La ayuda espera en la frontera

SPC
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La ayuda espera en la frontera - Foto: LUISA GONZALEZ

Maduro insiste en bloquear la entrada de camiones con alimentos y medicinas desde Colombia al considerar que la crisis humanitaria es una simple excusa para iniciar una intervención militar

Ya lo avisó el presidente del Gobierno venezolano, Nicolás Maduro: toda intervención internacional en el país, incluyendo la humanitaria, constituye una injerencia inadmisible. Y, en vistas de que, según aseguró ayer,«la crisis humanitaria es una farsa», no hay motivo para dejar que los camiones con alimentos y medicinas que aguardan en la frontera con Colombia traspasen los límites territoriales.
El primer cargamento de ayuda humanitaria internacional llegó a  mediodía, según informó la embajada de EEUU en Bogotá, a la ciudad de Cúcuta. Desde allí, se espera que atraviese el puente de Tienditas, por donde acceda a suelo venezolano. Sin embargo, el Ejército puso el pasado miércoles en mitad del puente la cisterna naranja de un camión y dos contenedores azules, así como unas mallas metálicas, que impiden el paso.
«¿Para qué endilgarnos una crisis humanitaria fabricada a nivel mediático? Para justificar una ‘intervención humanitaria’, entre comillas», insistió Maduro, firme en su objetivo de no dejar entrar esos vehículos del exterior, convencido de que pueden llevar detrás una acción militar. 
De hecho, ya está prevenido ante una posible actuación armada por parte de Estados Unidos, al que avisó de que se enfrentaría «a un nuevo Vietnam», y subrayó que los militares «y milicianos» están entrenados y armados para defender «la patria».
«Donald Trump está obsesionado con Venezuela», lamentó el líder bolivariano, que agregó que la Casa Blanca está «entrando en una fase de mucha desesperación y se va haciendo cada vez más peligroso». 
Mientras tanto, la Unión Europea y América Latina tratan de encontrar una salida «pacífica y democrática» en la nación caribeña, según subrayó la responsable de la Política Exterior de la UE, Federica Mogherini, que instó a los países de Sudamérica y a los del Viejo Continente a llegar a un «entendimiento común» sobre «las condiciones mínimas» para poder poner en marcha «un proceso de transición política» que lleve a «elecciones anticipadas» en Venezuela, donde el autoproclamado presidente, Juan Guaidó, invitó al Papa Francisco a «colaborar» para que puedan celebrarse unos comicios «verdaderamente libres».