificado por referéndum cuatro años después.
La profesora de Derecho Internacional Público de la UCLM, María Martínez Carmena, presentó en San Pedro Mártir La creación de la Alianza Atlántica en el marco de la política de contención, un ensayo que aborda el clima político global y las circunstancias jurídicas y geoestratégicas que rodearon el nacimiento del primer gran club transnacional para la defensa de América del Norte y la orilla atlántica europea. El libro alude a la necesidad de «frenar al comunismo y la amenaza que suponía para las democracias occidentales», como punto de partida de una iniciativa liderada por el presidente estadounidense Harry S. Truman.
«En una tesitura muy difícil y comprometida, acordaron unir fuerzas bajo la hegemonía de Estados Unidos», explicó la autora. El avance del comunismo en Centroeuropa preocupaba en Washington. El poder militar soviético necesitaba de la persuasión que surgiría tras la unidad de acción que rubricaron las naciones liberales y democráticas.
El ensayo «trata de los movimientos diplomáticos que hubo en aquella época, de cómo se decidió llevar a cabo la política de contención y también de las vicisitudes jurídicas que hubo al respecto», detalló Martínez Carmena. La gestación de la OTAN resultó «muy novedosa», dado el poco tiempo que había transcurrido desde la rúbrica de Carta de las Naciones Unidas, en 1945, y el nombramiento de cinco estado con derecho de veto en el Consejo de Seguridad. «La OTAN rompió aquel esquema: era una forma fragmentada de gestión del poder».
La Alianza se fundamentó el artículo 51 de la Carta de la ONU, que reconoce el derecho de «defensa individual o colectiva». El nuevo orden mundial que se había instaurado tras la gran contienda mundial se quebrantó en pocos años.
Martínez Carmena aludió a la «injusticia que supuso en aquel momento no incluir a España» dentro de la organización. «España estaba bajo un régimen dictatorial, pero en 1953 Franco y Eisenhower [presidente de Estados Unidos] firmaron un acuerdo por el que se utilizaba España según el libre albedrío de Estados Unidos». Aquel pacto, «muy descompensado», supuso la instalación de bases militares en España, «que no ganó seguridad», a cambio de beneficios económicos y un cierto reconocimiento internacional para el régimen.
«Es una organización de éxito, ha tenido luces y sombras, pero 70 años no se cumplen todos los días», proclamó la autora. En el horizonte de la OTAN se dibujan las tentaciones aislacionistas de la administración Trump y la voluntad de la Unión Europea de dotarse de una defensa propia. «Pero el principal eslabón defensivo con Estados Unidos pervive y es muy importante para Europa».
La misión actual de la OTAN, ya sin la Unión Soviética en frente, surge de la gestión de «aquellas crisis donde se vulneran de forma muy clara los derechos humanos».