Los Carpetanos están en fase de desarrollo

J. M. Loeches
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A falta de tener las sillas adecuadas, como otros equipos de toda España, el nuevo equipo toledano de rugby en silla de ruedas está esperan a que se inicie la competición

Los Carpetanos están en fase de desarrollo - Foto: David Pérez

El Club Carpetanos Quad Rugby todavía está en fase de desarrollo. Es verdad que está dando sus primeros pasos pero lo cierto es que el plantel está formado y son muchos los entrenamientos que llevan ya a las costillas. Sin embargo, todavía falta un paso, pequeño pero costoso, para ver al nuevo conjunto toledano de rugby en silla de ruedas en plena competición.
Así lo reconoce su entrenadora, Miriam Salas, que se hizo cargo de un conjunto que agradece al Hospital Nacional de Parapléjicos la cesión de sus instalaciones para poder ejercitarse. Lo hacen en la pista con la ilusión de que pronto salga adelante la Liga Nacional. Y es que, les faltan las sillas de competición, «que son muy caras, así que vamos poco a poco». El resto de formaciones están en una situación parecida, «aunque ya están equipados, pero todos esperamos que empiece pronto».
El rugby en silla de ruedas es una modalidad que se creó en 1996 y que se incluyó en el programa paralímpico ya en Sidney 2000. En ella participan personas con grandes afectaciones en los cuatro miembros, aunque para que sean incluidos deben tener como mínimo tres miembros afectados, por lo que entran la tetraplejia y la tetraparesia. Salas explica que existen muchas semejanzas con el rugby convencional, como los placajes, «que se realizan desde el eje de la rueda grande hacia adelante».

Los Carpetanos están en fase de desarrollo
Los Carpetanos están en fase de desarrollo - Foto: David Pérez
La entrenadora añade que todo está reglado, aunque los pases sí que son diferentes, «ya que se puede pasar en cualquier dirección». Asimismo, el balón no es ovalado sino que se utiliza el esférico de voleibol «para un mejor agarre», añade Miriam Salas, que desvela que se ha conseguido que el ensayo equivalente tenga esa denominación: «Hay una zona diferente, pero también se consigue si pasan dos de las cuatro ruedas, eso sí, con el balón controlado, no puede estar en el aire».
Desde su punto de vista, «parece increíble que personas con grandes afectaciones tengan la oportunidad de practicar este deporte». Otra de las diferencias es que no hay melés ni pateo y el saque de banda se permite con una distancia para que la silla vuelva a la pista.
Desde su propia experiencia personal, Salas percibe que «a las personas con grandes afectaciones se les destaca mucho lo que no pueden hacer», y en este sentido cree que esta modalidad, «puede mejorar no sólo el rendimiento deportivo sino el de la vida diaria». Por ejemplo, alguien que no tenga movimiento en los brazos, «sí que puede placar con una silla especial y entender que su papel es fundamental, porque si no, sólo veríamos sillas avanzando y ensayos. Por tanto, considera que este tipo de deportes sirven no sólo para incluir sino «para normalizar» porque «lo diferente no tiene por qué provocar miedo ni rechazo; es importante normalizar por la calle una silla o una prótesis».
Los equipos de rugby en silla de ruedas admiten una convocatoria de doce jugadores, aunque en pista sólo pueda haber cuatro y que sumen 8 puntos. Es la única modalidad paralímpica mixta, por lo que participan mujeres (en su caso se admiten hasta 8,5 puntos). En la actualidad, los Carpetanos tiene ocho integrantes, entre ellos Román David, el exguardia civil agredido en el atraco a un supermercado en Yuncos en 2013.