Muere en Carpio tras intentar apagar un fuego en su granja

J.M.
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El alcalde, trasladado al Hospital tras resultar intoxicado por el humo, y el teniente de alcalde entraron en la nave, pero no pudieron rescatar a la víctima

Muere en Carpio tras intentar apagar un fuego en su granja - Foto: David Pérez

Antonio Baltasar, de 54 años, oyó ayer unas explosiones y vio desde su casa pasada la medianoche cómo ardía la granja de su propiedad que había recibido apenas seis horas antes la última remesa de pollos. Salió junto con su esposa para remediar lo irreparable y falleció en un laberinto de fuego y humo que lo tumbó en el interior de la explotación agrícola. Poco después, el alcalde y el teniente de alcalde de El Carpio de Tajo llegaron para socorrer a su vecino y amigo, pero la audacia y el atrevimiento fueron en vano. El regidor, Germán Jiménez, hubo de ser trasladado al Hospital Virgen de la Salud de Toledo a causa de la intoxicación. Mientras, la esposa de la víctima mortal, también de 54 años, era atendida por Protección Civil con una crisis de ansiedad.
Antonio, vecino de El Carpio de Tajo de toda la vida, manejaba el negocio de la granja de pollos y uno cercano de material de construcción. Lo definen como un hombre entrañable muy conocido en el pueblo. A apenas 100 metros de la CM-4000 que comunica Toledo y Talavera y en la avenida de Valdecarriches, dirigía una explotación de pollos, cada tanda la mantenía durante unos dos meses en la granja. La nueva había llegado a las seis de la tarde del martes, y hacia las 00,50 horas del miércoles, se originaba un fuego que expelió mucho humo. El teniente de alcalde, Isidoro Gallardo, atribuye la causa a la estufa que funcionaba para dar calor a los animales.
Su opinión es ponderable porque llegó pocos minutos después del origen del incendio y entró en la nave junto con el alcalde. Isidoro llevaba un extintor con el que sofocó las llamas en medio de un humo que hacía imposible localizar a Antonio. El alcalde llevaba como protección una mascarilla, pero el humo se volvió imparable. Los bomberos lograron después hallar el cadáver de Antonio, cuyo cuerpo fue velado ya por la mañana en el tanatorio municipal. El entierro será oficiado hoy a las nueve de la mañana.
un rescate imposible. «El matrimonio es muy amigo mío. La esposa de Antonio me llamó para sofocar el incendio», acertó a decir apesadumbrado a este diario el alcalde, quien estaba en el tanatorio horas después de ser dado de alta en el hospital. Germán regenta también una explotación avícola y compartía favores con Antonio.
El teniente de alcalde detallaba lo dramático del momento: «Nos adentramos hasta donde pudimos. Había un humo negro peligrosísimo. Llamábamos a Antonio, pero no contestaba».
En el dispositivo de emergencias, participaron los bomberos del Parque de Santa Olalla, la Guardia Civil, el médico de urgencias de La Puebla de Montalbán y dos ambulancias de urgencias. Los bomberos estuvieron hasta las 2,46 horas en el lugar del suceso porque el fuego era mínimo, como relató el teniente de alcalde, marcado principalmente por el humo insoportable. Así, pasado el mediodía aún salía humo por las ventanas, y los agentes del parque de Santa Olalla regresaron para refrescar la nave.
La gravedad del suceso pasó inadvertida para muchos vecinos hasta primera hora de la mañana. Un residente de la calle Ciudad de Sarajevo, a apenas 150 metros de la nave de pollos, indicó en palabras a este diario que dormía y no se enteró de la emergencia. «Es muy triste. Era un hombre muy agradable y ameno», comentó compungido como los casi 2.000 habitantes de este municipio de la comarca de Torrijos.
Muchos vecinos de El Carpio de Tajo conocieron el fallecimiento por las esquelas que son colocadas como costumbre en el centro del pueblo. Ahí se leía que había fallecido Antonio Baltasar Vaquerizo a los 54 años.